COLABORÓ PERMANENTEMENTE CON EL CENTRO VASCO
Marta Iparraguirre: trabajadora, luchadora, solidaria, “una vasca de ley”
El fallecimiento de Marta Iparraguirre causó un profundo dolor en familiares, amigos, colegas farmacéuticos e integrantes del Centro Vasco de Bariloche. Su hija, a través de Facebook, la recordó al escribir: “Nos acompañaremos eternamente, te honro por la vida que tuviste”. Por su parte, su amiga Stella contó: “Era una leona, de muy buena madera, de ley, trabajamos a full e incluso ella era muy solidaria porque cuando alguien no tenía para los remedios, se los daba gratis”.
Marta estudió para ser farmacéutica en la ciudad de Córdoba. Allí, uno de sus profesores fue el doctor Luna Lanz. Después de varios años, docente y alumna se reencontraron en Bariloche. La profesional fue propietaria de la Farmacia del Mallín, donde ejerció con bondad su especialidad.
Su hija, Silvina Galleguillo Iparraguirre, escribió en Facebook: “Martita, mami, ya sos luz, ya sos eterna, te convertiste en Universo, sos amor, no hay ni penas ni dolores ni límites, libre energía que nos acompañaremos eternamente, te honro por la vida que tuviste, te honro por lo que me diste, te agradezco todos los compartires, los maravillosos y los de aprendizajes, me quedo con tus abrazos, tus besos, tus sonrisas, tus cantares y todo lo que nos bailamos y divertimos. Eternamente agradecida te amo ‘Mami Hermosa’ y obvio tengo miedo y la tristeza me abruma, pero si algo me enseñaste es a ser fuerte. Te amo eternamente Marta Iparraguirre”.
Stella fue una amiga férrea de Marta e hizo una pequeña reseña al decir: “Llegó para trabajar en la farmacia del Alto, de García Cano, después de unos años empezó a ejercer a con el doctor Luna Lanz y compró la Farmacia del Mallín”. Agregó que “era muy querida porque cuando alguien no podía pagar, le daba igual los remedios”.
También contó que “Marta se integró al Centro Vasco, trabajamos a full, una leona, de muy buena madera, de ley”. Tuvo dos hijos (el mayor es oficial retirado del Ejército y vive en la Rioja), una hija (Silvina), 6 nietos y un bisnieto.
Además, Iparraguirre participó en innumerables Fiestas de las Colectividades. Siempre se la podía ver alegre, con una gran sonrisa. “Trabajábamos en el Centro Vasco, llevamos los platos, las ollas, los vasos, entre todos, y luego pudimos comprar nuestro terreno. Ella llevaba la Vasconia en el alma”, indicó Stella.
Por último, su amiga sostuvo: “Siempre la yugó para darle educación a sus hijos. Era muy religiosa, una muy buena amiga. Alumna de Ricardo Luna Lanz, en Córdoba, muy buena alumna, muy estudiosa, con muy buenos promedios. Profesor y alumna se reencontraron en Bariloche”.