"CUMPLIENDO SUEÑOS" REPARTIÓ ÚTILES, MOCHILAS Y GUARDAPOLVOS
Cuando las cartas llegan a buen puerto
Son alrededor de veinticinco personas las que encontraron su forma de vida “Cumpliendo sueños”, tal el nombre de la agrupación que las reúne, y en la cual no cesan de ayudar.
Los sábados, brindan alrededor de ciento diez porciones de almuerzo en el merendero Los Corazones de Beatriz, del barrio Nahuel Hue, y sesenta y cinco en el Copa de Leche, del 2 de Abril, donde pronto iniciarán talleres para niños y niñas, de literatura y manualidades (con cierto toque de cocina).
Pero, más allá de eso, durante el año, realizan campañas puntuales para el Día de la Niñez, Navidad y el inicio de clases.
Y, justamente, el regreso a las aulas, en un tiempo tan particular, marcado por la pandemia, las hizo movilizarse como nunca antes.
Más de doscientos chicos, de cuatro merenderos, fueron los destinatarios de los elementos que se encargaron de reunir.
Pero, para este grupo de gente, ser solidario no se trata simplemente de juntar cosas y hacerlas llegar, sino de personalizar la acción.
Así, primero les solicitaron a los nenes y nenas que escribieran una carta.
Los chicos se presentaban con su nombre, decían para qué nivel necesitaban útiles, y puntualizaban si precisaban una mochila o un guardapolvo.
Además, contestaban qué querían ser cuando fueran grandes.
Abundaron las nenas que pretenden ser maestras, y los varones que se apuntan a bombero, pero hubo casos que llamaron la atención de los organizadores del acontecimiento solidario.
Marcelina García Labandal, parte de “Cumpliendo sueños”, contó que, por ejemplo, una niña escribió que desea ser mamá, mientras que un chico se presentó como un futuro astrónomo.
Cuando tuvieron todas las cartas en su poder, las subieron a la página de Facebook de la agrupación, donde cualquier persona podía anotarse como madrina o padrino de algún pequeño.
Una vez que ya estaba determinado quién era el destinatario, el mecenas compraba útiles y, depende lo que hubiera escogido el niño, una mochila o un guardapolvo.
La única condición era que se tenía que tratar de elementos nuevos.
En varios casos, las madrinas y padrinos, al leer lo que cada chico o chica ambicionaba ser de mayor, decidían acompañar esas cosas con algún obsequio particular.
En ese punto, podemos revelar que el futuro astrónomo resultó el feliz poseedor de unos bellísimos libros de astronomía.
Los integrantes de “Cumpliendo sueños” se encargaron de envolver todos los obsequios con un color diferente de acuerdo al merendero al que iba dirigido (además de los ya citados Los Corazones de Beatriz y Copa de Leche, repartieron regalos en Luz, del barrio Vivero, y Manitos de Amor, del 29 de Septiembre).
La elección no es casual. Son lugares donde abunda le necesidad y, además, sitios que cuentan con su confianza.
En el pasado tuvieron una mala experiencia, cuando se enteraron que en otro comedor –al que ya no acuden– a los chicos no les llegaban todas las cosas que enviaban.
Aunque tienen la certidumbre de que, en los cuatro merenderos con los que colaboran en la actualidad, no volverá a pasar algo similar, ya que conocen a quienes están a cargo -y se fían totalmente de ellos-, para que las madrinas y padrinos se quedaran tranquilos, esta vez decidieron entregar en mano, a cada pequeño, su obsequio.
Los convocaron en diferentes horarios, según el barrio.
El primer lugar al que acudieron, con los paquetes que, en ese caso, fueron de color verde –a los otros merenderos iban envueltos en amarillo, azul y celeste–, fue a Luz, un sitio que nació el 20 de junio de 2020, por iniciativa del matrimonio formado por Verónica Miguel y Daniel Arriola.
“Todo lo que hacen es a pulmón”, expresó Paula Grinberg, otra integrante de “Cumpliendo sueños”, que fue quien “descubrió” la labor que desarrolla esa pareja en el barrio Vivero.
Verónica trabaja en el jardín municipal Iglesias, y Daniel, hasta que llegó la pandemia, era remisero, y ahora está abocado totalmente al merendero, que funciona en la misma casa donde viven.
“El año pasado veíamos la necesidad que había… Los chicos tenían que andar un tramo largo, en medio del frío, con la nieve, para que en una iglesia les dieran una tacita de té… Volvían todos mojaditos…”, recordó Daniel.
“Le dije a mi mujer: ‘No puedo ver así a los nenes’. Y ella me contestó: ‘Vamos a darles una copita de leche nosotros’. Así empezamos”, narró.
Al principio ayudaban a seis pequeños; hoy, a veintisiete.
Acuden del propio barrio, pero también del Arrayanes y el Nahuel Hue.
“Les damos la merienda los lunes, miércoles y viernes. Además, si vienen los fines de semana, les ofrecemos lo que tenemos”, explicó el hombre.
Un par de panaderías colaboran con facturas y pan; el resto, en su mayor parte, lo costea el matrimonio.
Verónica y Daniel destacaron que su hija y el yerno, Luciana y Agustín, los ayudan con diferentes aspectos del proyecto. Por ejemplo, cuando el clima está feo, como no quieren que los chicos tomen frío, los acompañan a llevar el alimento casa por casa, a cada destinatario.
Pero la colaboración que brindan desde Luz no se queda solo en la comida.
Recientemente han nacido tres bebés, hermanos de los nenes y nenas que acuden al lugar, y para ellos consiguen pañales.
El matrimonio sueña con poder remodelar el sitio, con la intención de acoger mejor a los chicos.
Están fabricando un baño, tras la propiedad, para uso exclusivo de los pequeños.
Buscan que alguien contribuya con un inodoro, y material para terminar el techo.
Además, tienen ganas de levantar una estructura, a manera de salón, con el fin de que las nenas y nenes estén cómodos, y otorgarles, por ejemplo, ayuda escolar. “Hay chicos que pasaron a cuarto grado y no saben leer…”, apuntó, en ese sentido, Daniel.
También les vendría bien una mesa y un par de sillas.
Las historias que relatan los niños llegan al alma de Daniel. “Algunas veces, comen; otras, no… Hay varios que están todo el día solitos”, indicó.
“Son muy agradecidos”, agregó, antes de afirmar: “Hoy me juego por ellos; mi corazón es para los chicos”.
Quienes deseen colaborar con el merendero Luz deben llamar al 154515975, mientras que aquellos que quieran ponerse en contacto con la agrupación “Cumpliendo sueños” pueden ubicarla, a través de ese nombre, en Facebook.
Christian Masello /Fotos: Matías Garay