LOS ENFERMOS DE SALUD MENTAL AÚN ESTÁN EN LA ESCUELA DE HOTELERÍA
Comunidad escolar y familiares de pacientes ya no aguantan más
La situación que se vive en torno a lo que sucede con la Escuela de Hotelería y Gastronomía se está volviendo más complicada de lo que ya era.
Cabe recordar que la institución, al inicio de la pandemia, había sido escogida para trasladar, desde el Hospital Zonal "Dr. Ramón Carrillo", el área de Salud Mental.
El problema fue que, al reanudarse las clases presenciales, el espacio aún estaba siendo utilizado para ese fin, lo que sucede hasta hoy.
Tanto por el lado de los padres de los estudiantes, como por el de los familiares y allegados de los pacientes, los ánimos están “caldeados”.
Si bien se especula con que el lugar al que se trasladará la atención de dicha problemática está definido, todavía faltaría para que el cambio se efectivice.
Igualmente, cabe aclarar que, tanto los padres de los alumnos como los allegados a los pacientes, se enteraron de esto a partir de rumores; todos protestan por carecer de información oficial.
Evidentemente, es imposible volver a utilizar el hospital para el área de Salud Mental, e incluso antes de la llegada del COVID-19 ya había disconformidad acerca de que funcionara allí, por la cercanía con enfermos que nada tenían que ver con los pacientes del área, lo que podía resultar inconveniente tanto para unos como para otros.
En cuanto a los trascendidos, se habla de que la próxima edificación dedicada al tema estaría ubicada alrededor de la plaza Belgrano, donde antes había un jardín de infantes.
El asunto es que todavía falta realizar una serie de ajustes en el lugar, por lo que esto podría estirarse más de lo deseado.
En el entretanto, hubo presentaciones en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), ya que las personas vinculadas a los pacientes dicen que el sector está siendo discriminado.
Por el lado de los estudiantes y sus familiares, se realizaron marchas donde plantearon el inconveniente de un regreso a la presencialidad en esas condiciones.
También algunos padres y madres fueron a hablar con el intendente Gustavo Gennuso, quien les informó que la situación iba encaminada, aunque demoraría.
“El tema es bastante complejo. Convocan a los chicos a volver a las aulas. Hace dos semanas llamaron a sexto año, y están haciendo lo mismo con los otros que siguen. Suponemos que la idea de ir con los cursos de mayor edad tiene que ver con que supuestamente saben manejarse mejor. Ya indicaron que tercero tiene que volver el lunes, pero la realidad es que los pacientes todavía están alojados en el hotel”, contó Paloma Vienni, madre de un alumno de segundo.
“Nos preocupa no solo por los chicos, sino también por los pacientes, porque si eligieron ese lugar era porque había tranquilidad, y ahora se va a llenar de estudiantes, entrará y saldrá gente… No sabemos cómo los podrá afectar, si les hará o no mal”, consideró.
“Al principio, nos dijeron que los alumnos podrían volver porque cerrarían los pasillos… es decir que la idea era guardar a los pacientes en una habitación chiquitita, dejarlos ahí encerrados mientras estaban las clases, y no nos pareció que esa fuera la manera en la que había que actuar. Si justamente los llevaron a un espacio como ese, abierto, porque necesitan esparcirse, recrearse, que les corten todo para que los chicos vuelvan al aula no es una manera adecuada de proceder”, reflexionó.
La mamá contó: “Intentamos comunicarnos, mediante llamados, mails y notas, con la gobernadora, la titular de Educación y el ministro de Salud de la provincia, y no obtuvimos repuesta. Por eso acudimos al intendente, que la semana pasada nos recibió sin turno previo, y nos dijo que sabía que estaban refaccionando un lugar. Nos prometió que llamaría el lunes para brindar más información, y, como no lo hizo, nos comunicamos nuevamente. Respondieron que el traslado es inminente, pero que todavía falta… Y, a nosotros, el reloj nos corre…”.
Sobre los cursos que han sido convocados hasta el momento, Vienni explicó: “Hay algunos alumnos que están acudiendo, y respetamos la decisión de enviarlos, pero la idea mayoritaria es la de no mandar a los chicos”.
Su hijo todavía no fue llamado, pero pronto lo será, ya que, en teoría, el próximo año citado sería el suyo. En ese sentido, Vienni aseveró: “Yo no lo voy a mandar, por el reclamo que sostenemos, y también por la integridad de mi hijo y de sus compañeros, pero, asimismo, por la de los pacientes, porque hay que recordar que los estudiantes son adolescentes, y, a veces, los chicos pueden ser crueles”.
En cuanto a lo que sucederá con quienes decidan no acudir hasta que no se traslade a los pacientes, expuso: “No sabemos qué pasará. Si habrá clases virtuales o por mail, ni lo que sucederá con las faltas”.
Justamente, esa es una gran preocupación, porque, por una cuestión lógica, los profesores abocados a brindar clases presenciales, y que tal vez cuenten con cargas horarias en otros colegios, difícilmente puedan ocuparse de enseñar a distancia.
La madre contó que incluso ya hay inconvenientes en este momento, cuando en el curso de su hijo todavía no se convocó a la presencialidad, debido a que no todas las clases virtuales se están cumplimentando, por la ausencia de algunos educadores.
En cuanto a lo que pasará con las faltas, al decidir no enviar a sus hijos a clases, también es algo que mantiene intranquilos a los padres. “Por lo que dijo una preceptora, sí correrían, es decir que se contarían, y eso es algo que aumenta nuestro enojo”, dijo Vienni.
A su vez, recalcó que el uso del hotel por parte del área de Salud Mental no solo implica el riesgo de que ocurra un hecho desafortunado (“Si llega a pasar algo, ¿quién va a responder, quién se va a hacer cargo?”, manifestó en ese punto), sino también la carencia de prácticas en el lugar, porque aquel sitio está destinado a que los jóvenes lleven a cabo talleres, y ahora se ven imposibilitados de realizarlos.
Sobre el modo en que están separados los alumnos y los pacientes, la mamá informó: “Solo por una puerta y un pasillo”.
Además, remarcó la presencia de policías.
La madre recordó que la Escuela de Hotelería y Gastronomía (Centro de Educación Técnica 25) comparte manzana con el C.E.T. N° 2, y apuntó que, si bien en este momento en aquel colegio no funciona la presencialidad por inconvenientes edilicios, algunos padres de la institución fueron informados acerca de un pronto regreso a las aulas que no tengan problemas estructurales.
Y contó que, en ese caso, la entrada coincide con el lugar donde está el estacionamiento del hotel, por lo que los padres del C.E.T. N° 2 preguntaron cómo se haría para que alumnos y pacientes no se cruzaran. Según Vienni, la respuesta fue “que van a cercar el patio para reforzar la seguridad y, además, pondrán más policías”.
Por su parte, la presidenta del Grupo de Allegados de Personas con Enfermedades Mentales (GAPEM), Norma Medina, anunció que, tras una presentación realizada en el INADI, por la situación que viven los pacientes de salud mental de la ciudad, tras varias idas y vueltas, se definió una audiencia para el lunes, vía Meet.
Medina indicó que, aparentemente, participarían del encuentro virtual el director del hospital local, Leonardo Gil, y el ministro de Salud de la provincia, Fabián Zgaib.
Hasta el momento, la mujer se encuentra descontenta con la atención hacia el sector que representa: “Para Salud provincial, nosotros, como ONG, no existimos, molestamos… Nos ignoran”, afirmó.
“Pero seguiremos hasta que Bariloche tenga un lugar especial destinado a un centro de salud mental comunitario”, concluyó.
Christian Masello