2021-06-07

HISTORIA DE VIDA

Mariana Jaramillo, mamá y mecánica de autos

Mariana Jaramillo es mecánica de autos y dio los primeros pasos junto su padre, que partió hace poco, y siempre la acompañó y la motivó a seguir. Empezó desarmando el Ami 8 del papá a los 12 años: "Él me fue guiando y terminamos sacándole el motor”, contó. La historia fue protagonista del programa "Contame algo", de Edgardo Lanfré, por El Cordillerano Radio (93.7).

Después, con el tiempo, fue por ese oficio que se inclinó definitivamente. “Decidí dedicarme a esto cuando me compré mi primer auto, un Fiat 600. Lo compré y venía sin frenos. Y en la primera vuelta, lo frené contra el Ami 8 de mi papá”, contó entre risas. “Lo llevé a un mecánico y duró dos días. Me quedé sin frenos justo en la bajada del kilómetro 7. Así que llegué como pude a la casa y le conté a mi papá: 'me quedé sin frenos otra vez'. 'Y bueno, desarmá', me dijo”.

La barilochense, de 38 años, luego estudió en la Escuela de Oficios de Bariloche, y maneja su propio taller hace 14 años en el barrio San Francisco IV. “Lo que venga en gasoleros, acá se arregla. Tengo mi compañero Víctor que me da una mano, sobre todo con la fuerza”.

“La verdad, vienen primero con intriga y después se van contentos”, contó sobre los clientes que llegan a su local. “Yo empecé con el taller hace 14 años. Tenía que trabajar, hacer algo para aportar en la casa. Tenía un galponcito chiquito y empecé haciendo lo que sabía, lo que iba aprendiendo. Y así saqué adelante un poco la casa también”. Además es mamá de Franco de 21, Carolina de 15 y Walter de 14, que también la apoyan.

Destacó que hay otras mujeres mecánicas en Bariloche y que conoce a dos de ellas. “Tengo dos amigas que también se recibieron de mecánicas”, contó. “Muchas veces, pensé en dedicarme a otra cosa, pero no hay como esto. Me siento orgullosa de lo que soy y me gusta”. 

La solidaridad es uno de los principios en su trabajo; si alguien viene con un problema, enseguida ayuda a resolverlo. “Yo me volqué a este oficio por ese motivo”, expresó. “Te doy una mano, si también el día de mañana quizá yo la necesite”.

“Fue uno de los valores que mi papá me inculcó. Y mi mamá también. Mi mamá fue cocinera de un comedor muchos años. Y muchas veces yo la veía muy poco tiempo porque no estaba en la casa. A las 7 de la mañana, se iba a cocinar para todos los nenes que iban al comedor. Esos son los ejemplos que yo tengo”.

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