SOLIDARIDAD PARA PALIAR UNA REALIDAD QUE DUELE
Un joven llevó chocolatada y pan a la gente que come del vertedero
Hay verdades que permanecen a la sombra.
Mucha gente, simplemente, las desconoce.
Entonces, para gran parte de la sociedad, es como si no existieran.
No todos tienen por qué estar al tanto de la situación que se vive en el vertedero municipal, por ejemplo.
Y, en este caso, la referencia no es a la obvia contaminación, y a las discusiones que ya parecen ser eternas sobre las acciones que convendría llevar a cabo (o no) para mejorar ese aspecto.
La observación, aquí, remite a lo sucede “en” aquel espacio.
Personas de todas las edades son empujadas por una realidad que se les presenta cruel, y hurgan en la basura, ya sea con el fin de hallar elementos que les sirvan como materia prima en tareas para obtener el pan de cada día, como, también -y eso es lo peor-, para encontrar ese pan de cada día.
“Muchos no saben lo que sucede allí… Se pueden ver desde nenes de unos cinco años hasta abuelas que revuelven los desperdicios”, cuenta Santino Guerrero, un muchacho que, tras haber observado aquel panorama desolador, conversó con su padre y decidió hacer algo al respecto.
Así, con la prisa de las causas urgentes, el jueves posteó en su Facebook un pedido: todo aquel que pudiera colaborar con leche, pan o demás cosas, él se encargaría de buscarlas y llevarlas el sábado al vertedero, para dárselas a esas personas que se ubican en el margen de la sociedad.
El viernes, Santino deambuló nueve horas por toda la ciudad, en busca de los elementos que la gente aportó.
Y el sábado cumplió su promesa.
A las 15.30, acudió al vertedero junto a su novia, su papá y la pareja del hombre.
“La idea surgió al ver esa realidad. Algo que tiene que ver con la pandemia, pero que incluso va más allá de eso, porque antes del COVID ya había personas que iban a buscar comida al vertedero”, señala Santino.
Cuenta que lo que comenzó en aquella charla familiar, a partir de haberlo puesto en las redes, “se transformó en viral”.
“Colaboraron mucho”, apunta, aunque igualmente aclara que están quienes desconocen que algo así suceda.
Entonces, el joven, ante aquellos que no están al corriente, narra lo que allí sucede: “Los días de semana se ve gente que busca cosas para trabajar, o comida, pero los sábados directamente 'explota', es tremendo la cantidad de personas que se ve”.
Explica que el incremento de concurrencia durante ese día en particular es propiciado por la llegada de camiones, sobre todo de supermercados, que arrojan mercadería vencida.
En ese momento, se arremolinan aquellos que buscan algo para llevar al estómago.
“Cuando ves chicos buscando en la basura, duele… La impresión es fuerte, y te das cuenta de que, como comunidad, algo malo estamos haciendo”, manifiesta el muchacho.
Dice que las personas se arriman desde barrios aledaños, pero también de algunos más lejanos. “Ir ahí es la única salida que encuentran”, detalla.
Santino, de veinte años, señala que siempre hay alguien que se acerca a dar una mano, así que esos rostros humildes no se sorprenden tanto cuando ven llegar alguna ayuda. Y reitera aquello de que muchas veces los asombrados, en realidad, son los ciudadanos que desconocen la cuestión y les cuesta comprender que alguien vaya a buscar comida al vertedero.
El sábado, treinta y cinco personas recibieron chocolatada, pan, galletitas y tortas fritas.
“La idea es ir todos los fines de semana, con algo caliente para comer. Depende lo que juntemos, veremos qué daremos, pero, seguramente, con más tiempo de preparación, podremos hacerles viandas. La próxima llegaremos más temprano, a eso del mediodía, cuando se da la hora pico, porque es cuando llegan algunos camiones a tirar cosas”, explica.
En cuanto a lo que comentaban quienes recibieron la chocolatada y el pan el sábado, apunta: “Decían que gracias a eso podían darles de comer a sus nenes, como para que se fueran a acostar con algo en la panza”.
Aquellos que deseen comunicarse con Santino para colaborar pueden llamar al 294 429-6303.