2021-03-08

MÁS DE MIL MUJERES COPARON EL CÍVICO

“Luchamos por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”

Más de mil cuatrocientas personas arribaron a las 19.20 al Centro Cívico en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

La manifestación había partido a las 17.40 de Onelli y Sobral, donde se habían juntado alrededor de quinientas mujeres.

Pero, en el camino hasta el centro, más allá de grupos artísticos que se sumaron a ritmo de candombe y murga, las columnas se fueron incrementando hasta alcanzar la cifra que desembarcó en el Cívico, que sorprendió a las propias organizadoras, que si bien aguardaban un número importante, no imaginaban que sería tan elevado.

Hubo banderas de agrupaciones políticas y gremiales, pero abundaron los carteles escritos con fibrones, donde, de alguna manera, se podía leer “el tono” de la convocatoria.

Una nena llevaba una cartulina que decía: “Mi mamá me enseña a luchar”.

La niña no era la única pequeña. Se observaron muchas madres acompañadas por sus hijas, en carritos, a upa, a pie.

Una instantánea de la tarde mostraba a un bebé caminado en brazos de la mamá, mientras tomaba leche de su pecho; también destacaba una nena, “a caballito” de su madre, con unas alas verdes que brillaban al rayo del sol, y la mostraban como un hada.

Los cartelones que llevaban las manifestantes decían, por ejemplo: “Se lo debemos a las mujeres que nunca volvieron”; “Deseo que mi hija crezca en una sociedad mejor, sin miedo de ser mujer”; “No me han asesinado, pero vivo con temor”; “Nunca calladas, nunca sometidas, siempre declarando la guerra al sistema femicida”; “Nos enseñaron a tenerles miedo a las brujas y no a los que las queman vivas”; “Haremos temblar las calles por las veces que nos hicieron temblar en ellas”; “De la policía, ¿quién nos cuida?”; “Si la justicia es machista, que sea feminista la memoria”; “No somos histéricas, pero juntas somos históricas”; “Si no estás enojada, no estás prestando atención”; “El país dijo ‘Nunca más’ pero las mujeres seguimos desapareciendo”; “Que ser mujer no nos cueste la vida”…

Incluso se vio un cartel que llamaba la atención, porque incluía una referencia a personajes de la historia de Harry Potter, como forma de expresar la importancia de la mujer: “Sin Hermione, Harry hubiera muerto en el primer libro”.

También portaban hojas donde aparecían rostros de hombres a los que acusaban de violentos, padres ausentes, etcétera.

Una columna, en vez de compartir con el resto el trayecto hacia el Cívico, se desvió hasta la catedral, para verter expresiones de rechazo a la Iglesia Católica.

En el camino por Onelli, en tanto, hubo una parada a la altura de la calle Mascardi, donde en una garita de colectivo se veía un cartel de una mujer indígena. Allí, un grupo de manifestantes mapuches (su bandera fue una de las que flamearon en la manifestación) se detuvieron para recordar la humillación y el trato esclavo que habían sufrido las mujeres de los pueblos originarios a fines del siglo XIX y principios del XX.

Mabel Paredes, integrante de la Asamblea Ni Una Menos Furilofche, explicó que el 8 de marzo de este año convergían dos sentimientos: por un lado, la satisfacción de que se haya aprobado la Ley de Aborto, pero, por otra parte, el pesar por la cantidad de femicidios que ocurren en el país.

Así, destacó que uno de los enunciados que marcaban la fecha era: “Paramos porque no paran de matarnos”.

En cuanto al nivel de conciencia que se ha ido tomando en la sociedad, particularmente en la barilochense, en lo referido a la violencia de género, expuso: “Creo que se está transitando un momento muy importante. La militancia ha ido creciendo, y hablo de las mujeres en red, de feminismo. Pero todavía hay mucho por hacer. La agenda es muy amplia, y los temas son cada vez más”.

