LAS CARENCIAS EN UN SECTOR DE LAS GOLONDRINAS
“Cuando vino el fuego, no teníamos agua”
Julio Castañeda es nacido y criado en la Comarca Andina. Trabaja como changarín, y vive en el paraje Las Golondrinas, puntualmente en el sector R40 Parcela 26, que tuvo un origen como toma hace dieciocho años, y ahora ya está reconocido como un barrio más de Lago Puelo.
El martes llevó a su mujer a trabajar a El Bolsón. Y luego, cuando supo del fuego, regresó a su casa. “Llegué cuando se comenzó a quemar todo”, cuenta.
“Quise sacar algunas cosas, pero no pude… Las llamas se cruzaban de un lado al otro de la ruta”, recuerda. Ni siquiera le fue factible retirar algo de ropa.
“Lo que tengo puesto me lo dieron mis hermanos; recién vengo de cambiarme”, señala, y aclara que el chaleco que viste se lo regaló un muchacho que vino a dejar cosas para los damnificados.
Julio explica que, ante el panorama con que se topó al arribar a su vivienda, decidió ir hacia El Hoyo. “Acá no se podía estar”, expresa.
Un rato después, cuando volvió, ya no estaba ese humo “pesado” que antes hacía imposible la permanencia en el lugar, pero todo se encontraba bajo las llamas, menos la ruta, por la que el fuego ya había pasado, mezclando los incendios iniciados por diferentes focos.
En ese asfalto todavía caliente, permanecieron Julio y unos pocos vecinos, mientras observaban cómo sus casas se desvanecían.
Aún aguarda que dejen de respirar los últimos vestigios del hogar, que aguantan el fuego e insisten en permanecer. “Estoy esperando que se termine de quemar lo poco que queda, que es el piso de cerámico, que todavía se está fundiendo, para poder arrancar de vuelta”, sostiene.
“Cuando vino el fuego, no teníamos agua… Todo esto se podría haber evitado”, reprocha. Así, cuenta que el barrio se abastece por “un tanque australiano que está a ciento cincuenta metros”. “Lo cargan -sin llenarlo- los martes y jueves”, apunta.
Señala que eso no alcanza. Los vecinos que viven más cerca del tanque pueden contar con un poco más agua, pero el resto vive, la mayor parte del tiempo, sin ella.
Indica que los reclamos al municipio de Lago Puelo (al que pertenece Las Golondrinas) son de vieja data, pero que no llegan respuestas.
Además, asevera que el agua que ponen en el tanque “sale de un arroyo que está al lado de las cloacas de El Hoyo, por lo que la gente no puede consumirla”. “Solo se usa para bañarse, lavar la ropa y los platos… cuando hay”, manifiesta.
“Esto ya no se considera una toma, pero estamos como si se tratara de una: no tenemos luz, agua ni caminos”, asevera. “Pero, con ayuda o sin ella, hay que salir adelante”, aprecia, para luego sentenciar: “Lo material va y viene; mientras uno tenga sus manos y pies para poder trabajar, se puede comenzar de nuevo”. Y lanza un deseo: “Roguemos a Dios que no se haya perdido ninguna vida”.
Dice que en el barrio hubo, al menos, tres heridos. Un nene que se quemó la espalda, una mujer a la que el fuego le lastimó los brazos, y una señora que al salir corriendo se quebró un pie.
“Por la mañana vinieron brigadistas y policías para constatar que no haya ninguna persona bajo los escombros, pero no intentaron apagar nada: por un lado, porque este lugar no tiene caminos para que los vehículos bajen, pero, seamos sinceros, también porque este es un barrio humilde… apenas a doscientos metros se ven camiones y camionetas de bomberos… Hasta ahora, la única agua es la de lluvia”, concluye.

Contacto
Quien desee colaborar con Julio puede contactarlo por teléfono al 2944813701.
Christian Masello/ Fotos: Matías Garay