2021-05-25

EXTRAÑA COINCIDENCIA

Jaramillo falleció a treinta y nueve años del hundimiento del buque que lo llevó a Malvinas

Luis Alfredo Jaramillo falleció a treinta y nueve años del hundimiento del buque Río Carcarañá, embarcación en la que él llegó, como personal civil, a las Islas Malvinas durante la guerra en el Atlántico Sur.

El carguero había sido botado en los astilleros Brodogradilište 3 Maj, de la ciudad de Rijeka, en la antigua Yugoslavia (en la actualidad, es el principal puerto de Croacia), en 1960, y pertenecía a la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA).

Hasta el conflicto bélico permanecía amarrado en el dique 4 del puerto de Buenos Aires.

Se consideraba que su vida comercial útil estaba a punto de concluir.

Pero, en 1982, fue reacondicionado para llevar suministros a Malvinas.

Hacia allí zarpó el 22 de abril.

Tenía 157 metros de eslora, y una velocidad posible de 17 nudos.

Cuando partió, estaba al comando civil del capitán de ultramar Edgardo Dell’Elicine y el capitán de corbeta Daniel Robelo, como comandante militar.

En este punto vale una aclaración, efectuada por el director de Veteranos de Malvinas de Río Negro, Rubén Pablos: “Los buques mercantes fueron utilizados para trasladar pertrechos. Desde comida y ropa hasta vehículos, armas y municiones, todo lo que fuera necesario. Porque los aviones poseían una capacidad limitada, pero esas embarcaciones podían llevar mucho más. Les ponían un comandante militar y llegaban hasta Malvinas”.

El Río Carcarañá llevaba 934 toneladas de carga.

En las aguas del sur tuvo que lidiar con submarinos, aviones, fragatas e incluso helicópteros con misiles.

Por ejemplo, el 1° de Mayo fue ametrallado por un avión enemigo que erró el blanco.

Pese a todo, logró realizar diferentes entregas (víveres, cocinas de campaña, combustible, etcétera).

Pero la mañana del 16 de mayo fue sobrevolado por una aeronave enemiga, y luego, a las 13.50, recibió el ataque de dos aviones Sea Harrier del Escuadrón británico N° 800.

La tripulación desembarcó y fue trasladada por el ARA Forrest hasta bahía Zorro, en la isla Gran Malvina.

Tres días después, una comisión se acercó al Carcarañá en la goleta Penélope, para evaluar los daños.

Se concluyó que el buque no podía navegar sin realizar antes reparaciones de importancia, que resultaban imposibles de llevar a cabo en la zona, muy alejada de cualquier asentamiento.

Por lo cual, allí quedó.

Después, tras ataques de las fuerzas enemigas que querían consolidar su posición, entre el 23 y el 24 de mayo, el Carcarañá fue hundido (no se sabe con exactitud, cuál de los dos días).

Treinta y nueve años después, uno de sus tripulantes fue despedido en Bariloche como héroe de la patria. 

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