Explicó que desde el colectivo Ni Una Menos se acompaña a las mujeres que lo requieren, y, al ayudarlas, se aprecia que hay muchos puntos flojos en las temáticas vinculadas a la violencia de género, sobre todo en lo que hace al camino de la justicia. En ese sentido, consideró: “Tenemos que bregar por  una reforma judicial feminista”.

Ante la gran demanda de colaboración, dentro de la Asamblea Ni Una Menos local, se decidió formar una célula integrada por diez mujeres que personalizan la asistencia para quienes la requieran.

“Las demandas nos llegan por mail o por facebook, o bien por alguna persona que nos cuenta que alguien está sufriendo determinado inconveniente, el cual muchas veces está ligado al no poder  andar el camino judicial. Hoy por la mañana, por ejemplo, desperté y ya tenía un llamado de una persona que me estaba relatando el problema de una mujer cuya expareja había roto la perimetral”, apuntó.

Sobre la actitud de los hombres en la actualidad, expresó: “Es muy difícil dar una opinión general en un tema que tiene tantos grises. El patriarcado y el machismo han teñido la vida de las mujeres. Si bien tenemos ejemplos de compañeros que luchan codo a codo con nosotras, para una desconstrucción, por la gran necesidad que hay de empezar a vernos les unes a les otres de otra manera, la sociedad es muy fasta y grande, y existen rincones donde todavía no se ha podido empezar a dialogar”.

Así, destacó que, cuando realizan alguna convocatoria por las redes, surgen comentarios violentos. “Dicen cosas tremendas, y ni siquiera piensan lo que escriben”, apreció.

Cuando se le comentó que, en ocasiones, esas expresiones cargadas de odio provienen de las mismas mujeres que insultan a sus pares, opinó: “Vivimos en una sociedad patriarcal, entonces tenemos un montón de mandatos hecho carne, y toma trabajo cambiar las cosas. Los ataques muchas veces se dan desde un desconocimiento, o desde el miedo”.

De esa forma, destacando que la violencia no sólo es física, sino que también existe la psicológica, remarcó: “Entonces, partiendo de esa premisa, cuando una mujer ataca a otra, lo que hay detrás es una vida donde nos hemos criado con datos patriarcales”.

En cuanto a la necesidad de cambiar esa problemática, sostuvo: “La tarea no es sencilla…”.

Paredes recalcó el estremecimiento que aflora por estos días, ante la sucesión de femicidios, como el reciente de Guadalupe Curual, en Villa La Angostura, y suspiró: “Hay muchas cuestiones por las que paramos en este 8M, pero, en lo personal, estoy muy sensibilizada porque no paran de matarnos”.

También se refirió a la medida que dispuso la gobernadora, Arabela Carreras, quien estableció que las mujeres que se desempeñan en la administración pública provincial quedaban desobligadas de cumplir con sus tareas el 8 de marzo. La integrante de Ni Una Menos se mostró molesta y aseveró: “A nosotras nadie nos desobliga; paramos, que es algo muy distinto”.

En ese sentido, cabe resaltar que, cuando la manifestación llegó al Centro Cívico, se leyó un documento donde se expuso: “Paramos y marchamos porque nos merecemos vivir dignamente, sin opresiones”.

“Sabemos que jamás nos regalaron ninguno de nuestros derechos, sino que los fuimos consiguiendo con lucha, organización y en las calles”, consideraron.

“Ganamos muchos espacios, pero seguimos siendo las más pobres, las que más trabajan, las que tienen una doble jornada laboral, y todavía nos siguen matando a plena luz del día, con total violencia e impunidad”, añadieron.

El listado de requerimientos incluyó: la implementación inmediata  de la Ley de Protección Integral para las víctimas de violencia de género; la aplicación real de la Ley Micaela, la Educación Sexual Integral, y la perspectiva de género y derechos humanos en todos los poderes del Estado; una reforma judicial feminista; la ampliación de derechos y aplicación de la perspectiva de géneros; la elección por voto popular de jueces y fiscales, así como también juicios por jurado en todo tipo de causas.

“Luchamos por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”, concluyeron.  

Christian Masello / Fotos: Matías Garay

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