Ojos de Cielo está recaudando fondos para hacer la instalación eléctrica antes del invierno
A fines de noviembre, la Asociación Ojos de Cielo recibió la última autorización que necesitaba para reubicar un container y poner el cartel que los identifica en el lote que recibieron en forma de comodato.
Está ubicado en la zona del kilómetro 13 y cada fin de semana avanzan un poquito más en el sueño de acondicionar todo y prepararse para el invierno. Mediante ferias americanas y ventas de comida, entre otras actividades, recaudan dinero para comprar los materiales eléctricos que están necesitando en esta etapa.
Nancy Bustos dijo: “Estas actividades generalmente son iniciativa de las mamás para ir solventando los gastos que se presentan”. Desde sus inicios, hace nueve años, aprendieron lo que significa tener una vida nómade: primero alquilaban una pequeña cabaña en el kilómetro 23 y luego se fueron a un predio deportivo en Don Orione, pero era indispensable contar con algo propio.
Cuando el Municipio les cedió el espacio actual en comodato, comenzó otra etapa: “Tuvimos que limpiar el predio con autorización de Bosques para no dañar vegetación autóctona, conseguir los materiales para poder alambrar y muchas otras cosas, todo gracias al esfuerzo de familias de nuestros chicos y de amigos solidarios”. Desarrollo Social dio una mano con los postes.
“El 2020 fue un año muy difícil y nunca pensamos que íbamos a conseguir los dos contenedores que se convierten ahora en nuestro nuevo hogar, para reunirnos porque ya comienza el frío”, dijo Nancy, muy emocionada.
El año pasado también fue duro: asistieron permanentemente a las familias con alimentos, incluso lácteos y verduras. Cuentan con el acompañamiento de organizaciones sociales con las cuales trabajan de manera articulada: “También enseño en el Hogar Emaús, así que aprovechamos los momentos que pueden compartir con nuestros chiquitos, incluso nos ayudan en los trabajos que estemos necesitando”. Entre otras cosas, los muchachos aportaron las rejas.
La propuesta está basada en lo deportivo, por lo que, hasta ahora, todo se desarrollaba al aire libre. Sin embargo, es sabido que nuestro clima es, durante muchos meses, desfavorable. “Siempre se trata de entrenamientos. El sábado pasado pudimos cumplir el sueño de conocer Euca, con cuidado y activación del protocolo muy estricto de parte de los que llevan adelante ese proyecto”. Los chicos y chicas se pusieron muy contentos al vivir momentos de aventura y equilibrio.
La gran familia de Ojos de Cielo fue aprendiendo los cuidados respecto a la salud: “En el patio tenemos una disposición de troncos, donde se van sentando después de tomarles la temperatura y ponerles alcohol. Los dividimos en burbujas”. Los comenzaron a reeducar con hábitos que antes quizás no estaban tan presentes.
El hecho de estar en la zona del kilómetro 13 hizo que se sumaran chicos de los barrios 2 de Agosto y Nueva Jamaica: “Más los que teníamos de Villa Llanquihue”, agregó.
Susana Alegría