2021-06-04

VANESA VICENTE PARTICIPÓ DE LA ORGANIZACIÓN

Erupción del Caulle-Puyehue: “Nos unió el espanto”, 10000 personas salieron a limpiar la ciudad

Bariloche vivió una jornada difícil el 4 de junio de 2011. Ese día, un fenómeno natural se hizo presente y causó gran alarma en la región. El Cordón Caulle entró en erupción y causó estragos, pero, a la vez, despertó una amplia tarea solidaria de los vecinos de la ciudad. “Todos lo vivimos de manera diferente, pero sabemos lo que pasó, la ceniza nos unió en el espanto”, indicó Vanesa Vicente, una de las personas que se puso al frente para ayudar a limpiar cada rincón de la localidad.

La tarea fue muy interesante: “Ver que alrededor de uno había 10 000 personas con la misma intención y que te miraban sonriendo. Nos pusimos espalda con espalda a trabajar, fue muy emocionante, para nosotros y para otros ciudadanos que estuvimos dentro de la organización fue como un continuado, me cuesta mucho separarlo en días, en eventos, fue tremendo, no dormimos, fue muy intenso”, recordó Vicente.

Explicó a través del programa “Chocolate por la noticia” que se emite por El Cordillerano Radio (93.7) como referente de la Red Solidaria: “Solo fui una cara visible, era la persona que se encargaba -por ejemplo- de los medios. Cuando se decidía algo me tocaba a mí cómo informarlo. En ese momento, las pocas palabras que se podían decir eran demasiado importantes y había que tener mucho cuidado sobre todo para no meterle más miedo a la gente, canalizar la idea de salir a limpiar porque esa idea no fue de nadie, fue absolutamente de todos”.

Relató: “En ese momento debíamos esperar a que los vulcanólogos nos dijeran que la ceniza no era tóxica, por más que la gente podría ir con barbijo, con antiparras, no sabíamos qué estábamos respirando y por otro lado tenía que haber una condición de tiempo y clima que debía ser óptima. Si nos apurábamos a salir, que sucedió en otras localidades, las cenizas seguían cayendo y era como si no se limpiara. Había que esperar que las cenizas se asentaran, el frío nos ayudaba para que quedara en el piso, pero si esperábamos demasiado se podía congelar, allí hubo toda una ingeniería con mucha gente opinando, para hacerlo en el momento justo. No podíamos dejar que el clima o el tiempo nos jugaran en contra”.

Dieciséis días después de ese 4 de junio cuando las cenizas nos cubrieron, estaban ya organizando las jornadas de limpieza "Bariloche, mi casa". “Fue una espera eterna cuando por fin el 20 de junio salimos más de 10 000 personas a cuidar, a limpiar nuestra ciudad, sobre todo salimos a vernos, a encontrarnos y abrazarnos”, indicó un escrito que publicó Vanesa en su página de Facebook.

También refirió: “Hubo personas que reaccionaron con miedo, eso era natural. Luego comenzamos a observar qué teníamos planificado para una zona de catástrofe, saber cómo reaccionaba naturalmente la gente. En esos 15 días tuvimos una experiencia concreta donde vimos que hubo gente que salió corriendo de la ciudad, otros que compraron abastecimiento y se encerraron en su casa, gente que se deprimía, que la encontrabas en la calle llorando y gente que estuvo buscando soluciones, discutiendo qué hacer y qué no. Eso es tan natural, nada está mal, hay que estar al lado de cada persona, no importa cómo reaccione” y agregó: “Hoy hay muchas similitudes con esto que estamos viviendo con la pandemia. Hay que superar esto, como superamos hace 10 años lo del volcán, pensar de esa manera podría ser una especie de salvavidas en cuanto al estado emocional”.

En este punto, Vicente reitera: “Es inevitable comparar ese momento con la pandemia. Hoy la acción es quedarnos en casa y claro que es antinatural. Resolver algo sin hacer nada, quedándonos en casa, encerrados, genera angustia. Pero lo que nos ataca hoy no es una nube de ceniza que salió de un volcán y se depositó en el piso, donde la podíamos ver y barrer, lo que nos ataca hoy es un virus invisible".

Sobre las acciones llevadas a cabo, dijo: “En ese momento surgió la idea de organizar cuadrillas, que cada cuadrilla tenga un líder. Esas personas sabían cómo estaba la organización al detalle, el público en general le debía hacer caso a esas personas, ellos cuidaban, sabían dónde estaban las maquinarias. Había una cantidad tremenda de camiones, de voluntarios para llevar a las canteras las cenizas y había que organizar todo eso para que no hubiera accidentes”.

Vicente mencionó: “Luego de 10 años quiero contar algo que en ese momento no se dijo y hoy es bueno hacerlo público: fue tanta la colaboración que el sistema sanitario de Bariloche se unió, me llamaron a mi casa uno o dos días antes de la limpieza, una persona en representación de los privados y en consonancia con lo público para explicarme que habían decidido tener las puertas abiertas de todos los sistemas sanitarios, sin pedir nombres, ni carnet, sin cobrar un peso, el que llegara necesitando asistencia por estar limpiando en la ciudad iba a ser atendido en cualquier parte. Nos lo dijeron a los organizadores para derivar a alguien que tuviera algún problema a cualquier centro asistencial cercano sin ningún bloqueo administrativo y eso fue muy bueno saberlo. A los dos o tres días me llamaron de nuevo para pasarme un reporte, sobre 10 000 personas que estaban en la calle hubo un solo herido, con un raspón de pala, sin querer, fue porque otra persona le pegó con la pala, sin ninguna gravedad”.

Consideró, asimismo: “Lo más importante para la organización fue la voluntad de los ciudadanos para lograr un objetivo en común, cada uno cuidaba al que estaba a su lado. Se generó toda una espiral virtuosa entre los vecinos”. Agregó en forma pública su reconocimiento y admiración "por cada vecino que acarreaba su pala, su carretilla, o que llevaba comida, bebidas, o prestaba incluso sus baños para las 10.000 personas que estaban en la calle trabajando, instituciones, organizaciones, municipio, las fuerzas locales, gente suelta, todos por igual respetando el trabajo coordinado, sin insignias, todos en condición de total igualdad, poniendo el hombro”.

Por último, Vanesa Vicente, desde su Facebook, agradeció "la unión de aquel momento". Y afirmo: "Apelo a ese recuerdo de que fue posible superarlo juntos, apelo a eso para motivar este momento en el que tanto necesitamos reconocernos para saber que no estamos solos. A esa persona que se siente sola, encerrada en su casa, cuidándose, quiero simplemente decirle eso: no estamos solos, miles de familias y personas a nuestro alrededor están haciendo lo mismo por vos. Por todas y todos. Es un esfuerzo tan invisible como el bicho, pero es un esfuerzo inmenso. Y vale la pena”.

Te puede interesar