2021-03-05

CORRÍA JULIO DE 1811

Tropas chilenas soportaron bombardeo de Buenos Aires a la par de los porteños

Además, el contingente participó del movimiento que, bajo la conducción de San Martín y sus compañeros, depuso al Primer Triunvirato.

La Expedición Auxiliadora de Chile o Columna Auxiliar de Buenos Aires arribó a esa ciudad a mediados de junio de 1811, después de una marcha interminable. Una crónica de la época, que se atribuye a Juan Manuel Beruti, afirma que “el 14 de junio de 1811 entraron en esta capital trescientos y cuarenta y tantos hombres de tropa entre dragones e infantería, todos uniformados y armados, mandados para ayudar a defender esta ciudad de algún enemigo, por nuestra hermana e ilustre ciudad de Santiago de Chile, a cuya excelentísima junta, ciudad y reino, ha quedado esta capital del Río de la Plata muy agradecida, y en prueba de ello ha recibido sus tropas con las demostraciones más sinceras de alegría”.
Las tropas chilenas y rioplatenses formaron en la Plaza Mayor, donde las primeras fueron recibidas por Cornelio Saavedra, quien por entonces presidía la Junta Grande. Durante la parada, el contingente trasandino formó frente al Cabildo, sitio que se consideraba de honor. Al término de las formalidades, marchó hacia El Retiro, donde se alojaría. “En el cuartel fueron obsequiados con un famoso refresco de licores, bizcochos, etcétera, que con anticipación se les había puesto; y al segundo día se les dio en el Fuerte por el presidente un espléndido convite al comandante y oficiales”.
En julio, una escuadra realista partió desde Montevideo para bombardear Buenos Aires y, luego, presentar una suerte de ultimátum. En la capital estaban al tanto del inminente ataque y se dispuso retirar la pólvora que existía en el depósito de la Casa de Mixtos, donde se alojaban los soldados chilenos. Se trasladó el parque hasta la basílica Nicolás de Bari, que estaba donde en la actualidad se levanta el Obelisco, menos expuesta a los bombardeos. Del traslado de más de 100 cajones y barriles participaron los efectivos trasandinos. El ataque tuvo lugar entre el 15 y el 16 de ese mes, pero no pasó a mayores.
El 9 de marzo de 1812 arribaron a Buenos Aires José de San Martín y Carlos María de Alvear, entre otros, para dar origen a la Logia Lautaro. En octubre de ese año, al frente de los Granaderos a Caballo y otras tropas, el futuro libertador exigió que la autoridad retornara al Cabildo, se disolviera el Primer Triunvirato y se conformara uno nuevo. Las fuerzas chilenas formaron parte del movimiento.

Bajo el influjo de San Martín

Si bien no acudieron a la Plaza Mayor, actuaron de común acuerdo con los rebeldes. El concurso trasandino era fundamental porque controlaban el depósito de pólvora y porque, además, la cantidad de sus efectivos equivalía a la mitad de los que se concentraron frente al Cabildo, es decir, un número considerable. Con el Segundo Triunvirato en el poder, varios de los oficiales retornaron a Chile, aunque el grueso de las tropas permaneció en Buenos Aires, siempre al mando del teniente coronel Pedro del Alcázar (ver aparte).
El retorno finalmente se impuso, al saberse en Buenos Aires que Chile había sufrido la invasión del ejército que comandaba Antonio Pareja, a comienzos de 1813. En abril, Del Alcázar solicitó a las autoridades de las Provincias Unidas autorización para regresar. El 18 salieron los chilenos de Buenos Aires, en compañía de una división porteña que comandaba Santiago Carrera. Cruzaron la cordillera en pleno invierno y entraron en Santiago el 4 de junio.
La División Auxiliar fue entusiastamente recibida por el pueblo santiaguino y las autoridades. Por decreto del 3 de junio, el gobierno chileno había reconocido la validez de los ascensos que el de Buenos Aires había concedido a algunos de los oficiales. Asimismo, la Junta de Gobierno rioplatense envió una efusiva nota que agradecía los servicios prestados por Del Alcázar. En ejercicio de la reciprocidad y ante los éxitos realistas en el sur, Santiago pidió ayuda a las Provincias Unidas, que prodigaron al enviar una división al mando de Juan Gregorio Las Heras, futuro héroe de Cancha Rayada. Tamañas muestras históricas de solidaridad deberían servir como antídoto contra el chauvinismo en los dos países.

Adrián Moyano

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