A UN MES DE SU MUERTE, UNA ESTRELLA MORTUORIA PIDE JUSTICIA POR LUCAS
El grito del silencio: "Él tendría que estar a mi lado"
“Papá, cuando vos llegues a viejito, voy a tener que cambiar de papel, y cuidarte yo a vos”, le decía Lucas Caro a Luis, pero, a un mes de que alguien lo atropelló y lo dejó tirado a la vera del camino, en el kilómetro 9,500 de Bustillo, fue su padre el que, ante una chapa que aguardaba ser descubierta, expresó: “Hoy tenemos que destapar el cartel que dice Lucas, cuando, en realidad, él tendría que estar a mi lado”.
“Sea prudente”, se lee en el triste recuerdo, con la estampa de una estrella que actúa como un monolito de la desgracia, pero, justamente, Sergio Matías Vázquez, quien iba al volante del auto que arrolló al joven, fue cualquier cosa menos prudente. Sobre todo, nada humano.
“No entiendo que esta persona que arrebató la vida de mi hijo no haya mostrado humanidad… No comprendo el hecho de escaparse”, sostuvo Luis.
Claudia, en tanto, mamá de Aymara, la novia del muchacho (ambas, madre e hija, estaban junto a él cuando falleció), leyó un texto que decía: “Cuando creés que todo está en su lugar, una persona lo derrumba por su imprudencia; él te quitó de nuestro lado, de tu familia, del amor”.
Asimismo, en una pancarta se manifestaba: “Cárcel para el asesino”.
Todo apuntó a un pedido de justicia.

“Lo que hacemos es pacífico. La violencia no nos interesa, no tiene sentido para nosotros. Le pedimos a la justicia que, de esto, salga algo bueno: que el culpable pague lo que tiene que pagar”, indicó Luis.
Estuvieron todos los familiares de Lucas (la hermana, en un momento, se sintió muy mareada; debieron alejarla un poco del gentío y asistirla).
Los bomberos voluntarios de Ruca Cura ayudaron a controlar el tránsito, porque muchas personas acudieron a acompañar a la familia Caro, y parte de la avenida estaba ocupada.
Precisamente, un momento muy emotivo se vivió cuando una integrante del cuerpo se acercó y estrechó entre sus brazos a la madre del muchacho.
“Ahora hay que recibir abrazos”, le susurró al oído.

Esa sensación de acompañamiento fue una constante en una tarde donde la sensibilidad se palpaba.
Al pie del cartel con la estrella dedicada a Lucas, unas flores blancas trataban -infructuosamente- de darle vida a la aridez del terreno, pero ahí primaba el recuerdo de la mala muerte.
Por si hiciera falta, Luis aclaró que, tanto el encuentro de la tarde del domingo, como la marcha que días atrás atravesó las calles de Bariloche hasta el Centro Cívico, ambas con un respaldo popular enorme, no tienen un trasfondo político, sino que todo se trata de pedir justicia por su “ángel”.
Lo extraña todo el tiempo, pero la ausencia “pesa” al regresar del trabajo, o cuando se pone a pensar en las escapadas a la playa los fines de semana de buen tiempo, cuando los dos se ponían a nadar…
Y el sonido de su voz cuando mantenían charlas padre e hijo…
Hoy, el silencio es un grito.
Christian Masello /Fotos: Matías Garay