2021-03-04

ANTE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES, LOS HOMBRES SE REPLANTEAN EL MODO DE ACTUAR DEL GÉNERO

¿Nace una nueva masculinidad?

Tiene treinta y un años, y en el documento dice que se llama Juan Gabriel Cabral, pero él, aunque no modificó el DNI, desde hace una década, optó por utilizar el apellido materno: Romero.

Cuando todavía no había cumplido cinco años, su padre fue a comprar cigarrillos y no regresó. “Entiendo que eso también es violencia de género, porque abandonó a mi mamá, que quedó sola con los hijos”, apunta Juan ahora.

“El no hacerse cargo de los chicos es parte del machismo”, añade. “Además, las bases que forman a la persona se establecen cuando uno es niño”, medita.

Recién en la adolescencia volvió a saber de aquel hombre, que, para esa altura, era un completo extraño. Manifiesta que las formas que manejaba no eran las adecuadas, y estaban relacionadas con un modo de actuar opresor. “Con él, todo era imposición, jamás se dialogaba para llegar a un acuerdo”, explica.

La relación entre ambos nunca se recompuso. El padre falleció hace dos años. Más allá de un hermano de misma madre, el progenitor tuvo otros cuatro hijos.

“Con todos actuó del mismo modo; incluso, con algunos, peor”, afirma Juan, que es docente de educación inicial, y está de novio desde hace un año y medio.

Precisamente, la mujer con la que sale le hace notar que él, tan lejano a la violencia de género, de vez en cuando suele tener alguna actitud machista.

“Más que nada, son cosas que tienen que ver con las formas… Es el legado patriarcal que otorga la sociedad”, señala. “Eso me hace autocuestionarme”, admite el joven, quien manifiesta estar en constante deconstrucción de lo que es el patriarcado.

Ante las noticias de actos de violencia de hombres contra mujeres que sacudieron a la opinión pública, como el de Guadalupe Curual en Villa La Angostura, que traspasó las fronteras de aquella localidad y alcanzó las portadas de los diarios nacionales, Juan –que vive en Bariloche– decidió actuar. Se comunicó con los contactos varones de Facebook, y les transmitió su inquietud.

Con las diferentes opiniones, los hombres redactaron un primer documento, donde se expone: “Algunas militancias feministas no nos dejan participar en las marchas y hace años que nos reclaman armar un grupo de varones, que nos organicemos, ya que ‘no somos parte del problema, somos el problema’. Es una obligación respetar sus decisiones, aunque haya diferencias o no las compartamos por completo”.

“Queremos hacernos cargo de trabajar, aunque existan otras militancias que no nos quieran. Son los varones que han matado los que han llevado a este pensamiento. Podemos acompañar y militar de diferentes formas”, se expresa en el texto.

De esa manera, los hombres se autoconvocaron para plantear los cuestionamientos sobre los que trabajar con mayor intensidad.

Prefirieron no realizar una marcha, para que todo no quedara nada más que en una movilización, porque la idea es que el proyecto perdure en el tiempo.

Alrededor de cincuenta varones se reunieron en un espacio público, al aire libre, el miércoles por la tarde. Debatieron diferentes temáticas durante alrededor de dos horas. Había jóvenes, personas de mediana edad y gente mayor.

Cada uno expuso su sentir ante los cambios que se observan en la sociedad actual, y el porqué de la necesidad de plantearse, en este momento, “¿qué es ser varón?”.

Algunos de los más grandes reconocieron que ellos habían sido educados, incluso mediáticamente, a través de la televisión que prevalecía en su niñez, dentro de un marco machista, pero, al ser padres de chicas, las hijas solían hacerles notar que aquello no era adecuado.

“Simplemente, nos reunimos para conversar”, dice Juan, que completa: “Es el primer paso hacia lo que pretendemos: deconstruir lo que son las actitudes y las posiciones machistas, para generar una sociedad más justa e igualitaria, ya que todos somos parte de ella… No podemos seguir mirando hacia un costado”.

Algo que llamó su atención, cuando comenzó a difundir la idea de agruparse, fue un comentario que le llegó de un muchacho que trabaja en un hospital, quien le contó que la mayoría de los suicidios que se producen corresponden a varones menores de veinte años. “Entendemos que tiene que ver con aquellos que no compartimos el machismo, o intentamos ser diferentes en esta sociedad patriarcal”, interpreta Juan.

Reflexiona que esos jóvenes que deciden culminar con su vida, en su mayoría, lo hacen impulsados por “no encajar dentro del estereotipo masculino”.

En referencia a los hombres que quedan afuera del modelo preponderante, donde prevalece el machismo, indica que no existen entidades que hablen de esa cuestión.

“Desde lo femenino, sí hay muchas agrupaciones, porque las mujeres han sabido hacer un gran camino”, asevera, para luego rematar: “Nosotros tenemos que continuar en paralelo”.

Juan, a la hora de plantear su inquietud acerca del papel del varón en los días que corren, encontró un aliado en José Giménez, que es profesor en un instituto de formación docente.

Así, José respalda lo que dice su amigo: “Los varones tenemos que hablar sobre lo que sucede con nosotros. Creemos que precisamos un espacio donde conversar”. “A la vez, debemos acompañar y sentirnos parte de lo que las mujeres ya vienen haciendo”, añade.

“No sabemos cómo va a continuar lo que iniciamos, pero el tema necesita ser tratado por los portadores de pene, para evaluar nuestra propia identidad, y, a partir de ahí, analizar de qué manera nos atraviesa el patriarcado”, razona José, quien reconoce que la temática de violencia de género le llega de cerca por su función como profesor. En ese sentido, narra: “Donde doy clases, más del noventa por ciento del alumnado está conformado por mujeres, y, muchas veces, las estudiantes vienen con una carga referida a esa cuestión”.

De tal manera, recuerda: “Hace unos años, en Navidad, una chica fue atacada con un machetazo en la cabeza”.

“Más allá de la conmoción que se siente, porque obviamente la situación impresiona, da mucha bronca saber que un hombre decide imponer su parecer por la fuerza sobre una mujer… La muchacha se salvó, pero de milagro. Tenía botón antipánico, y sin embargo la expareja le hizo eso”, relata.

Ante la atención que está tomando la problemática a nivel popular, considera: “Este es un momento histórico, con el que tiene mucho que ver el movimiento feminista, que ha visibilizado el tema, lo ha puesto sobre la mesa, y nosotros, la verdad, le veníamos esquivando el bulto”.

Christian Masello

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