UNA TAREA VITAL AUNQUE NO ENTREN AL CAMPO DE JUEGO
Testimonios de dirigentes deportivos en su día: dejar todo para ver crecer y desarrollarse a los niños
Bariloche cuenta con un rico historial de dirigentes deportivos en todas las disciplinas que se practican en esta ciudad Patagónica. Cuando se nombra la palabra dirigente deportivo se imaginan a un hombre o mujer bien vestido y con una oficina desde donde maneja alguna institución o club a través de su teléfono personal. Los dirigentes lacustres, no son esa imagen, lejos están de ello.
Los dirigentes deportivos locales son aquellos incansables trabajadores que dejan sus cuestiones personales de lado, dedicándole horas de su vida privada a una entidad. Muchas veces metiendo la mano al bolsillo para poder cubrir gastos que surgen. Se encargan de cortar el césped, arreglar los campos de juego, demarcar las canchas, pintar los predios, lavar las camisetas. A lo largo de estos años se han puesto al frente de los buffet vendiendo choripanes o cualquier cosa para poder generar dinero para equipamiento, infraestructura, viajes de los chicos o inclusive de las primeras divisiones.
La vida de un dirigente deportivo barilochense es dura. Son cientos de cosas que tienen que afrontar, muchas veces solos, pero ellos son felices cuando ven sonreir a los pibes o chicas practicando su deporte preferido. Lloran en las derrotas, saltan en las victorias, esa es su satisfacción y esta es la palabra de algunos de ellos que hablaron con El Cordillerano.
Un incansable luchador
A Raúl Espinoza cualquiera que esté ligado al fútbol de A.De.Ful. o a la Liga Municipal de Fútbol Femenino lo conoce. De andar cancino y bonachón, nació el 4 de junio de 1957 en Bariloche. Es hijo de Rubén Espinoza y Milagros Hermosilla, quienes llegaron a esta ciudad buscando hacer su futuro. Se casó con Sonia Muñoz y tuvo dos hijas, quienes le dieron 3 nietos, a quienes define “como los amores de su vida”.
Cuenta Raúl que “de chico comencé a jugar a la pelota y cuando ya no pude hacerlo más, me dediqué a andar con los chicos para todos lados, me gustó siempre la idea de estar al frente a algún equipo y era como una devolución, porque cuando yo jugaba a la pelota, alguien era dirigente, entonces supe que tenía que hacerlo”
El hombre acompañó al Club Gamberro en sus inicios y más tarde también sería uno de los que formaría desde cero el equipo de El Team. Desde el 2005 siempre se lo vio con el club Gamberro femenino, luego Juventud Unida, más tarde Bariloche Team y ahora El Team. Formó parte de las comisiones de la entidad vinculada a la Asociación de Deportes y Fútbol Libre.
Algunos que lo tuvieron al frente de sus equipos dicen que muchas veces metió la mano al bolsillo porque eran varios los chicos o chicas que no tenían el dinero para el arbitraje o la cancha. Espinoza indica que “hoy el dirigente es el que está atrás del equipo, quién se hace cargo de las camisetas, el que se encarga que las pelotas estén en condiciones o el que tiene que estar cuando hay que pagar los arbitrajes”.
Raúl Espinoza indica sobre el final que “yo creo que uno hace las cosas por amor, porque hay que apoyar las instituciones para que puedan contener a los chicos de la ciudad. Nunca espero nada a cambio, me alcanza con ver la sonrisa y la felicidad de los pibes cuando juegan en una cancha”.
Sangre joven
Roberto Venturino está al frente del Club Universitario Bariloche uno de los clubes del básquet local que se formó de la fusión de Invasket y Anay Hue. Dentro de la entidad se acompañado por Juan Cruz Zorzoli, Mariano Tironi y Diego Fernández, quienes alguna vez estuvieron en la conducción. Nacido en 1982 en nuestra ciudad, tuvo un paso muy feliz de su infancia y adolescencia por el Deportivo Nahuel, club que siempre recuerda e indica “fue Víctor Cabral quién me inculcó el amor por el básquet” el histórico entrenador del Club del Ñireco.
