2021-04-25

EL PESAR POR LA MUERTE DE LUCAS CARO NO CESA

Habla su mejor amigo: “Nos despojaron de un ser de luz”

La muerte de Lucas Caro, el joven atropellado por Matías Vázquez la medianoche en que el sábado 27 de febrero se transformaba en domingo 28, es una herida abierta que afecta a la población barilochense en general, y a sus allegados en particular.

Justamente, en el círculo íntimo, destaca Luca Villalba, quien, entre los cercanos, es reconocido como el mejor amigo de Caro.

Villalba llegó a Bariloche hace poco más de siete años.

Apenas mayor que Caro (tiene diecinueve, y Lucas falleció a los diecisiete), se hicieron inseparables.

La pérdida lo marcó.

La emoción que muestra al recordar a Lucas remite a la canción Tiernamente amigos, de Víctor Heredia, dedicada a la amistad, donde el músico entona: “Nunca separarnos, libertad o muerte,/ siempre defendernos, sueño adolescente./ A los diecisiete vida es utopía,/ y les puedo asegurar que no tuve nunca más/ un amigo igual”.  

El muchacho camina al frente de las marchas que se hacen en pedido de un castigo adecuado para quien iba al volante del vehículo que terminó con la vida de Lucas.

Allí, en cada manifestación, se lo suele ver junto a la familia Caro (“Me siento parte de ellos”, afirma), sosteniendo la bandera que reza “Bariloche de pie. Justicia por Lucas Caro”.

Una de las marchas donde Luca llevó la bandera pidiendo justicia por su amigo (foto: Facundo Pardo).

Solo una “s” diferencia sus nombres.

Entre ellos se llamaban en diminutivo: Lucas era Luquitas; y Luca, Luquita, aunque algunos días también pasaba a ser Cabeza o Cabezón…

Los apelativos variaban, pero el afecto era una constante.

Cada cual lleva el dolor como puede…

A Luis, el papá de Lucas, le tocó ser una especie de vocero del padecimiento. Es quien habla con los medios, el que trata de explicar el desconsuelo familiar.

La mamá, Verónica, y los hermanos, Agustina, Santiago y Fernando, agradecen el acompañamiento popular, pero se mantienen mayormente callados.

La novia de Lucas, Aymará, y la mamá de la joven, Claudia Blasi, fueron testigos del horror: iban junto al adolescente la noche en que murió, y llevan el peso de haber estado en el momento de la desgracia.

Villalba se encontraba de vacaciones en Buenos Aires.

Aquel domingo, a las nueve de la mañana, sonó su celular.

Era Malena, una amiga en común, quien debió actuar como mensajera de la fatalidad.

Apenas recibió el llamado, Luca buscó un avión que lo devolviera a Bariloche.

Arribó esa misma tarde.

Al llegar, lo primero que hizo fue acudir al hogar de los Caro.

“Luquitas y su familia son lo más hermoso que la vida me pudo dar”, asevera.

Una instantánea durante una tarde de caminata, disfrutando de la naturaleza.

Ahora tiene bronca.

No busca una manera “elegante”, ni el epíteto políticamente correcto a la hora de definir a Matías Vázquez. Lo llama, sin dudar, “asesino”.

Y saltea a cualquier interlocutor para dirigirse directamente a él: “Soy Luca Villalba, el mejor amigo de Lucas Nahuel Caro, ¿sabés quién es? Te lo recuerdo: la persona que atropellaste, asesinaste y abandonaste como si fuera nada, y vengo a decirte que no logro entender cómo un ser humano, si es que lo sos, puede vivir de la forma en que vos lo hacés, con ganas de quedar en libertad, de seguir disfrutando de la vida y de tu familia”.

“Esto no se va a arreglar con plata, ¿te das cuenta, verdad?”, lanza.

También apunta contra el abogado defensor, Juan Pablo Álvarez Guerrero, de quien destaca "la poca empatía que tiene al referirse a la situación".

“Sinceramente, da vergüenza como persona”, dice.

En ese sentido, explica: “Cada palabra es un puñal para quienes peleamos por justicia”.

Hacer guantes en la plaza: una actividad que servía para descargar tensiones.

Asimismo, carga contra el juez Héctor Leguizamón Pondal, quien rechazó la revocatoria de la prisión domiciliaria y le permitió, al acusado, permanecer en su casa. “Me dio asco lo que dijo”, sostiene Villalba.

“Esto no es un circo”, advierte.

Y realza su irritación contra Vázquez, a quien vuelve a hablarle en forma directa: “Tu honor, o lo poco persona que eras, ya no existe”.

“Amigos tuyos me relataron que siempre te cagaste en ellos y en los demás, como lo hiciste con Lucas, y ahora te pregunto: ¿tan poco vale la vida del que está al lado?”, remarca.

También cuestiona a la mujer de Vázquez: “Vos, Virginia, como madre, como esposa, ¿cómo podés vivir con eso? ¿Cómo podés defenderlo y acompañarlo? ¿Cómo podés dejar que tus hijos estén a su lado?”.

En cuanto a la hermana de quien conducía el auto que mató a Lucas, Natacha (asesora letrada municipal durante la primera gestión del intendente Gustavo Gennuso), y su madre, Mirta Muñoz, a quienes califica de “hipócritas”, considera: “Da vergüenza cómo no se les cae la cara”.

Luego se pregunta qué habría sucedido si quien quedó tirado en la avenida (el hecho se produjo en Bustillo, en cercanías del barrio Militar), atropellado y sin ser socorrido, hubiera sido alguien apreciado por ellos…

“Sepan que mataron a una parte de mí, arrebataron un pedazo de mi vida y de mi alma; le sacaron un hijo a una madre y a un padre; asesinaron a un hermano, un primo, un amigo”, expone.

Abrazo tras el entrenamiento.

“Arruinaron la vida de muchos… Nuestras existencias ya no serán iguales”, reflexiona.

“Nos despojaron de un ser de luz, una personita que daba todo por quien tenía al lado, que ayudaba sin esperar nada a cambio”, manifiesta.

Habla de Lucas como “un chico con mil proyectos y un corazón enorme”.

A su vez, agradece a quienes se preocupan y brindan su apoyo, ya sea en el trato diario como en las marchas que se convocan en pedido de justicia.

En cuanto a aquellas personas que no se han pronunciado sobre el tema, expresa: “Quiero pedirles que se pongan en nuestro lugar, e invitarlos a sumarse”. 

“Con la mano en el corazón, párense donde estamos nosotros… Sé que, desde este sitio, todos pelearían por el apoyo de cada ciudadano; les juro que una presencia más es otro grito de justicia”, concluye.

Última foto que Villalba se tomó con Lucas. Caro había ido a su casa a comer un asado, y se quedó a dormir. Antes, habían paseado por el lago Moreno.

Christian Masello

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