VICTOR “NANI” FERNANDEZ, JUEZ DE PAZ
La historia de una familia que llegó de Portugal a Pilcaniyeu
La localidad de Pilcaniyeu cumplió 100 años de vida. Una comunidad con poco mas de 1.000 habitantes que se destaca por su infraestructura de servicios, logrando coberturas del 100% en agua y gas y más del 90% en cloacas. Incluso actualmente ejecuta una obra de tratamiento de líquidos cloacales. Víctor “Nani” Fernández es el actual juez de Paz de la localidad y tiene una rica historia que comenzó en el año 1914, “cuando mi abuelo, Augusto Fernández envió cartas desde Porto (Portugal) a la Argentina solicitando tierras en la Patagonia”.
Los Fernández tienen su campo casi en la entrada del pueblo, en zona de Pichileufu, “allí hemos criado a nuestras familias, así que somos de Pilcaniyeu. Los 100 años se celebraron con mucha austeridad, con cuidado por esta pandemia, faltó el desfile, faltó la fiesta, faltó el asado”. En la oportunidad la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, y el intendente, Néstor Ayuelef, presidieron el emotivo acto central, cumpliendo con todos los protocolos sanitarios. Hubo anuncios, obsequios, música y reconocimientos.
El funcionario realizó declaraciones a través del programa “Contame Algo” que se emite por El Cordillerano radio (93.7), allí refirió que “estamos casi en la entrada, en zona de Pichileufu, hemos criado a nuestras familias en el pueblo, así que somos de Pilcaniyeu” y agregó que “mi familia arranca en 1914 cuando mi abuelo Augusto Fernández desde la ciudad de Porto (Portugal) empezó a mandar notas a la Dirección de Tierras y Colonia de la Nación solicitando tener tierras en algún lugar de la Patagonia, notas que hasta hace muy pocos años atrás conservábamos hasta que tuvimos la desgracia que se nos quemó la casa”.
Con nostalgia Fernández dijo que “eran notas realizadas de puño y letra y después de varios años le contestaron, le dijeron que si, que se venga nomas que algún lugar en la Patagonia le iban a asignar. Nunca supo donde, después de un año en Buenos Aires le asignaron las tierras que hoy dispone la familia y así, sin mas, sin menos y con todo el coraje y la valentía de ir a un lugar que no conocía, nos tocó este bendito suelo donde tengo la suerte de haber criado a mi familia”.
La historia de Augusto es rica y sacrificada ya que “en ese entonces cuando el abuelo viene con provisiones desde la zona de Bahía y cuando logra juntar sus cosas en Bariloche arranca desde allí con 7 carros, demoraron 7 semanas en llegar desde Bariloche hasta Pilcaniyeu, porque cada zanjón era un desafío. Cada arroyo era todo un problema, cuando llegaron se afincó al costado de una piedra que al día de hoy conserva los agujeros donde con barandales de los carros hizo la primera ranchanda”.
Fernández señaló que “hoy estamos en un lugar muy lindo a la mano de todo, tengo la suerte de tener a mamá acá viviendo en casa y compartiendo en familia trabajando mucho y disfrutando lo que fundamentalmente arrancó ahí, con esta historia, desde 1914 con el abuelo Augusto”.
El funcionario judicial señaló que “al pueblo lo han vestido de gala, lo vienen vistiendo de gala en cada fiesta, en cada cumpleaños, realmente el pueblo es un jardín lo tienen impecablemente presentado, con los problemas que tiene cualquier pueblo, pero donde se trabaja mucho y en pos de todos, entonces es un placer visitar Pilca, con todo lo chiquitito que es, pero con la hermosura de lo pequeño”.
“Nani” como lo llaman los conocidos indicó que “mi padre eran 5 hermanos, todo un familión. Mi Abuela María Malaspina, también pobladora de la zona, porque era la persona que estaba en el campo vecino. Mi abuelo se casó con María Malaspina que vivía en un campo por medio, un poco mas arriba donde hoy estaría la planta de Energía Atómica. Somos todos parientes”.
Pilcaniyeu arranca antes de los 100 años, “porque arranca como Pilcaniyeu Viejo, eso es a 18 kilómetros de donde está el actual y se cambia de lugar del pueblo porque se cambia la punta de riel, que se va cambiando y asi se van fundando los distintos pueblos y da lugar a lo que hoy todos conocemos como la Línea Sur, que no es mas ni menos que la línea del ferrocarril”, mencionó.
Sobre su actividad diaria explicó que “hace ya 31 años que tengo la función en el Poder Judicial, acompañé como Juez de Paz suplente la gestión de quien fuera la jueza titular, la señora Nora Roma, hasta que ella falleció y me tocó presentarme en el concurso correspondiente, con la suerte de haberlo ganado titularice y hoy en día hace 11 años que estoy como Juez de Paz en la localidad”.
Al respecto sostuvo que “el trabajo que se hace desde los juzgados es muy amplio, cada vez tenemos algunas cosas mas para poder intervenir. Lo que si es que hoy en día la inter-institucionalidad, la cercanía con el resto de las instituciones generan beneficios en las tareas, y mas todavía en un pueblo chico como es Pilcaniyeu, la posibilidad de la inmediatez con lo que serían los problemas o las situaciones a trabajar en el Juzgado de Paz. Entonces no es lo mismo presentar una situación en alguna ciudad, con 150.000 o 200.000 habitantes que con 1000 pobladores donde nos conocemos todos y el resto de las personas, de las instituciones están a la mano. Eso hace mas fácil la tarea”.
Consultado sobre las situaciones que se presentan sostuvo que “lo digo con tristeza, son cuestiones de familia, situaciones de violencia, contravenciones, mediaciones, siempre digo que al Juzgado absolutamente todas las personas que vienen, vienen con un problema y buscando una solución. Ahí están las ganas de poder ayudarlos, es nuestro trabajo”.
Obviamente el Juez de Paz Víctor Fernández es muy conocido en el pueblo y a su vez él reconoce a casi todos, entonces comentó que “siempre valoró el nivel de respeto que tiene la gente del campo, la idiosincrasia de la gente del campo, esto hace que por mas que nos conocemos de toda la vida, de compartir un asado y por mas que afuera del Juzgado me traten como ‘Che Nani’, cuando vienen y me saludan en el Juzgado me tratan de señor Juez y se sacan el sombrero y eso no lo hacen por una cuestión de poder, lo hacen por el respeto que sienten por la autoridad. La verdad es una situación digna de respeto y admiración”, concluyó.
Juan Carlos Montiel