LA TOMA PATRIOTA DE CORRAL, NIEBLA Y VALDIVIA
Cien cañones que apuntaron en dirección equivocada
La operación que pergeñó lord Cochrane tomó tan por sorpresa a las guarniciones realistas, que el complejo sistema de fuertes resultó inútil. Todo sucedió hace 201 años y unos pocos días.
Hacia 1820, la línea entre las fuerzas patriotas y realistas en el sur de Chile pasaba a grandes rasgos, por el río Biobío. Todos los esfuerzos logísticos se dirigían a fortalecer la expedición que, en septiembre, haría pie en las costas del Perú. Concepción, Chillán y Los Ángeles eran periódico blanco de los ataques de los partidarios del rey. En el Río de la Plata, las tropas del Directorio estaban listas, pero para enfrentarse a las milicias de Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes. Valdivia, la hermosa ciudad que se erige a escasos 340 kilómetros de Bariloche, permanecía por entonces en manos españolas. Pero fue objetivo de un audaz golpe de mano (ver aparte).
Para evitar los 100 cañones del Fuerte de Niebla, que actuaban en combinación con la artillería de Corral, lord Cochrane y Jorge Beauchef dispusieron que el desembarco de las tropas se produjera al sur de la bahía. El complejo sistema de fuertes y torreones, que databa del siglo XVII, estaba pensado para repelar con artillería las incursiones de los corsarios ingleses y holandeses que solían merodear por las costas del Pacífico Sur. El ingenio patriota buscó otra manera de capturar la estratégica plaza.
Reconstruyó la captura de Valdivia por los partidarios de la libertad de América Benjamín Vicuña Mackenna, autor de “La guerra a muerte”. El libro se publicó por primera vez en 1868 y se reeditó en Buenos Aires en 1972, edición que consultó El Cordillerano. Con ese nombre se conoce al período que se estiró entre 1819 y 1832, cuando tropas y montoneras fieles al rey de España, pusieron en jaque en primera instancia, a la Revolución y en segundo, a las flamantes repúblicas, tanto en Chile como en la Argentina.
En parte de su relato, Vicuña Mackenna cede la palabra al propio Beuchef, protagonista de los acontecimientos. “Mientras más avanzaba, más aumentaba mi sorpresa al ver la confianza de los enemigos, pues con veinticinco hombres en estos desfiladeros, podían sujetar, no digo trescientos, sino tres mil enemigos”. Se refería a las picadas que unían al Fuerte de Corral con los demás bastiones realistas, en la orilla sur de la bahía.
Castillos a la bayoneta
La sorpresa fue absoluta. Volvamos a Vicuña Mackenna: “Beauchef, en efecto, había seguido a paso de carga, ensartando uno en pos de otros en la punta de sus bayonetas todos los castillos que iban internándose por la banda del sur de la bahía hasta el surgidero del Corral, donde existía por ese rumbo el más formidable de aquellos”. La caída del fuerte que hoy es atractivo turístico, se produjo a la 1 de la mañana del 4 de febrero.
Después de capturar aquellas fortificaciones y según el plan de lord Cochrane, las tropas patriotas volverían a embarcarse en dos de sus embarcaciones, para dirigirse hacia la ciudad de Valdivia propiamente dicha, donde aguardaba no encontrar oposición significativa. El Fuerte de Niebla sería atacado por retaguardia, aunque sin exponerse a sufrir nuevas bajas y a la espera de rendir a su guarnición ante la falta de víveres.
El 10 de febrero, el marino inglés escribía a Santiago: “el éxito de la empresa sobre Valdivia ha sido tan completo como yo me lo prometía. Las formidables fortalezas y baterías que habría desafiado el ataque descubierto del más poderoso armamento naval, han caído. El golpe fue repentino e inesperado porque se ejecutó con tanta rapidez cuando había sido secreta su concepción”.
Cochrane no cabía en sus zapatos. “Los cañones montados en las diversas fortificaciones pasan de cien, además de las piezas de campaña y una enorme cantidad de municiones existentes en los diferentes almacenes, todo lo que está ahora pronto para el servicio de V.E. y el sostén de la causa de la independencia”. Cuando se reabran las fronteras y haya chances de ir a Valdivia, sepan viajeros y viajeras que en el seno de esa geografía cautivante, se jugó una partida importante por la libertad de América.
Adrián Moyano