2021-04-14

COMARCA ANDINA: VOLVER A EMPEZAR

El hombre al que se le incendió su casa… en dos ocasiones

Para Lucas Sarrio, esto del fuego no es algo nuevo.

Si bien es oriundo de Pergamino, Provincia de Buenos Aires, desde 2009 reside en la Comarca Andina, a donde llegó en busca de un cambio de vida.

Hace ocho años que está en la denominada Parcela 26, del paraje Las Golondrinas.

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El lugar tuvo un origen como toma, y ya se lo reconoce como un barrio más de Lago Puelo.

El 6 de julio de 2018, un percance doméstico con una salamandra provocó que, por primera vez, Lucas viera su casa incinerada.

En aquella ocasión, se propuso volver a levantar su vivienda.

Y así lo había hecho, pero el 9 de marzo de este año, el fuego llegó nuevamente.

“Pero esto no fue un accidente, sino una masacre”, afirma Lucas, convencido de que las llamas, ahora, tuvieron un origen intencional.

“El motivo es claramente económico, seguramente inmobiliario. Cuando quieren hacer un negocio, te prenden fuego para debilitarte. Nos distrajeron con un incendio, y por atrás nos prendieron otro… Fueron varios focos consecutivos”, sostiene.

“Si la idea era que nos cansáramos y nos fuéramos, no lo lograron; la gente se fortaleció, y quiere reconstruir. Muchos no pueden, por la edad; pero los vamos a ayudar”, asegura.

“A mí no me quedó nada, se me quemó todo, pero al segundo día fui para clavar cuatro palos, con la intención de regresar a vivir lo más pronto posible, porque es mi lugar, y no se me puede echar así porque sí… Ahora paro en lo de un amigo, ya que todavía no hice el baño, ni tengo agua para bañarme, pero, en cuanto cuente con las mínimas condiciones de comodidad, voy a regresar a dormir ahí”, relata.

Dice que lo único que llegó a rescatar, justo antes de que el fuego le hiciera imposible acercarse siquiera, fue a sus tres perros.

Precisamente, ahora está con uno de ellos: se llama Simón, es negro; su mirada, penetrante.

Cuando el reportero gráfico le está por tomar una foto, Lucas pide que sea junto a él.

Los animales son su fiel compañía.

“Lo material se puede reconstruir”, asevera, explicando por qué ni dudó en salvar a sus perros, y no a alguna otra pertenencia.

Cuenta que algunos de los momentos más duros que compartió con sus vecinos, tras el paso de las llamas, tuvieron que ver, justamente, con ayudarlos a enterrar a sus mascotas, que quedaron calcinadas por el avance prepotente del fuego.

Con cuarenta y dos años, Lucas se dedica a trabajar de lo que surja.

Puede ser cortar el pasto o bien realizar tareas en el área de la construcción, por ejemplo.

Pero ahora está en un centro de acopio de comida y mercadería.

Agradecido con la ayuda recibida (“La gente fue la que nos acompañó; no el gobierno”, rumia), explica que, como muchas personas donaron prendas, junto a otros vecinos armó una especie de feria americana, donde las venden o canjean por elementos que sirvan para reconstruir las casas que se vinieron abajo.

“Estamos recaudando para comprar clavos, herramientas, materiales de construcción, y todo lo que haga falta para levantar las viviendas”, cuenta.

En una banderola que flamea en uno de los costados, se lee una especie de toma de posición: “La gente tiene valores; las instituciones, precios”.

“Yo sé lo que es volver a empezar…”, suspira Lucas, y en la mente se combinan los incendios que, en dos ocasiones, incineraron su hogar…

Christian Masello/ Fotos: Facundo Pardo

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