2021-05-26

UNA PROFECÍA ORWELLIANA LLEGÓ AL CENTRO CÍVICO

Apuntan contra un "Gran Hermano" nacional

George Orwell, el escritor británico nacido en la India cuando la zona se encontraba bajo el régimen colonial de la Corona, dudosamente hubiese imaginado que un libro suyo, publicado hace casi setenta y dos años (se editó el 8 de junio de 1949), fuera traído a colación durante una protesta llevada a cabo en Bariloche, plena Patagonia argentina, a partir de restricciones impuestas por el gobierno debido a una pandemia.

Durante la concentración en el Centro Cívico realizada en coincidencia con la fecha patria argentina (25 de Mayo), un hombre portaba un cartel que ya había exhibido en otras oportunidades. 

Lo realizó para manifestaciones del año pasado, como lo demostraba el mismo texto: “¿1984 o 2020?”.

Si bien lo de 2020 es indudable que remitía al inicio del confinamiento, el 1984, para algunos, resultaba curioso, y le preguntaban a qué se refería.

Ahí es donde entra la conexión Orwell, ya que el escritor, fallecido en 1950, escribió la novela titulada “1984”, acerca de una sociedad totalitaria que él ubicó en lo que -en aquel momento- era un futuro cercano.

Así, se comenzó a utilizar como adjetivo el término “orwelliano” para hacer referencia a alguna similitud con la distopía imaginada por el novelista.

Se piensa que Orwell ideó el libro basándose en un acontecimiento histórico.

Durante el período que se conoció como la Gran Purga, miles de ciudadanos soviéticos fueron enviados a prisiones, campos de trabajo y cámaras de ejecución.

En ese contexto, en 1936, un funcionario bolchevique de bajo rango, apellidado Holtzman, supuestamente habría dicho ante un tribunal que estaba involucrado en un complot trotskista contra Stalin, y que, en 1932, se encontró con el hijo de Trotsky en un hotel llamado Bristol, en Copenhague.

Ese presunto testimonio fue utilizado para la condena de quienes se calificó como conspiradores, incluido el mismo declarante.

El asunto es que el hospedaje donde en teoría Holtzman se había reunido con el descendiente de Trotsky, en realidad, de acuerdo a un periódico danés, fue demolido en 1917, es decir quince años antes del falso encuentro.

Después, incluso, se supo que el hijo de Trotzky, en la fecha señalada, había estado en Berlín, no en Dinamarca.

Todo fue un pretexto para purgar el Partido Comunista de aquellos que se consideraba que podrían desafiar a Stalin.

Con tal propósito, inventaron una conspiración trotskista internacional.

Según han interpretado algunos estudiosos de su obra, ese acontecimiento habría sido el germen de la novela de Orwell, quien en sus páginas trazó un período oscuro, donde se recrea la historia según la conveniencia de quienes tienen el control, aparecen denuncias y confesiones forzadas, y se vive un atentado continuo contra el libre pensamiento, dando como resultado una bruma de temor que envuelve todo el libro.

En la obra, surgió la expresión Gran Hermano (en inglés, Big Brother), para un personaje que no se sabe si es una persona o meramente un invento propagandístico utilizado para tener el dominio total de la población.

Es decir que, mucho antes de que el concepto fuera usado para un programa televisivo, donde un grupo de jóvenes con las hormonas en ebullición eran encerrados en una casa (mientras los televidentes observaban su comportamiento), hizo alusión a un régimen totalitario que todo lo controlaba.

Justamente, lo que buscó Álvaro del Villar, el manifestante que portaba el cartel en el Centro Cívico, fue identificar a esa invención orwelliana con el presidente Alberto Fernández.

Por eso, primero puso: “No al N.O.M.”, en relación a un “nuevo orden mundial”, y luego escribió “Big Brother Albert”.

El cartel finalizaba con la pregunta ya citada: “¿1984 o 2020?”.

Cabe aclarar que Álvaro es uno de los más fervientes antivacunas de la ciudad.

El año pasado, durante uno de los banderazos, por ejemplo, fue uno de quienes clamaban para que se firmara la propuesta de que la colocación de la vacuna contra el COVID-19 (que todavía no había llegado al país) fuera optativa, como finalmente pasó.

En esa oportunidad, dijo: “La vacuna tiene transgénicos, metales pesados… Incluye cosas muy negativas. Puede traer daños neurológicos, dejar estéril”.

“Habría que levantar la cuarentena, que existiera una inmunidad natural de la comunidad, aprobar el dióxido de cloro y el ibuprofeno inhalante, como también la planta llamada artemisia; cosas muy económicas y que curan”, agregó aquella vez.

Precisamente, detrás de la mención al “1984” orwelliano, en la otra cara del cartón que llevó el martes al Cívico, se leía: “No a la vacuna, nos quita las defensas inmunológicas. Nos modifica el ADN y nos transforma en zombies”.

- Dado que ese cartel es del año pasado, ¿todavía piensa de la misma manera? -se le consultó, durante la protesta del 25 de Mayo.

- Sí, por supuesto, ahora más que nunca. -respondió.

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