CON LA INTENCIÓN DE EVITAR QUE LAS PERSONAS SE AGLUTINEN
Un ingeniero nuclear propone ordenar la vacunación en el Gimnasio Municipal N° 1
Emanuel Giménez es ingeniero nuclear, al igual que su hermano, Nicolás.
Ambos son jóvenes, y viven con los padres, Silvia y Juan.
A Emanuel le tocó acompañar a su papá al Hospital Zonal "Dr. Ramón Carrillo", en febrero, a vacunarse contra el COVID-19.
Juan es mayor de setenta y además tiene algunas complicaciones de salud.
En aquel momento, a Emanuel le llamó la atención que, para darse la aplicación, había que cruzarse con demasiada gente.
“Si no nos contagiamos hasta ahora, acá puede pasar…”, pensó en aquel momento el ingeniero nuclear.
A su papá le dieron la vacuna Covishield, fabricada en India.
Hace unos días, le llegó el turno de vacunarse a su mamá, Silvia, por ser mayor de sesenta años.
“En casa nos encontrábamos todos expectantes, muy contentos. Porque, con mi hermano, habíamos estados atentos a cada fecha, y, ni bien se habilitó, los anotamos”, contó Emanuel.
El joven, que trabaja para la Comisión Nacional de Energía Atómica, apuntó que nunca había ingresado al Gimnasio Municipal N° 1, donde le tocó a su madre aplicarse la dosis. Solo lo conocía por afuera.
Cuando entró, le llamó la atención que volvió a encontrarse con un panorama similar al que había hallado en el hospital cuando acompañó al papá.
“Había gente por todos lados…”, expresó.
Si bien aclaró que el personal fue por demás atento, reflexionó que la organización no era la adecuada.
Manifestó que había que hacer distintas filas, donde la gente se cruzaba, lo que por un lado era un peligro en época de pandemia (su mamá y él tenían puesto doble barbijo), pero también causaba desorientación en algunos de los presentes (cabe recordar que se trataba de gente mayor).
“Vi mucho voluntarismo, pero una desorganización importante”, sentenció Emanuel.
“Se mezclaba a la gente de una manera inusitada”, consideró.
Una vez más, como le había pasado en el hospital cuando llevó a su padre, pensó: “Si no me contagié antes, ahora me puede pasar”.
“Tuve que atravesar por filas larguísimas cuando, en realidad, no hacía falta que lo hiciera”, apreció.
“No entiendo por qué formaban columnas paralelas a Ruíz Moreno, cuando lo más lógico era que lo hicieran a la par de Elflein, y que la vacunación se realizara en el fondo del gimnasio, no a un costado”, expuso.
“Lo ideal es que se llevara a cabo algo parecido a lo que sucede con un aeropuerto, para mantener el flujo en un solo sentido”, añadió.
“En un contexto de pandemia, en un lugar de gran concentración, lo más racional sería que orientaran a las personas, con controles a la entrada y a la salida, para evitar que caminen por cualquier lado, que era lo que sucedía cuando fui con mi mamá”, apuntó.
“Para que te tomaran los primeros datos, había que atravesar una fila de gente que ya se encontraba aguardando para ese trámite. Después, la línea de espera para la vacunación también era larga, y te tenías que cruzar con todos… Era una exposición innecesaria, y, para colmo, solo estaban abiertas las puertas de entrada y salida (que no siempre se utilizaban para sus usos determinados, ya que algunos entraban por el lugar destinado a salir, por ejemplo), pero los ventanales se hallaban cerrados. Si bien el espacio es grande, no había suficiente circulación de aire”, sostuvo.
“En general, fue caótico”, afirmó.
“Incluso, cada box de vacunación está muy cerca del que le sigue… eso podría espaciarse un poco más”, opinó.
De esa manera, durante los aproximadamente cuarenta minutos que permanecieron adentro, Emanuel y su mamá conversaron un poco sobre estas complicaciones.
Por eso, a la salida, la madre, que se colocó la vacuna Sinopharm, proveniente de China, le propuso que armara un croquis con algunas ideas para mejorar la situación.
En ese sentido, por un lado, el ingeniero nuclear escribió al hospital, comentando las inconvenientes con que se había topado en el gimnasio.
“Me agradecieron, y contestaron que transmitirían lo que dije a la gente de vacunación”, contó Emanuel.
Y, por otra parte, ideó un trazado nuevo, en el que la gente caminaría en un solo sentido, de manera paralela a la calle Elflein, sin cruzarse entre ella.
Christian Masello / Croquis gentileza de Emanuel Giménez