DECISIONES POLÍTICAS
Sin consenso, los concejales propondrán una terna para elegir al defensor del Pueblo
Por Diego Llorente
A casi dos semanas de la asunción de un nuevo defensor o defensora del Pueblo, los concejales municipales todavía no tienen nada definido, acerca de quién ocupará ese espacio por los próximos cuatro años.
Ninguno de los 14 postulantes tiene los ocho votos (mayoría especial) que requiere la Carta Orgánica para nombrar a uno de ellos. Es más, ninguno de los aspirantes tiene más de tres voluntades a su favor.
Ante este escenario, los ediles han hablado de la posibilidad de que cada bloque proponga una terna y de allí comience a surgir la persona indicada. Hasta se habló que la terna sea por cada edil, aunque esto podría no prosperar.
Otro dato, es que ya no priorizan acuerdos políticos, sino que apuntan a la idoneidad y al consenso, por lo que no son pocos los ediles que, incluso, barajan no votar a quien en un principio querían.
Dentro de todo lo que se habló en la última semana, hay quienes no manifiestan un marcado interés en la elección y no tendrían inconvenientes en que el proceso quede desierto, ante la falta de consenso.
Sin embargo, hay quienes sostienen que esto no podría pasar, debido a que representaría un fracaso de la democracia y de una de sus instituciones. Más aun habiendo 14 opciones distintas, parece por lo menos curioso, que nadie posea las cualidades que el cargo requiere.
Juan Bellocq, Sonia Gutkin, Emiliano Guenin, Analía Woloszczuk, Violeta Gallardo, Alfredo Chaves, Ingrid Kuster, Carlos Sacchi, Sebastián Scheimberg, Teresita Méndez, Juan Inza, Celeste Ratto, Beatriz Oñate y Hugo Orsili, conforman el listado de candidatos al puesto.
Cada bloque baraja nombres, preferencias y pertenencias. Algunas mujeres corren con más ventaja que los hombres, por experiencia, proyecto o desarrollo personal. Pero lo cierto, es que en los días venideros, habrá varias reuniones para buscar esos ocho votos necesarios, ante la necesidad de cerrar este proceso cuanto antes.
El 15 de mayo, debe asumir el nuevo defensor o defensora del Pueblo, por lo que el tiempo empieza a hacer su juego.