DEFENSORÍA DEL PUEBLO
Galaverna: "El Poder Judicial no va a ir contra el Concejo ni el Ejecutivo, porque juegan al mismo juego"
La ex defensora del Pueblo, Andrea Galaverna, que se desempeñó en ese lugar entre 2013 y 2017, dialogó con El Cordillerano sobre su visión acerca del organismo y lo sucedido recientemente en el Concejo Deliberante para la elección del titular del área, la acefalía y los vaivenes políticos.
El Cordillerano: - ¿Cómo vivió el desprolijo proceso de designación de la defensora del Pueblo?
Andrea Galaverna: - Una de las cosas que me llaman la atención, es cómo se descalifica desde los poderes a una institución de garantía de derechos. Cuando uno mira tanto al Ejecutivo como al Legislativo y ve cómo se operó para la elección de la defensora, lo que queda claro es que si fuera una institución tan intrascendente, seguramente hubiera sido más sencillo elegir. Lo que se ve es una injerencia definida de los poderes. Cuando uno ve los comentarios de la gente, se ve un daño profundo hacia la institución, porque la gente empezó a no creer que esa institución pueda defender sus derechos, y eso es un daño espantoso que se le hace a la Defensoría, que tiene como función además, llevar al máximo la gestión política, porque como no tiene poder, todo lo que logre para los vecinos, depende de gestiones políticas, de diálogos, negociaciones, anteponer los intereses del pueblo. Y eso, cuando se mira en perspectiva, es lo que están hiriendo de muerte los concejales, básicamente. Están haciendo que la gente no confíe en la Defensoría. Yo le deseo lo mejor a Analía Woloszczuk y si requiere de alguna colaboración por haber pasado por ese lugar estoy a disposición. Hemos pasado cosas complejas. Lo que yo veo ahora, como el gran desafío, es volver a poner en agenda de la gente esta institución, volver a construir la credibilidad.
E.C.: - ¿Como le pasó a usted luego de la gestión y la destitución de Vicente Mazzaglia?
A.G.: - Exactamente. Cuando nosotros con mi equipo nos hacemos cargo de la Defensoría, con toda la crisis institucional que el mismo Poder Legislativo, otro Concejo, pero que el mismo Poder generó por no llevar adelante las cosas como se debía, encontramos una Defensoría devastada. Esto es muy parecido. Pero si la Defensoría fuera tan inútil como institución, no habría tanto problema de parte de los poderes, con respecto a quién sea el defensor. Por eso creo que Analía tiene un desafío grande, porque se dañó a la Defensoría, a su credibilidad. Además, es un ente que da cuentas en el Concejo. Analía va a tener todas las capacidades porque es una mujer absolutamente instruida y tendrá que desarrollar algo que también aprendí yo, que es cómo se maneja la gestión política, que es lo que a veces no se ve. Porque recibe una Defensoría que en estos meses de elección, fue bastardeada.
E.C.: - Usted hablaba de los comentarios de la gente, muchos opinan que se debería eliminar la Defensoría, que no soluciona nada, ¿qué le parece esto?
A.G.: - Me da mucha tristeza, porque no es culpa de los vecinos, del pueblo. Esto tiene de fondo una responsabilidad política de quienes nos gobiernan y nos representan, por el manoseo que fue la designación del defensor. También veo el reclamo de la gente, planteando la elección mediante el voto directo. Y en eso, tengo varias dudas. ¿Vamos a poner un defensor que vaya como candidato en una lista sábana? O sea, que responde a un partido político. ¿Vamos a tener una elección de medio término en la Municipalidad con todo lo que cuesta? Se gastaría más en el acto eleccionario que en el sostenimiento del organismo.
E.C.: - Usted había planteado una propuesta cuando era defensora…
A.G.: - Sí, nosotros hicimos una propuesta al Concejo, que analizamos y trabajamos casi tres años, de elección semidirecta. Una elección voluntaria, donde los candidatos no vayan a una audiencia pública al Concejo, sino que vayan a ver al pueblo, a contar sus propuestas y quiénes son y que de la gente, salga una elección en los barrios o juntas vecinales, garantizada. La idea era que de ahí salga una terna o un dúo. Entonces, de esa primera selección que haga el pueblo, el Concejo elija. Es una manera de incorporar la decisión de los vecinos y no cambiar la Carta Orgánica. Pero el peligro de una elección directa, es que el defensor defienda primero a la corporación política y no al pueblo. Esa propuesta quedó en un cajón, y nadie quiso tratarla.
