LO ASEGURA EL JEFE DE SALUD MENTAL DEL HOSPITAL ZONAL
Alarmante aumento de casos de depresión y ansiedad en los jóvenes
Dentro de las consecuencias de la pandemia y el aislamiento preventivo obligatorio, la depresión es quizás, una de las más marcadas. Los adolescentes han sido muy afectados y Juan Pablo Rendo, psiquiatra y jefe del Área de Salud Mental del Hospital Zonal Bariloche, habló al respecto en el programa "Chocolate por la noticia" en El Cordillerano Radio (93.7).
“Lamentablemente no tenemos una estadística fuerte en Bariloche de lo que fue toda esta etapa pero lo que nosotros vemos es un aumento en la demanda, lo que traducimos como un incremento de los casos”. Citó el grupo etario afectado “va de los 12 a 18 años y también en adultos jóvenes, sobre todo en cuadros de depresión y ansiedad”.
En el caso puntual de los adolescentes lo relacionó con un factor determinante “la falta de escolaridad presencial porque la virtualidad del año pasado generó estragos en la sociabilización de los chicos y las chicas”.
Agregó que esto ha tenido repercusiones gigantescas “todos los que tenemos hijos en este grupo de edades, sabemos lo que ha sido, por los momentos de ansiedad y falta del grupo de contención”.
No es lo mismo lo que hablan o comparten con sus amigos que quienes pueden hablar con sus padres, por más que hayan estado presentes, “nunca van a reemplazar lo que es el colegio, porque más allá de una institución de enseñanza lo es de contención”.
Detalló “para un adolescente el estar en contacto con sus pares es fundamental y en ese sentido veo con mucha preocupación lo que está pasando en Buenos Aires, nuevamente las restricciones de presencialidad en los colegios”.
Dijo que esto lleva nuevamente a una situación de vulnerabilidad, “es necesario poner sobre la mesa y plantearse y despolitizar esta situación y tratar de llegar a un consenso epidemiológico para tratar de evitarlo por sobre todas las cosas”.
Aseguró, “los chicos han sufrido mucho lo que fue un año sin tener colegio, sin sus compañeros cara a cara, porque no es lo mismo que un WhatsApp o un Zoom, la diferencia es gigante”.
Esto pone a una población que ya es vulnerable en una situación más crítica, “son los más tendientes a sufrir cuadros depresivos y una de las causas más fuertes e importante es el aislamiento”.
Dijo que lo que sucedió el año pasado fue gravísimo, “hay que pensar mucho antes de tomar una medida como la que se está tomando, eso generó en los adolescentes un deterioro en su salud mental”.
Entiende que la situación epidemiológica es muy importante, “debe ser difícil ponerse en el lugar de los que tienen que tomar esta decisión, quizás por evitar un aumento de contagios en esta población se llegará a una crisis mayor en salud mental”.
No es simple determinar hasta dónde es normal el estado de ánimo de los adolescentes, “lo que sucede muchas veces es que se confunde lo que es un cuadro depresivo con una situación de angustia o un cuadro de frustración que es algo absolutamente normal”.
Detalló “ya están en una situación de cambio, momentos de bisagra en la vida que se transita muchas veces con angustia, entonces lograr identificar un cuadro depresivo en este maremoto de emociones que transitan a veces es difícil”.
Agregó, “los adolescentes tienen cuadros depresivos que no son iguales a los que puede manifestar un adulto como sentirse triste, perder el apetito o tener dificultades para dormir”.
Tienden mucho más al aislamiento, “mayor irritabilidad, conductas impulsivas, es decir que tiene características propias y es lo que hay que intentar identificar”.
Incluso en muchas ocasiones es el grupo de sostén el que nota estos síntomas “por eso es muy necesaria la relación cotidiana para transitar con normalidad esta fase”.
La falta de capacidad de predecir
Todos estamos atravesando un grado de incertidumbre que no es ajeno a los jóvenes “eso genera cuadros de tristeza significativa, sobre todos los que están finalizando el nivel medio que se encuentran prontos a dejar atrás esa estructura y llega el momento de decidir si van a trabajar o elegir una carrera universitaria”.
Hoy por hoy no tienen quizás la posibilidad de proyectar este año, “si van a estudiar, cómo van a ser esas clases, hay chicos y chicas que terminaron y no pudieron despedirse de sus compañeros, todo muy raro”.
La falta de orden, “de ver con más claridad que el futuro genera ansiedad, están buscando quiénes son o qué quieren y no saber qué va a suceder es un condimento más que genera complicaciones”.
Dijo que es fundamental la compañía de los padres y de las figuras de apoyo, “intentar sostener la presencialidad es algo de gran importancia”.
En general los adolescentes tienen una plasticidad y una capacidad empática que facilita el abordaje de parte del profesional. “Los adultos estamos más acartonados que ellos, muchas veces si uno presta la oreja, se amolda e intenta conocer lo que le sucede, responden de una manera muy sana que ayuda a la curación”.
Cree mucho en la necesidad del vínculo más allá de la técnica que uno utilice o de la medicación, “lo primordial es generar confianza, respeto mutuo y calidez”.