DURANTE VARIOS AÑOS
Manoseó y violó a su sobrina y ahijada: doce años de prisión
Los jueces Romina Martini, Bernardo Campana y Marcos Burgos, condenaron a un hombre de 37 años a la pena de doce años de prisión, tras encontrarlo autor penalmente responsable de una serie de abusos sexuales cometidos en perjuicio de su ahijada y sobrina, cuando la niña transitaba entre sus 5 y sus 13 años de edad.
La identidad del acusado no puede revelarse justamente por el vínculo familiar que lo une con la víctima, más allá de que no comparten apellido, puesto que rige una doble obligación legal de proteger la identidad de la víctima en virtud de su edad y de los delitos en su contra que se investigaron.
Los jueces encontraron probados los hechos ocurridos los años 2011 y 2019 y aplicaron una condena de doce años de prisión para el sujeto de 37 años que había insistido durante el juicio en su inocencia.
De acuerdo a la acusación que planteó el fiscal Martín Govetto, los hechos se produjeron a partir de mediados del año 2011 y hasta el 3 de agosto de 2019, en el interior de una vivienda ubicada en un barrio de la zona Sur de la ciudad, de manera reiterada y periódica, en distintas horas -tanto de día como de noche.
La fiscalía advirtió que el acusado en repetidas ocasiones manoseó a la niña y también logró violarla, aprovechándose de la edad -cuando comenzó a ser sometida apenas contaba con cinco años de edad y mantuvo los abusos hasta pocos meses después de que cumpliera trece-, además de valerse de la cercanía que tenía con ella y con su grupo familiar, ya que además estaba en pareja con la tía de la niña.
Asimismo, según la acusación, para perpetrar las agresiones sexuales e intentar lograr el silencio de la víctima, le profirió permanentes amenazas y llegó a exhibirle un arma de fuego de puño cuando en una ocasión la pequeña intentó defenderse de una de las agresiones con un cuchillo.
Todos los hechos reprochados encuadraron en las figuras de abuso sexual simple reiterado, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal reiterado agravado por el uso de arma de fuego, en concurso ideal con corrupción de menores agravado por haber sido cometido contra una menor de 13 años y por amenazas, aunque la defensa cuestionó el agravante por el uso de arma y los jueces coincidieron en eliminar ese agravante de la calificación legal.
Durante el desarrollo del juicio declararon varios integrantes de la familia, además de diversos profesionales que asistieron a la menor a partir del momento en que se realizó la denuncia y se activó el protocolo médico para los casos de abuso sexual.
El acusado, por su parte, negó los hechos y manifestó que la acusación en su contra le había arruinado la vida, enfatizó que por su trabajo estaba gran parte del día fuera de su casa y remarcó que en reiteradas oportunidades le ofrecieron realizar un juicio abreviado en el que debía declararse culpable, pero prefirió esperar a la instancia de juicio convencional porque nunca abusó de la menor, a la que consideraba una hija.
Según recordaron los jueces al dictar la sentencia, la denuncia penal radicada por la madre de la menor, surgió a partir de una convocatoria que le realizaron en la escuela a la que asistía y en la que le informaron que la niña se portaba mal y que se había efectuado cortes en los brazos, relatando delante de una maestra que había sido abusada sexualmente.
Posteriormente la pequeña comenzó a sufrir diversos trastornos derivados de la tremendamente dolorosa experiencia que atravesó, que incluyó además, otro agresor sexual, primo de la menor, que también resultó condenado en el trámite de otra causa judicial.
Los comportamientos de la menor, de acuerdo a los profesionales que la asistieron, eran desesperados pedidos de ayuda.
Para los jueces, "tras valorar la prueba a la luz de las reglas de la sana crítica racional, esto es, la lógica, la psicología y sentido común, que la acusación ha logrado demostrar con certeza, más allá de toda duda razonable, la hipótesis atribuida y la participación del acusado en carácter de autor".
Detallaron que en esa apreciación se incluían los reiterados manoseos y violaciones y los diversos actos corruptores al normal desarrollo sexual de la víctima, como así también las amenazas con el objeto de lograr el ocultamiento de la situación.
Para reforzar esa afirmación, los magistrados consideraron especialmente la declaración de la víctima, como así también los testimonios aportados por su entorno familiar, por la maestra y por los profesionales que asistieron a la niña una vez que se activó el protocolo médico para atender el caso de abuso sexual.
Más adelante agregaron que "del análisis de la evidencia traída a juicio y en razón de los argumentos vertidos, se entiende que ha quedado acreditado con certeza y fuera de toda duda razonable, la participación y atribución de responsabilidad que se le reprocha al acusado como autor de los injustos".
Los jueces anotaron como agravante que los episodios de abuso fueron reiterados y se fueron agravando con el correr del tiempo, iniciando con simples manoseos hasta llegar a violaciones; también evaluaron las gravísimas consecuencias psicológicas para la víctima, que a pesar de su corta edad sufrió intentos de suicidio, internaciones en el hospital y asistencia profesional permanente hasta en la actualidad; consideraron en ese rubro también el vínculo afectivo y familiar entre víctima y victimario y que se trataba de un hombre adulto.
En cambio, a favor del acusado evaluaron la ausencia de antecedentes penales y los testimonios que lo describieron como un hombre correcto en distintos ámbitos.
Así, le impusieron doce años de prisión, tal como lo había reclamado la fiscalía.
*Si vos o alguna mujer que conocés sufre violencia de género, podés llamar a la Línea 144, que brinda atención telefónica, anónima y gratuita, a mujeres víctimas de violencia de género.