NUEVA VOZ EN LA POLÉMICA POR LA TRANSFORMACIÓN DEL MUSEO
Sebastián Valverde saludó las innovaciones pero destacó el antecedente de Girgenti
Doctor en Antropología por la UBA, investigador independiente del CONICET y oriundo de Bariloche, valoró el proceso que profundizó la gestión de Horacio Paradela y lo enmarcó en una transformación que lleva 30 años.
Una nueva voz se sumó a la polémica por la remodelación del Museo de la Patagonia “Francisco Pascasio Moreno”, que lleva adelante la Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi. En esta ocasión, el antropólogo oriundo de Bariloche, Sebastián Valverde, valoró sobremanera el impulso que tomó la gestión que encabeza Horacio Paradela pero al mismo tiempo, instó a tener presente el proceso que precisamente, arrancó con el trabajo de Cecilia Girgenti en los primeros tramos de los 90.
Menos de una semana atrás, El Cordillerano se hizo eco de algunas apreciaciones de Claudio “Tam” Muro, quien integró aquel equipo que inició la transformación del Museo e inclusive, determinó se retiraran los restos humanos que hasta entonces, estaban en exhibición. Muro admitió que los criterios que inspiraron su tarea alrededor de 1993 o 1994 debían actualizarse, pero cuestionó que Paradela obviara la contribución de la recordada antropóloga y sus compañeros. Valverde instó a proyectar la mirada hacia el mediano plazo, es decir, los últimos 30 años.
“Muy interesante polémica ha despertado el replanteo de la muestra en el Museo de la Patagonia Francisco Moreno, que desde ya festejo, felicito y ansío ver”, puntualizó el especialista, doctor por la Universidad Nacional de Buenos Aires. “Me parece fundamental para entender estas profundas transformaciones y el importantísimo cambio actual”, que impulsa Paradela, “destacar que hay todo un proceso de décadas, sin dejar de considerar la importancia de este salto reciente tan trascendental, como es plantear abiertamente el genocidio hacia los pueblos originarios”, resaltó.
En efecto, “fue fundamental el trabajo de la antropóloga Cecilia Girgenti, que en su momento planteó otra visión, cuando la que había en el Museo de la Patagonia era pro Conquista del Desierto y ubicaba a los pueblos originarios en una categoría subhumana”, recordó Valverde. Por entonces, “era muy difícil generar cambios dentro de las instituciones, como la Administración de Parques Nacionales. También tenemos que entender que la institución fue absolutamente clave en la conformación y en la efectiva presencia del Estado en la Norpatagonia argentina (ver Bandieri, Méndez, Navarro Floria, Bessera, Radovich y Balazote, etc.). Por eso, Parques Nacionales construye el Centro Cívico con el Museo en unos de sus sectores, que homenajeaba la Conquista”, enmarcó el antropólogo.
Más difícil
En los tiempos de Girgenti y Muro, es decir, “en los 80 y 90, era más difícil generar otro relato porque además no estaba la presencia de las comunidades, organizaciones indígenas y mapuche de hoy”, mencionó Valverde. “La comunidad Wiritray, primera comunidad reconocida en el Parque Nacional Nahuel Huapi, se formaliza en base a relaciones familiares de décadas en 2000. Entre las organizaciones, estaban el CAI y el Centro Mapuche. Luego surgieron muchas otras, con la fuerte presencia de grupos de jóvenes 'mapurbe' y luego 'autonómos e independientes', que van a tener un rol fundamental”.
Tres décadas atrás, “tampoco estaban las carreras humanísticas que se abrieron después: Licenciatura en Historia en la sede local de la Universidad Nacional del Comahue y Antropología en la Universidad Nacional de Río Negro. Con destacadísimxs (sic) profesionales, contribuyeron a brindar otra mirada en la región, generando diferentes impactos en la sociedad en su conjunto y desde ya, en las instituciones. Pensemos que el Parques Nacionales de los 90 todavía desalojaba pobladores. En 1993 tuvo lugar el intento de desalojo de la familia Cayun que no se llegó a efectivizar, porque los 90 no eran los 70, claramente”, razonó Valverde.
“La cuestión fundamental aquí es entender cómo, para que hoy se haga este enorme y necesario cambio en el Museo de la Patagonia -que aún a riesgo de ser reiterativo, festejo y felicito- hubo necesariamente años y años de cambios. Si no, muchas veces perdemos de vista la complejidad y profundidad de los procesos históricos. La mirada excesiva sobre el cambio en sí, nos lleva a perder de vista el proceso más profundo que lo subyace”, advirtió el antropólogo.
Puso un ejemplo. “La misma noción de genocidio aplicada a los pueblos originarios, es una categoría que se fue instalando”. Para esa instalación, “fue fundamental el trabajo de diferentes colegas (Lenton y equipo, entre otres)”, rescató Valverde.
“Cuando empecé mi doctorado, más asiduamente con las comunidades de la zona, la explicación ‘antropológica’ instalada era que los ‘mapuche’ (o araucanos) habían exterminado a los ‘tehuelche’. Semejante falacia estigmatizante y racista se empieza a modificar fuertemente a mediados de los 2000. Podemos mencionar un montón de ejemplos comparables”, señaló.
En definitiva, “para que hoy se pueda hacer ese cambio nodal en el Museo, un escalón previo y fundamental fueron los protagonizados en los 80 y en el 90”, como puntualizara Muro en sus objeciones a Paradela. Pero Valverde añadió “también, a la gestión de Eduardo Bessera en la última década”. Además de doctor y profesor de Antropología, el barilochense es investigador del CONICET, entre otros logros académicos.
Adrián Moyano