Esta mañana, el cuerpo fue entregado a su familia, que organizó su despedida en el paraje Villa Llanquín. Además, se decidió que descansará en Arroyo Blanco, donde ella se crió.
Fueron los propios familiares quienes se encargaron de señalar que, a pocos kilómetros de Villa Llanquín, tienen un campo donde reside la abuela de 92 años de Juli –como le decían en la intimidad- junto a algunos de sus hijos. Allí hay un cementerio y ese será el destino final de la joven de 21 años, que era madre de una beba de un año.
También se encargaron de remarcar que la ceremonia sería en la intimidad, tal como sucedió.