"LAS CASTRACIONES QUE HACE LA MUNICIPALIDAD NO SON LAS NECESARIAS"
Advierten sobre el crecimiento exponencial de perros y el peligro de parasitosis
La pandemia, entre otras cosas, hizo habitual la virtualidad a nivel educativo.
Entre los que tienen la posibilidad de conectarse a la distancia (porque la realidad social, de por sí, dejó a varios afuera del sistema), muchos no terminaron de acostumbrarse a estar frente a una máquina.
Incluso, se habla de niños pequeños que se dormitan a la hora del Zoom, o bien, con esa modalidad, no logran vincularse adecuadamente con quien enseña.
Mientras están aquellos que simplemente no consiguen familiarizarse con el nuevo modo, otros tienen problemas más profundos, relacionados con la salud.
En ese sentido, María Esther Cingolani, integrante de la Red de Políticas Públicas de Argentina, y también de Mi Granito de Arena-Castraciones Bariloche, explicó que, muchas veces, esos inconvenientes en los chicos provienen de parasitosis derivada de una cantidad excesiva de perros y gatos en la localidad.
“Los nenes empiezan a no tener hambre, como si fueran anémicos… Están desganados, tienen poca fuerza, se duermen durante el Zoom, o bien no comprenden lo que les dicen… Bajan la capacidad de aprendizaje, y no solo en las actividades escolares. Empiezan a perder facultades cognitivas”, sostuvo, acerca de la problemática relacionada con la presencia de una cifra desmedida de animales en la ciudad, cuestión que relaciona con que “las castraciones se hacen en forma distinta al modo en que se realizaban antes”.
“Hace dos años, todo cambió radicalmente, y, en vez de solucionar el problema, se está agravando”, afirmó.
“Las castraciones que lleva a cabo la Municipalidad no son las necesarias”, sentenció, y apuntó que eso “no está relacionado con la pandemia”.
“El Estado tiene que tomar las riendas para no tener este tipo de problemas vinculados a la gran cantidad de perros: mordeduras, accidentes de tránsito, rotura de bolsas de basura… y los parásitos en los niños”, manifestó.
“Hay un programa llamado control de equilibrio poblacional de perros y gatos que tiene seis características: debe ser gratuito, masivo, abarcativo, sistemático, extendido y temprano”, anunció Cingolani.
“Muchos municipios lo desarrollan, pero Bariloche no lo hace”, informó.
Al respecto, señaló: “En el pasado, se iba a los barrios a castrar, ahora eso no pasa”.
“Y, por lo visto, no se pretende volver a implementarlo”, consideró, por lo cual, indicó, “no se puede lograr el equilibrio poblacional tan ansiado”.
Según dijo la experta, los inconvenientes comenzaron a partir de la asunción de Jorge Cuatrín como director de Sanidad Animal municipal.
“Dice que no va a ir más a castrar a centros comunitarios, como se hacía previamente”, apuntó.
De acuerdo a Cingolani, la decisión, según el titular del área, responde “a la imposibilidad de asepsia para hacer una operación en esos sitios”.
“Es una contradicción”, sostuvo la mujer.
“La asepsia para un quirófano de animales -porque hay que aclarar que no estamos hablando de uno para humanos- la otorgan los responsables, es decir el director y el veterinario que realiza la operación”, especificó.
“Es algo que depende de los profesionales, no del lugar”, redondeó.
De esa manera, reflexionó: “Si el director tiene dudas acerca de la asepsia es porque no está seguro del profesional a su cargo”.
Cingolani contó que “en junio de 2020 la Sociedad Argentina de Pediatría sacó un informe donde decía que entre casi el cincuenta al setenta por ciento de los niños del país están parasitados por perros y gatos”.
Y, según a lo que expuso la experta, ese estudio ponía a “Bariloche dentro de los lugares en rojo, es decir entre los más complicados”.
Así, detalló que, en base a esos análisis, se dieron cuenta de que muchos chicos tenían “pérdida cognitiva”.
Asimismo, puntualizó que los parásitos transmitidos por animales afectan “a embarazadas y niños de hasta seis años”.
“Los chicos muestran problemas de aprendizaje y mayormente no se recuperan”, profirió.
En este punto, precisó que, entre los integrantes de la Red de Políticas Públicas, donde intervienen profesionales de diversas áreas en el estudio de lo que sucede por el exceso de perros y gatos en una población, cuando se conoció aquel informe, surgió una especial claridad respecto al modo en que se debe actuar: “El Estado no puede hacer lo que se le ocurra”, sentenció, y ahondó: “El director de Sanidad Animal no debe decir: ‘Yo voy a castrar distinto, no voy a ir a los barrios’… Justamente, en los lugares vulnerables está la mayor cantidad de parasitosis… ¿Por qué se hace eso, entonces? No logramos entenderlo”, subrayó.
Si bien alegó que, justamente, “en las zonas carenciadas se da un agravante, sobre todo por la falta de agua corriente y las condiciones en las que se vive”, aclaró que “la parasitosis está en todas las clases sociales”.
Al respecto, recalcó que el informe de la Sociedad Argentina de Pediatría “pide la implementación urgente” del programa de seis características que ella mencionó.
Así, trataron de incorporarlo institucionalmente, tanto a nivel municipal como provincial, en el primer caso con el impulso de la concejala Roxana Ferreyra, y en el segundo a través del diputado Nicolás Rocha.
Pero, hasta ahora, los intentos fueron infructuosos.
Cingolani mencionó que, en la actualidad, en Bariloche, hay varios inconvenientes que atentan contra una castración adecuada.
Por un lado, como citó con anterioridad, la falta de concurrencia a los barrios, que obliga a ir a la central, cosa que, con un animal, sobre todo desde los vecindarios más humildes, es una cuestión complicada, ya que no siempre se consigue un vehículo para trasladarse junto a un perro.
Acentuó que, además, no es lo mismo procurar que alguien se movilice para efectuar una castración en vez de que los profesionales asistan a los barrios y difundan el motivo de la visita, lo que impulsa a los pobladores a decidirse a implementar la medida.
Por otra parte, según Cingolani, en la actualidad ponen muchos peros a la hora de castrar.
Es decir, no se cumple con la característica “abarcativa” proclamada en el proyecto que impulsa. Ahora se realiza una selección.
“Por ejemplo, no castran animales en celo o de edad temprana… ¿Por qué? Porque dicen que en el futuro podrían contraer problemas de hueso o tener incontinencia urinaria… Es probable que eso pudiera suceder, pero en un servicio público no se puede trabajar con probabilidades, porque se pone en peligro sanitario a la población”, observó.
“Vemos que acá no se hacen las cosas como deberían efectuarse”, insistió, para luego asegurar: “Bariloche tiene que realizar setenta castraciones por día para llegar al equilibrio poblacional, y se hacen solo treinta”.
“No puede haber excusas para no castrar, y más con los problemas de parasitosis que existen”, declaró.
Asimismo, Cingolani aprovechó para aclarar que si bien, como parte de la Red de Políticas Públicas de Argentina, ella continúa con el estudio profundo acerca de lo que sucede con la sobrepoblación de perros y gatos, a nivel local, la agrupación Mi Granito de Arena-Castraciones no está participando, porque no se coincide con la política implementada por la Dirección de Sanidad Animal.
Antes de que arribaran las nuevas autoridades, colaboraban activamente, pero, en la actualidad, no concuerdan con el modo de actuar oficial: “Tiene que haber un respeto recíproco; y eso, desde hace dos años, no sucedía: sentimos que nos ninguneaban”, concluyó.