2021-06-06

UN DOMINGO DE COMPRAS

Con y sin permiso, las ferias abrieron

En la zona de ingreso a la Feria Sin Fronteras, en Onelli y Santa Cruz, durante el mediodía del domingo, se podía ver al coordinador general del lugar, Luciano Olivera, colocando alcohol en las manos de las personas que ingresaban.

“Acá se funciona como en el resto de los comercios: cada feriante en su puesto, sin exhibir mercadería fuera del mismo; la gente compra y se va”, explicó Olivera.

“Si bien hay pedidos previos, muchos directamente pasan para llevar lo que desean, pero no pueden demorarse eligiendo, permanecen poco tiempo dentro”, añadió.

En cuanto a los puestos gastronómicos, ubicados sobre el final del pasillo, puntualizó que las personas, durante el fin de semana, no podían comer en el lugar, pero sí comprar y llevarse la comida.

Olivera señaló: “Los feriantes de Sin Fronteras tienen autorización comercial para funcionar, entonces se buscó la manera de que pudieran abrir, porque estos son días donde la gente cobra el sueldo, por lo cual, para ellos, es importante trabajar”.

Cuando se le consultó sobre los puestos ubicados a unos cien metros, al aire libre, sobre la calle Otto Goedecke, que habían decidido operar a pesar de que la normativa no lo permitía, manifestó: “La metodología allí es diferente a la de Sin Fronteras, donde tienen autorización comercial y funcionan como locales, con el pago de un canon por el espacio. En cambio, la calle es pública, y la feria peatonal tiene otra coordinación municipal”.

Justamente, precisó que, por el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) presidencial, resultaba “imposible brindarle autorización” a la que se conoce como Feria Emaús.

“Allá siempre hay mucha aglomeración de personas”, añadió.

En cuanto a lo que podría suceder con esos feriantes que resolvieron, más allá de todo, colocar su puesto en la calle, como cada fin de semana, apuntó: “A mí no me corresponde decidir qué hacer ante la apertura; eso ya es una determinación que le toca a la justicia”.

“Siempre acompañamos para que puedan abrir, y fue una de las primeras cinco ferias del país al aire libre en volver a funcionar, pero, así como trabajamos en conjunto con ellos para aquella apertura, de la misma manera nos sentamos ahora, en una mesa de diálogo, para contarles que había que cerrar, que un DNU de la Nación impedía el funcionamiento”, contó.

A la vez que comentaba que los feriantes de Otto Goedecke no contaban con autorización para operar en ese momento (aunque igualmente lo estaban haciendo), remarcó que los de Sin Fronteras podían “trabajar con la misma modalidad que un comercio común”.

En cuanto a lo que sucedería en los próximos fines de semana, Olivera expresó: "Es imposible de prever”.

“Día a día salen nuevas normativas; esperemos que se pueda seguir trabajando, ya con cierta normalidad, porque como están ahora, en la feria, no están vendiendo mucho”, expuso.

“La están luchando… Volver a cerrar los aniquilaría, porque ellos no tienen la capacidad de comercialización que poseen otros a través de las redes”, sostuvo.

“Las ventas del año pasado fueron muy bajas. Repuntaron en las fiestas, cuando, en general, la gente consume más. Pero ahora se nota que no se vende mucho…”, agregó.

“Siempre le buscamos la vuelta para que puedan trabajar. Ellos colaboran en cumplir con el protocolo, y nosotros acompañándolos”, concluyó.

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