EN SU VISITA A IRAK
El Papa Francisco pidió que “se ponga fin a la violencia y al extremismo"
En su primer discurso en Bagdad, Francisco pidió que las naciones extranjeras no impongan sus "intereses políticos" en el país, al tiempo que animó a las autoridades locales a encarar una reconstrucción con respeto por las minorías religiosas y que pueda crear "oportunidades concretas" para salir de la crisis económica sin "violencia y extremismos".
El papa Francisco aterrizó en Bagdad, Irak, tras un recorrido de cuatro horas y media desde Roma este 5 de marzo. La gira que comenzó hoy, por la cual visitará varias provincias de la nación, se extenderá hasta el próximo 8 de marzo. Desde el Vaticano señalaron que se han tomado todas las medidas necesarias para resguardar la seguridad del pontífice y minimizar los riesgos.
Es el primer desplazamiento del Papa al extranjero desde el inicio de la pandemia de coronavirus. "Estoy contento de retomar los viajes", expresó desde el avión.
El papa Francisco comenzó una visita a Irak con un llamado al fin de la injerencia extranjera en el país, un pedido de protección de su perseguida minoría cristiana y una condena al fanatismo religioso, en un viaje sin precedentes en medio de la pandemia de coronavirus para promover la tolerancia y fraternidad entre el cristianismo y el islam.
"Que cesen los intereses particulares, esos intereses externos que son indiferentes a la población local", reclamó el Papa en el discurso frente al presidente Barham Salih en el Palacio Presidencial de Bagdad, al animar al país a una reconstrucción tras las últimas décadas en las que Irak sufrió "guerras, terrorismo y conflictos sectarios".
Francisco no mencionó a ningún país en particular, pero su visita de tres días llega en momentos en que Irak es centro de crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán. Estados Unidos aún tiene 2.500 soldados desplegados en Irak. Irán posee una vasta red de influencia en Irak a través de partidos políticos y milicias leales a Teherán.
En el Palacio Presidencial, Francisco inició su discurso recordando que, "en las últimas décadas, Irak ha sufrido los desastres de las guerras, el flagelo del terrorismo y conflictos sectarios basados a menudo en un fundamentalismo que no puede aceptar la pacífica convivencia de varios grupos étnicos y religiosos, de ideas y culturas diversas".
De cara a la "reconstrucción" del país, el Papa resaltó especialmente el rol de los jóvenes, a quienes llamó "la esperanza del futuro", en un país en el que el 60% de la población es menor de 25 años, y uno de cada tres está desempleado.
Francisco visitó luego la Catedral de Nuestra Señora de la Salvación de Bagdad, blanco en 2010 de un atentado del grupo Estado Islámico (EI) que provocó más de 50 víctimas. Y provechó la presencia de obispos y sacerdotes locales para hacer un nuevo llamado a separar la religión de la violencia extremista.
"La incitación a la guerra, las actitudes de odio, la violencia y el derramamiento de sangre son incompatibles con las enseñanzas religiosas", planteó el Papa en esa dirección, tras recordar a los 48 fieles cristianos asesinados en el ataque, que están en proceso de ser declarados "mártires" por el Vaticano.
La llegada del Papa se da en medio de la fuerte suba de casos de coronavirus en Irak, con toque de queda vigente durante viernes, sábado y domingo y la prohibición del desplazamiento entre las regiones del país.