LA PROTESTA DEL 25 DE MAYO A TRAVÉS DE LAS PANCARTAS
Los carteles “hablaron”
Más allá de las banderas argentinas que afloraron durante la protesta masiva contra las restricciones que se realizó en el Centro Cívico, en coincidencia con la conmemoración del 25 de Mayo, donde hasta el Roca de bronce montado perpetuamente a su caballo portaba una insignia celeste y blanca, la nota destacada de la jornada de la concentración popular estuvo dada por las consignas que ofrecían las pancartas.
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Un hombre mostraba un cartelón, escrito como una misiva, donde se dirigía puntualmente a la gobernadora y el intendente. “Estamos pagando un altísimo impuesto a la ineficacia política sanitaria y vacunatoria del gobierno nacional”, se iniciaba el texto.
“Queremos trabajar con los cuidados e higiene que llevamos adelante en nuestros comercios desde el año anterior: alcohol, distancia, ventilación, barbijos, etcétera”, continuaba.
Y, para que no quedaran dudas, se expresaba enfáticamente: “¡¡¡No soportamos más cierres!!!”.
La firma decía: “Atentamente, todos los comerciantes de Bariloche”.
Para que el formato a manera de epístola fuera completo, se incluía la fecha, junto a la evocación de la celebración nacional: “25 de Mayo, feliz Día de la Patria”.
Otras pancartas ofrecían frases directas, como “No queremos más encierro, deseamos nuestra libertad” y “Basta de manipulación”.
“Yo no quiero que el Estado me dé una mano, sino que me saque las dos de encima”, proclamaba otra de las leyendas exhibidas.

Había muchos carteles de tamaño pequeño con el lema “Yo no me encierro”. Algunos colocados en postes y demás sitios de la vía pública, como así también llevados en la propia vestimenta (entre los jóvenes, se vieron muchos enganchados en mochilas).
Una señora muy maquillada y arreglada (aunque sin portar barbijo) sostenía un letrero donde en uno de sus lados arremetía contra la función de los medios de comunicación durante la pandemia, y, del otro, ofrecía una inscripción donde se señalaba “Turismo=Trabajo”, y se exigía: “Libre circulación”.
Muchos de los rótulos apuntaban al tema de la presencialidad en los colegios.
Se leía, por ejemplo, “Educarnos es un derecho”, “Que vuelvan las clases” y “Sin escuelas no hay democracia”.
Asimismo, una nena de unos diez años caminaba con un cartón colgando en su espalda que afirmaba: “La patria necesita escuelas abiertas”.
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En las puertas del Palacio Municipal, en tanto, los manifestantes colocaron una bandera de gran tamaño que rezaba: “Libertad, Justicia, Constitución”, junto al gorro frigio, que resaltaba en rojo sobre un fondo celeste y blanco.
En la galería frente a la plaza, junto a donde se ubicaba el micrófono abierto destinado a quien quisiera verbalizar en voz alta su pensamiento, había una cartulina con el símbolo tachado de la hoz y el martillo, que representa al comunismo, en coincidencia con el mensaje que predominó a través de los parlantes, acerca de que en la actualidad, a partir de las acciones gubernamentales nacionales, se vivía “una revolución comunista”.
“Si el país sale a marchar en pandemia es porque el gobierno es peor que el virus”, se manifestaba, junto al emblema intervenido.
Y en la misma pancarta se pedía “más Milei y menos Perón”, en referencia a una simpatía a favor del economista liberal, en descrédito del histórico referente justicialista.
Un muchacho, por su parte, portaba un dibujo que mostraba a Alberto Fernández con gesto irritado, junto a un militar (a quien el joven identificó con el líder del partido NOS, Juan José Gómez Centurión) que le exigía: “Devuelvan la patria”.
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También se vieron carteles con expresiones antivacunas, y varios que identificaban al gobierno nacional con un régimen absolutista, como, por ejemplo, uno que proclamaba: “Basta de dictadura, abracemos la libertad”.