2021-04-02

CONMOVEDORA HISTORIA

La carta de una nena que le cambió la vida a un soldado de Malvinas

Daniel Verón fue el soldado que recibió la carta de una nena de 11 años el día de su cumpleaños. Estaba en un húmedo pozo de zorro cuando leyó una de las miles de cartas que niños del continente le enviaban a los soldados en las islas durante la guerra de 1982.

María Gabriela Suárez estaba en sexto grado y escribió: “Yo todas las noches rezo por ustedes”. En esas líneas el joven encontró la fortaleza anímica para soportar las noches de bombardeo constante. Tras la guerra, ocurrió lo inesperado: el destino tenía reservado un nuevo capítulo en esta historia.

“Si te daban a elegir entre un plato de comida y una carta, no había dudas, elegías la carta”, dice Daniel Verón para describir el hambre de contención que tenían los soldados durante la guerra de Malvinas. “Son muchas las historias que hay sobre Malvinas, pero pocas como la mía”, asegura este ex combatiente que en la carta de una nena de 11 años encontró la fortaleza para volver de las islas y empezar a forjar su futuro.

Con prolija letra cursiva, la niña había escrito:

“Abril de 1982, a los soldados de la patria:

Queridos soldados, desde acá les hago llegar esta carta de agradecimiento por defender las Islas Malvinas, a mí me gustaría conocerlos, pero no puedo ir tan lejos. Yo todas las noches rezo por ustedes. Mi familia también reza.

Villa Cacique no es tan grande, pero es hermoso. Todo lo que veo por televisión me da pena y alegría, según lo que veo. El grado 6° B de la Escuela N° 19 Luciano Fortabat les agradece lo que están haciendo.

Me despido cariñosamente y les deseo la mejor de la suerte para todos.

Un corazón argentino.

María Gabriela”

Las cariñosas líneas tuvieron un efecto sanador. Al joven soldado lo conmovió que la chiquita le contara que se ponía triste cuando veía la televisión y pasaban imágenes de la guerra. Pero también le habló del pueblo en el que vivía, la frase quedó tatuada en la memoria de Verón: “Villa Cacique no es tan grande, pero es hermoso”.

Y esa noche, por única vez las bombas inglesas no retumbaron en la cabeza de Daniel, porque dentro del pozo, iluminado con un candil, hizo una catarsis en un trozo de papel en el que le escribió a su desconocida amiguita lo que estaba viviendo, cómo se sentía y cómo eran las islas. El cierre de la carta estaba cargado de sentimiento: “De parte de un soldado argentino, que desde hoy te siente como un ser querido”, se despidió.

“Su carta me cambió mis días en Malvinas”, asegura. “Me fortaleció, me dio ganas de volver”, explica con emoción.

El cartero y la respuesta de Malvinas

El 12 de junio, poco antes de que se concretara la rendición de las tropas argentinas, el cartero sorprendió a la mamá de María Gabriela con la carta que respondió Daniel. Al regresar de la escuela, para la nena la conmoción fue aún mayor. Nunca se imaginó que un solado le iba a responder.

Entre lágrimas, María Gabriela Suárez, rememora el día que el cartero trajo la carta desde Malvinas: “Un día volví a mi casa de la escuela y cuando entro, mi mamá me dice que me habían contestado de Malvinas. Fue algo tremendo, realmente shockeante, no podía parar de llorar. Mi mamá lloraba conmigo”.

Desbordadas de emoción cruzaron la calle para contarles a Mario y Cristina Tomassi, los vecinos de toda la vida. El hombre anotó los datos de Daniel y sin perder tiempo volvió a escribirle. El motivo de la nueva carta era ofrecerle todo lo que necesitara, inclusive dinero.

“No tenés más que pedirnos lo que te haga falta”, se leía en una de las últimas líneas. Esa frase marcó para toda la vida a Verón: “Cuando estás en una situación muy difícil en todo sentido y alguien que no te conoce te ofrece una mano así… Es realmente muy valorable”.

El otro dato clave y que le daba veracidad al ofrecimiento era que junto al saludo final figuraba el número de teléfono de los Tomassi, de los pocos en el pueblo que tenían línea telefónica en su casa.

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