PREOCUPACIÓN EN EL SECTOR CULTURAL
“No pido un plan, quiero abrir para poder laburar”
“Ya no sabemos qué hacer”, expuso David Mereles, parte de los cientos de personas que se acercaron al Centro Cívico el martes, para mostrar su descontento ante las medidas restrictivas.
David tiene veintidós años, es técnico electromecánico, y trabajaba en sonido e iluminación para espectáculos.
“Fuimos los primeros que tuvimos que cerrar: boliches, disc-jockeys, salones de eventos…”, enumeró.
“Y estamos seguros que vamos a ser los últimos en volver”, sostuvo.
Dado que contaba con toda la infraestructura, intentó adecuarse a los tiempos de pandemia. “Cuando todo se cerró, se me ocurrió poner un espacio cultural de usos múltiples; entre otras cosas, para ensayos de bailarines y músicos”, explicó.
Funcionó diez días, pero luego llegó la interrupción de las actividades culturales y deportivas.
“Tuvimos que cerrar durante una quincena, y lo bancamos, porque sabemos que la mano está complicada”, señaló.
“Después se abrió, aunque de forma más restringida, con poca gente, pero a mí eso no me molestaba, porque funcionaba”, apuntó.
Incluso dijo que, dado que menos personas podían estar al mismo tiempo, brindaba el salón por más horas, para que pudieran aprovecharlo, sin cobrar de más. “El tema es no perder”, reflexionó.
“Ahora nos cerraron otra vez… ¿Quién paga el alquiler así?”, cuestionó.
“Es un mes perdido”, aseveró.
Ante lo que pueda llegar a venir, se mostró desconfiado: “Es probable que sigan cerrando”, opinó.
David aclaró que había concurrido al Centro Cívico sin ser guiado por ningún partido político. Ni siquiera compartía muchas de las expresiones vertidas por las personas que hablaron por el micrófono.
Indicó que solo deseaba trabajar. “Yo no pido un plan, quiero abrir para poder laburar”, concluyó.