TESTIMONIO DE UN DAMNIFICADO POR LOS INCENDIOS EN LA COMARCA
Detalles conmovedores de la huida dejando atrás el trabajo de toda una vida
Cientos de familias perdieron sus casas a causa de los incendios que asolaron la Comarca Andina. Bienes materiales y toda una vida de vivencias y recuerdos que ya no están.
Marcos Gutiérrez es uno de los tantos vecinos que ahora debe comenzar de cero buscando el camino para lograr salir adelante. “Estamos bien y eso ya es un montón porque la potencia de este fuego fue muy fuerte”. Su familia ya había estado dando una mano en el foco de la cascada de Nahuelpan, poco tiempo atrás.
Esta vez les tocó de manera directa: “Emocionalmente nos sentimos con los pies en la tierra, algo pasó en ese momento que movió las fibras de muchos generando una empatía muy grande”.
Relató esos minutos que jamás podrán olvidar, “en un momento ya no dábamos abasto con el agua entonces comenzamos a tirar arena con pala, se rompió la pala, seguimos apagando con las manos, nos fuimos quedando sin oxígeno por el humo y el viento”.
Ya no tenían más recursos materiales entonces fue hasta una montaña de arcilla que tenía en el patio “subí para ponerme a rezar, miré hacia la zona de El Radal que está enfrente y vi que también había fuego, entonces no entendí nada más”.
Agregó, “darnos cuenta que es un fuego político, que fue iniciado intencionalmente, nos lleva a tratar de estar bien porque no queremos que esta gente tóxica se alimente de nuestros pesares” afirmó.
“El fuego tiene una fuerza que también levanta y entender eso nos lleva a elevarnos y convencernos que esto va a pasar”. Es mucha la gente que se unió de corazón, mostrando solidaridad y empatía “vamos a volver a construirnos y no dejar de ver que lo que está pasando tiene un origen relacionado con los intereses”.
Marcos y su compañera Marisa tienen una hija, “yo tuve tres hijitos más con Gabriela y ella tiene otra con Diego, nuestras parejas anteriores, entonces en total somos siete”. El primer foco llegó a la casa de la hija “ella se autoevacuó con sus hijitos a otra casa que alquilábamos para poder estar todos”. Ambas viviendas distaban entre sí cinco kilómetros.
“Cuando vimos la velocidad con la que avanzaba el fuego nos reunimos todos, les dije a los chicos que eligieran una mochila y que pusieran ahí lo que más quieran, nos fuimos al auto y una camionetita que tengo y partimos” relató.
Marcos, al momento de elegir qué llevarse, optó por un cuchillo de cocinero y una licuadora, elementos con los que ha dado talleres de alimentación por muchos lugares. “Mi guitarra, las medicinas naturales que trabajamos y las semillas para sembrar”.
Continuó describiendo lo que produjo el fuego en su esencia “quema todos los límites que uno tiene” dijo muy conmovido porque durante la entrevista se miró y vio que estaba vestido con aporte de mucha gente. “Nos dejó el corazón bien pulsante, todos los días nos vemos en los demás al ponernos lo que nos han donado”.
Al instante de evacuar iba con su hija de nueve años en el auto “ella entró en un momento de temor fuerte porque las llamas iban por encima de los álamos, paré a un costado del camino, la miré a los ojos y le pedí que confiara fuertemente en mí”. Llevaba en brazos a su gatito, entonces lo empezó a acariciar y emocionalmente se calmó.
“El resto del tiempo los chicos estuvieron a la altura de las circunstancias y no hemos querido entrar en drama porque ya la situación de perderlo todo es muy dolorosa, después el seguir sufriendo es una opción, duele pero no hay que darse manija”. Quieren salir adelante y están llenos de sueños.
Marcos nos deja una gran enseñanza de vida
Ayuda
Hasta ahora no han recibido ninguna ayuda a nivel institucional, “estamos abiertos a que si el Estado nos quiere tirar una mano va a ser bien recibida pero mientras tanto es la gente la que nos sostiene”. También tiene una cuenta de Banco Patagonia donde la comunidad puede aportar su granito de arena, a nombre de Marcos Gabriel Gutiérrez, Caja de Ahorro en Pesos Nro. Cta. 263-124171457-000. CUIT 20260799348 y CBU 0340263608124171457002.
Susana Alegría