La institución que hoy realiza sus entrenamientos en el gimnasio de la Escuela 321, de El Cruce, fue fundado por Mariano Spataro y hoy, sus dirigentes tienen los mismos problemas que la gran mayoría, la crisis sanitaria. Roberto Alfredo Venturino indica que “hoy es una tarea difícil, está todo parado por la crisis sanitaria con algunas cosas que se realizan de manera virtual, pero es difícil mantener los grupos de jovenes”.
Venturino cuenta que “hoy creo que lo más importante en nuestra tarea dirigencial es disponer del tiempo propio para satisfacción de los chicos. Alguien lo hizo cuando yo jugaba en el Deportivo Nahuel y ahora nos toca a nosotros. Cuando yo jugaba al básquet, el equipo tenía Víctor Cabral y a un grupo de padres que trabajaban para que no nos falte nada. Hoy nosotros trabajamos para incluir a los chicos de los kilómetros, además del amor que le tenemos a este deporte, algo que nos formó como personas. CUBA, trabaja para brindar a la comunidad un medio para mejorar la calidad de vida de muchos chicos y chicas y que buscan un lugar donde desarrollarse como personas”.
Venturino expresó que “hoy nosotros nos fijamos en todo, desde si el botiquín está completo hasta algunas cuentas que se están por vencer e intentamos mantenernos. Antes de la pandemia teníamos un estimado de 80 chicos, desde las categorías cebollitas hasta la primera división, hoy esperamos que todo vuelva a la normalidad”.
Con mucho ritmo
Dayna Fogolyn nación en Firmat, provincia de Santa Fe, pero llegó a Bariloche en 1987. No bien arribó a nuestra ciudad comenzó con un pequeño taller de gimnasia Rítmica y hoy es directora de la Escuela Puerto Este que hoy tiene 74 chicas de entre 6 y 17 años. Dirigente de pura cepa, hoy en medio de esta crisis sanitaria sigue sosteniendo la actividad a través de plataformas virtuales y supo hacerse camino y ser una persona distinguida dentro del deporte de la ciudad.
La dirigente a punto de cumplir 60 años indicó que “ser dirigente deportivo es un peso muy fuerte, porque sos responsable de muchas chicas menores de edad, pero por otro lado es una actividad que me llena de placer, en este marco, tan complicado es un placer poder planificar y trabajar con estas juveniles y menores que realmente le ponen muchas ganas a esta actividad”.
Fogolyn indica que “creo que dentro de la Gimnasia Rítmica le encontré sentido a la Educación Física. En ella se puede planificar y hay enormes satisfacciones. Tengo pequeñas deportistas que están conmigo desde los 3 años y hoy tienen 11, por ejemplo Federica Barría. Guadalupe Vera, Ainoa Fernández, Teté Britoz Landa. Todo comenzó con un taller extra escolar y hoy competimos a nivel nacional”.
La profesora de Educación Física cuenta que “creo que ningún dirigente de Bariloche la tiene fácil. Hoy es todo cuesta arriba y uno trata de mantener las cosas que tiene. Nosotros por ejemplo este año tenemos juezas de gimnasia rítmica, antes como no las teníamos pagábamos multas y yo no puedo decirle a los padres que la paguen, entonces siempre las multas corrían por mi cuenta. Más allá de eso, tiene tantas cosas lindas. Hoy tengo cuatro ex alumnas que están conmigo colaborando con la escuela, Candela Poppe, Valentina Solís, Gabriela Paz Palma y Yanina Gebauer, son satisfacciones únicas, son cosas impagables”.
Primeros pasos
Camila Sosa tiene apenas 20 años y tiene una responsabilidad enorme. Llevar adelante la Escuela de Patín del Club Nahuel Huapi. Durante 17 años compitió en un momento de su carrera decidió que era hora de estar del otro lado del mostrador. Devolver lo que ella recibió durante sus años de competencia.
La fundadora de la escuela Alexandra Gallman decidió dar un paso al costado para continuar con otros proyectos y Camila Sosa tomó la posta. Al respecto indicó que “creo que fue una decisión muy importante, fue todo por amor al deporte, yo creo que había terminado el rol de patinadora que es la disciplina que amo y se dio todo así”.
Sobre este contexto y lo que se vive en todas las disciplinas dijo que “en estos tiempos llevar adelante una escuela es día a día, tengo una escuela que ronda las 50 alumnas de entre 3 y 18 años y soy sincera, esto sin el apoyo de los padres no podría continuar adelante”