“El proyecto es personal pero el esfuerzo es colectivo”
Charly Galosi realizó la Travesía Unión CAB y unió, por primera vez, once “puntos CAB” en bicicleta y a pie, sin parar. El espectacular desafío llevó casi 30 horas y el reconocido atleta contó los detalles en el programa "GPS", de El Cordillerano Radio (93.7), en diálogo con Daniel Pardo.
“La idea surgió hablando con amigos. Era un poco hermanar el trail run o el correr a pie con alguna actividad de andinismo. Yo creo que me siento un poco de las dos cosas”, contó. “En eso de que las comunidades se hermanen, esas actividades acercan un poco”.
“Surgió de decir, 'está todo esto dentro del parque, está todo dispuesto, hay mucha gente que puso un esfuerzo enorme en construir esos refugios allá arriba, en mantenerlos y que estén para que los podamos conocer y podamos ir a visitar la montaña'. El carácter institucional de la infraestructura que tiene el club dio la posibilidad”, expresó.
El recorrido comenzó por la sede del CAB en el centro de la ciudad y finalizó en el Camping Los Rápidos sobre el lago Mascardi, pasando por el Refugio Berghoff en el cerro Otto, el Refugio Reynaldo Knapp en base del cerro Catedral, el Refugio Emilio Frey, el Refugio General San Martín (laguna Jakob), el Refugio Manfredo Segre (laguna Negra), la laguna CAB, el camping organizado de laguna Ilón, el Refugio Agostino Rocca (Paso de las Nubes), el Refugio Otto Meiling, el camping Los Vuriloches (Pampa Linda).
Entre los objetivos, la motivación fue hacer cosas diferentes y aventurarse, además de “la incertidumbre que te genera tratar de hacerlo de forma completa, sin dormir, de un tirón, salir y llegar y unir todos los refugios”.
El desafío comenzó con un tramo en bicicleta. “Son 114 kilómetros en los que hice una parte en bicicleta, desde la sede social del Club Andino en la calle Morales hacia el Refugio Berghoff en el cerro Otto y descenso hacia el km 7, club Los Pehuenes, la base del cerro Catedral, donde hay un refugio de esquí”. Un amigo y guía de montaña, Genaro Crisóstomo, lo acompañó desde ahí, al refugio Frey, Jakob, y Laguna Negra. “Era la noche del cumpleaños del refugio y estaban esperándonos con festejo. Ya era tarde por la noche, como las dos de la mañana”.
“La siguiente infraestructura grande es laguna Ilón, que es un campamento organizado muy fuerte pero en el recorrido intermedio, está la zona de laguna CAB”, contó. “Genaro se vuelve al refugio Jakob, hizo unas 14 horas y, a partir de ese lugar, que es la travesía clásica de las Cinco Lagunas hay un mallín muy largo que asciende hacia el cerro de los Cristales. Sigue laguna Cretón, laguna Azul, cerro Capitán y descendés hacia el camping organizado de laguna Ilón, que es un lugar fantástico. Eso ya amaneciendo”.
“Ese sector -si bien era una noche de verano, bastante linda-, un poco la soledad de la noche, las horas tan largas, con la linterna en los pedreros, puedo decir que fue una de las partes más duras de carácter psicológico”, relató. “Los lugares donde uno se tiene que despertar más es en los pedreros para abajo. Son bloques de piedras en descenso”.
“Sobre todo en la zona de la travesía desde Laguna Negra a Pampa Linda, hay sectores donde hay dudas de día, y de noche más aún”, explicó. “En las bajadas esos sectores son los más bravos, donde hay que tener equilibrio, estar coordinado, firmes los pies. Y bueno, la acumulación del cansancio va haciendo que te duelan un poco las piernas y la descoordinación es lo primero que viene. Eso hace que bajes el ritmo y que seas más conservador. Estás por cuenta propia, allá lejos, y no querés generar problemas a otros ni a vos mismo. Tratar de cuidarse y llegar. No había que bajar ningún tiempo, solamente llegar sano, eso iba a ser el premio”.
Desde Ilón el siguiente punto era el refugio Agostino Rocca, en Paso de las Nubes. Allí, para cruzar hacia el refugio Meiling, recibió la asistencia de Sergio Camacho. “Es una travesía de alta montaña, en la que hay que usar grampones, arnés, casco, mosquetones, toda una preparación de una cordada. Uno no lo hace solo. El proyecto es personal pero el esfuerzo es colectivo”, valoró.
“Es una vuelta totalmente a sangre; salir y llegar moviéndose solamente con el cuerpo, no usar petróleo”, destacó. “Lo más importante es volver sano. ¿Cuál es el objetivo? Volver a casa. Después quedan anécdotas de llegar a los refugios, llegar a la noche al festejo de Laguna Negra, encontrarse con amigos, estudiantes que encontraba en la picada -'¿qué hace acá profe, está loco?'-, cosas lindas que te da el terreno, el andar en la montaña. Rescatar también el trabajo en equipo. El grupo de apoyo que me daba la logística y el soporte para poder dar la vuelta de forma completa, autónoma”.