E.C.: - ¿Cree que en esta elección, los concejales priorizaron la defensa de la corporación política, y quedó en segundo plano la búsqueda de una persona idónea?
A.G.: - A mí no me cabe duda que Analía, como abogada y mujer instruida en género, tiene los elementos de formación que pueden o no, ser necesarios. Convengamos que yo soy médica y me hice cargo de la institución. Lo de ella es un bonus track, que esté capacitada. Pero me cuesta creen en este Concejo, que tiene un bloque mayoritario, que tiene mucho bloque individual que habla de la atomización de la legitimidad política en nuestra ciudad. Entonces, no es solo la corporación, sino que es un claro reflejo de la falta de representatividad que la gente siente que tiene este Deliberante. Un Concejo que se constituye con el 40% de la abstención del voto. Se jugó la necesidad de demostrar la legitimidad política en esta elección. De hecho, el discurso de Natalia Almonacid es un discurso donde ella se trata de legitimar, no fue un discurso político, sino de legitimación. Y estamos complicados con eso, porque estos problemas los vamos a ver en todo.
E.C.: - Ahora parece que la novela terminó. Pero podría haber un nuevo capítulo donde la Justicia tiene que fallar a favor o en contra de lo que votaron los ediles…
A.G.: - Esto lo digo a título personal, no político. Yo no confío en la Justicia como Poder Judicial. Cuando fui defensora, tuve que recurrir dos veces a la Justicia. Una de ellas fue por el voto joven, por el voto a los 16 años. Y el Superior Tribunal de Justicia no dio lugar al reclamo de inconstitucionalidad de esa elección municipal y pidió que el Concejo modifique la Carta Orgánica. Algo que sin duda no puede suceder hasta 2027 y sin embargo, eso está escrito por el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro. O sea, fui como defensora a defender un derecho político de una franja etaria que se sumaba a la vida democrática de la ciudad y salí con una negativa. Entonces, me queda claro, que en el juego de poderes, hay poderes que nunca se van a expedir en contra de otros. Y ese es este caso. El Poder Judicial no va a ir en contra del Concejo ni del Ejecutivo, porque juegan al mismo juego de la política. Nosotros desde el centro de mediación de la Defensoría, resolvíamos más problemas que mandando a la gente a la Justicia. Seguramente, la Justicia se va a correr de esta decisión y va a decir que es algo del terreno político y que no es judiciable.
E.C.: - La Defensoría viene de ser conducida por una abogada, y a la sesión llegaron dos abogadas para sucederla, de las cuales una fue elegida. ¿Cree que ser abogado es un plus para conducir al Defensoría?
A.G.: - No necesariamente. Yo como médica llevé adelante la Defensoría del Pueblo con un asesor letrado que me decía esto sí o esto no. Es muy bueno trabajar en equipo. Lo que sí, hay dos cosas indispensables. Uno, que es un cargo político y eso tiene que estar claro, porque desde la política va a conseguir los mejores beneficios para el pueblo. Y para eso, se requiere cualquier profesión u oficio. Y ahí es necesario el asesor letrado, que ve objetivamente el marco de la política desde la legalidad. Y para mí fue fundamental. Lo que sí veía en la Asociación de Defensores del Pueblo, es que aquellos defensores que eran abogados, accionaban mucho más en la Justicia, que quienes no lo éramos. Y tenían más fracasos que quienes no somos abogados. Por eso es tan interesante la Defensoría, porque es política sin poder y lo que podés utilizar, es el poder de convencimiento, de defensa de derechos, el poder de la Carta Orgánica. Por eso, pienso que es un lugar donde se puede aprender a moverse políticamente, porque es política sin poder. Y dos, hay que aceptar que las defensorías son estrategias de la democratización del poder. Es una institución del pueblo inevitablemente y como le da al pueblo una herramienta política para la defensa de sus derechos, es una forma de democratizar las estrategias de poder, para que salga lo mejor para la gente. Si uno no se para en ese lugar, corre el riesgo de responder corporativamente.
E.C.: - También es un espacio que sirve para saltar a la arena política…
A.G.: - Ese fue mi caso, aunque yo fui militante mucho tiempo previo a estar en la Defensoría. Yo entiendo la política como una condición vinculada al ser humano, hasta el vecino que pone en un diario que la Defensoría hay que sacarla porque es una porquería, está haciendo política. Partiendo de esa base, todos somos seres políticos. Ahora, sacar de la política lo mejor, que es el beneficio del pueblo, es todo un desafío.