PALABRAS DE UNA MADRE
"No queremos que los niños y adolescentes se transformen en la primera variable de ajuste"
“No queremos que los niños y adolescentes, que son los que tienen menos voz, se transformen en la primera variable de ajuste”, expresó Belén Bosch, madre de una nena que este año comenzó primer grado, durante el bocinazo efectuado en el Centro Cívico en reclamo del regreso de las clases presenciales.
“Lo que pedimos es que las escuelas sean lo último en cerrar y lo primero en abrir, que la educación se entienda como un servicio y una actividad esencial, porque es una cuestión de salud integral para nuestras hijas e hijos”, manifestó.
En ese sentido, recordó: “Venimos de un año donde nos dijeron que el cierre iba a ser por quince días, después más y más, luego pensamos que las clases volverían tras las vacaciones de invierno, en septiembre, octubre… Al final, en 2020, no se regresó a las aulas”.
“Ahora, todo se fue regularizando, menos la asistencia presencial a la escuela”, remarcó.
“Citando a ministros nacionales y provinciales, se puede decir que en el colegio no hay una circulación comunitaria del virus”, afirmó.
“Al contrario, es uno de los ámbitos sociales más cuidados, porque cuenta con los protocolos más estrictos”, añadió.
“El temor que tenemos las familias es que estas medidas se extiendan, con las consecuencias que eso genera en los niños y adolescentes, por el cierre prolongado de un ámbito de desarrollo fundamental, no solo en lo referido al aprendizaje pedagógico”, apreció.
De esa manera, consideró: “La Sociedad Argentina de Pediatría lo ha documentado muy bien: por no ir a la escuela, hay efectos nocivos importantes sobre la salud física y mental. En un momento de muchas incertidumbres y dificultades, en esa época de la vida es importante tener determinadas rutinas y certezas”.
“Les dicen que el cierre va a durar quince días, después se extiende, y ven que todo funciona relativamente normal, menos su lugar de pertenencia, donde además hemos exigido que cumplan muchas reglas…”, apuntó.
“Las autoridades seguramente buscarán las medidas adecuadas para contener la circulación del virus donde se produce, que, claramente, no es en la escuela”, reflexionó.
De esa manera, expuso: “A mí me resulta raro que reconozcan que un colegio no es un lugar de contagio y el único sitio que se cierran es ese”.
“Dicen que es porque la gente se mueve en transporte público, pero lo cierto es que eso no solo lo hace para ir a la escuela, sino para un montón de actividades, tanto los adultos como los niños y adolescentes”, agregó.
Al referirse a su experiencia personal, contó: “Tengo una hija de seis años que el año pasado hizo el nivel inicial a través del Zoom. Pretender que alguien en esa etapa tome clases de esa forma es bastante irreal… Igualmente, a través de un cuadernillo de actividades”.
“Uno de los objetivos fundamentales en ese momento es la socialización, y todos los procesos que tienen que ver con la cognición social”, señaló.
“Hay contenidos que son muy difíciles de comunicar a la distancia, como por ejemplo 'los secretos': no hay manera de hablar de los que son buenos o malos, los que hay que guardar o no, en relación a lo que sucede, por ejemplo, con las situaciones de violencia interna en la familia… ¿cómo se trabaja en ese marco?”, planteó.
Belén contó que, este año, al comenzar primer grado, su hija se puso contenta. “Tenía una gran cara de felicidad”, dijo.
“Se acostumbró a usar el barbijo, y lo seguía utilizando cuando salía de la escuela e iba de regreso a casa en el auto”, comentó.
Pero, luego vino el nuevo impase. “En estos días que no fue, no sabe exactamente qué hacer…”, sostuvo.