UN NUEVO EPISODIO DE UNA SITUACIÓN CADA VEZ MÁS CONFUSA
Bloquearon los accesos vehiculares a la zona de lago Moreno en conflicto
Se produjo un nuevo episodio de la novela por entregas en que se ha convertido el caso de la presencia de un hombre en un terreno cercano a la desembocadura del arroyo Casa de Piedra sobre el lago Moreno, un espacio en disputa entre el Estado nacional, con el Ejército Argentino como guarda del lugar, y un particular, para el cual la persona que allí duerme actúa como una especie de cuidador.
El viernes por la mañana arribó personal municipal y, tras anunciar que se iban a cerrar las zonas de acceso vehicular, procedió a bloquear con piedras y tierra los lugares por donde era factible pasar con auto.
Pese al aviso, el hombre, que en ese momento estaba acompañado por su esposa y la hija menor (adolescente) de la pareja, decidió quedarse.
Su nombre es David Gallegos.
La mujer y la chica van a verlo a diario.
Llegan por la mañana temprano, y se retiran alrededor de las 19; Gallegos, en tanto, pernocta allí.
Como su compañera y la joven, aun ante el anuncio de que bloquearían las salidas, permanecieron en el sitio, el auto quedó dentro del campo.
Según contó por la tarde el hombre, la idea era llamar a un remís, para que se acercara a la ruta 79, así su esposa e hija podrían regresar al hogar de la familia, ubicado en Villa Los Coihues.

Gallegos relató que quien se acercó a notificarle de la medida fue el responsable de la Delegación Municipal Lago Moreno, Claudio Otano.
“Vino a la mañana e informó que en veinte minutos cerrarían las entradas”, señaló David, que se dedica a realizar cabalgatas en la zona de lago Gutiérrez, y llevó varios caballos al terreno donde se encuentra en la actualidad, para que pasten.
“Yo dije que acá no se podía cerrar el paso… esto una propiedad privada”, apuntó.
Por un lado, se bloqueó la zona de ingreso ubicada en donde se sitúa la bajada de botes en la Playa del Viento.
En ese caso, cabe mencionar que allí se observa un cartel que, más allá de que existe un espacio para que pase un rodado (ahora, tras la medida municipal, se encuentra tapado), hay un cartel que advierte: “Prohibido ingresar con vehículos y/o estacionar en la playa”.
Pero, más allá de ese acceso, también se cerró uno ubicado en la ruta provincial 79, que da a un sendero, el cual era el que utilizaban Gallegos y su familia.
El hombre dijo que, cuando consultó quién había indicado que se procediera de esa manera, Otano contestó: “La orden la di yo”.
“No me dejaron ningún papel ni nada por el estilo”, manifestó Gallegos, quien contó que su mujer es epiléptica, y, si bien está medicada, teme que, debido a los nervios, pueda llegar a descompensarse. “Si la tengo que sacar de apuro, para llevarla a que la atiendan, ¿cómo hago?”, preguntó.
En ese sentido, se mostró preocupado, y reveló que, si bien él desearía que la esposa ya no volviera al lugar, por miedo a que la situación la ponga mal, ella insiste en hacerlo. “Quiere venir igual, para estar al lado mío”, afirmó.
“Hasta el martes o miércoles me voy a quedar, después no sé”, comentó Gallegos.
Está a la espera de que Sergio Moscoso, quien se presenta como administrador del sitio, regrese de Buenos Aires, ciudad a la que viajó días atrás, para que presente los papeles donde supuestamente se determina que el terreno es propiedad de Valentín Robles, y no del Estado nacional, con guarda del Ejército Argentino, como la mayoría cree.
“Si solucionan todo, seguiré acá; si no, me iré”, aseveró el cuidador.
“Así como está la cosa, me siento incómodo”, agregó.
“Ojalá que todo se aclare”, concluyó.