Expectativas por el movimiento turístico que habrá en Semana Santa
El sector turístico, uno de los más golpeados por la pandemia, no quiere que la “ola turística” del verano se detenga, por lo cual apuntan a ofertas y protocolo para el finde XXL del 1 al 4 abril. Bariloche nuevamente se posiciona como una de las ciudades argentinas más solicitadas.
Tras un año de pandemia, uno de los sectores económicos más golpeados por la crisis económica como es el turístico, mira con gran ilusión el fin de semana largo que arranca el 1 de abril, Jueves Santo (día no laborable) y el viernes 2 (feriado), y se extiende hasta el domingo 4.
Los precios para esos días serán más altos que para una semana antes o una después. A eso hay que agregarle que el contexto de la Semana Santa 2021 viene con varios ingredientes nuevos: debido las restricciones y exigencias de muchos países, el panorama está dominado por el turismo interno, y como la incertidumbre se hizo normalidad, las consultas aumentan pero las concreciones se demoran, esperando “ver qué pasa”.
“Tenemos grandes expectativas de que haya un movimiento turístico similar al registrado durante Carnaval, que fue un éxito, con más de 3 millones de turistas”, dice Matías Lammens, ministro de Turismo y Deportes de la Nación, y agrega: “Estamos muy contentos de que el turismo haya vuelto a poner en marcha las economías regionales. Más de 12 millones de personas viajaron por la Argentina desde el inicio de la temporada, un número muy importante en un escenario global de pandemia”.
Pero Lammens también hace hincapié en el cuidado de la salud y el cumplimiento de los protocolos para poder disfrutar de los viajes; un “turismo responsable”.
El presidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT), Aldo Elías, dice que “sería espectacular, tal como ocurrió con Carnaval y febrero en general, que el descenso en los contagios impulse el movimiento turístico. Actualmente, no hay un volumen de reservas que pueda presagiar el éxito o no de ese fin de semana. En los tiempos que corren, la modalidad de los que viajan es contratar a último momento”. En esto coincide Nicolás Posse, gerente comercial de la agencia Avantrip: “Se cortó el nivel de anticipo clásico que existía en el pasado para viajar al exterior (60 a 75 días) y también el de vuelos de cabotaje (15 a 30 días)”.
Entre las consultas y reservas para Argentina se destacan clásicos como Iguazú, Ushuaia y El Calafate, Mendoza, Bariloche y el Noroeste.
“Hay una tendencia a la búsqueda de naturaleza y de espacios más generosos, pero la demanda -un tercio de la que había en prepandemia- está focalizada en productos tradicionales”, señala Rodolfo Améndola, director de la agencia Amichi, especializada en Argentina. Una diferencia con otros años, marca Améndola, es que antes los alojamientos céntricos eran los primeros en ocuparse. Ahora son más valorados los alojamientos ubicados en las afueras, más aislados de las aglomeraciones.
Hay ganas de que la “ola turística” del verano no se detenga, y todos siguen apuntalando oferta y protocolos.
Leo Lucas, presidente del Ente de Turismo de Puerto Iguazú, asegura que hay un “interesante nivel de reservas para esa fecha, tanto en alojamiento como en precompra de tickets para el Parque Nacional”. Por el momento, para visitar las Cataratas se requiere reserva anticipada con turno y se asigna un guía para el recorrido. El cupo máximo diario actual es de 4.000 personas y por eso se recomienda reservar con tiempo (www.ventaweb. apn.gob.ar). Entrada, $ 530.
En Bariloche que la Fiesta Nacional del Chocolate sigue en pie, con el Paseo del Chocolate en calle Mitre, la Casa del Conejo en el Centro Cívico e intervenciones artísticas en huevos de Pascua gigantes. Una idea de precios: del 31/3 al 5/4, un hotel céntrico 3 estrellas cuesta desde $ 26.000 para dos; un 5 estrellas, desde $ 48.000. Cena en una cervecería artesanal, desde $ 750 por persona (bebida y un plato). Excursiones: Circuito Chico, $ 1.100; lacustre a Isla Victoria y Bosque de Arrayanes, $ 3.500; Cerro Tronador y Ventisquero Negro, $ 3.160.