2021-02-11

UN "MANO A MANO" CON EL MINISTRO DE EDUCACIÓN

“La presencialidad es obligatoria”

El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, en un extenso encuentro a solas con El Cordillerano, habló del regreso de la presencialidad, y no olvidó lanzar dardos contra el expresidente Mauricio Macri, cuya gestión en materia educativa definió como “una tragedia”.

 

El Cordillerano: – ¿Cómo calificaría la visita a Bariloche?

Nicolás Trotta: – Ha sido muy positiva. En el marco de un recorrido federal por todas las provincias argentinas, esta es la número veintidós que visitamos. Tuvimos una reunión muy buena con Arabela Carreras y su ministra de Educación, Mercedes Jara, dentro de lo que es un desafío que tiene que enmarcar a toda la sociedad argentina: el regreso a la presencialidad, que debe ser segura y cuidada. En el caso de Río Negro, las clases comenzarán el 3 de marzo, que es lo que hemos reafirmado con la gobernadora dentro de la agenda en la que venimos trabajando, con el compromiso de la provincia y, por supuesto, del Estado nacional.

E.C.: – La fecha, entonces, está confirmada…

N.T.: – Sí: el 3 de marzo.

E.C.: – En lo que atañe a su ministerio, ¿cómo diría que es la relación con el gobierno de Río Negro?

N.T.: – Muy buena. Estoy muy agradecido a la gobernadora y a su ministra por todo el acompañamiento que nos brindaron a lo largo del 2020. En ninguna jurisdicción hacemos diferencia alguna por la política partidaria. Tenemos que fortalecer nuestro sistema educativo, y la única manera de hacerlo es con la relación entre la Nación y las provincias.

E.C.: – ¿Conversó con representantes de la Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación de Río Negro (UnTER)?

N.T.: – Nos reunimos con la conducción del sindicato, de la misma forma que lo hicimos en el resto de las provincias que visitamos, donde también nos juntamos con todas las organizaciones sindicales y escuchamos la mirada que tienen sobre la situación actual y el desafío que hay por delante. Confío en que va a haber un fuerte acompañamiento de los docentes en toda la Argentina, por supuesto que con la complejidad que implica una vuelta a la presencialidad, dejando en claro que no hemos superado la pandemia. Este es un regreso seguro, cuidado, con protocolos que se aprobaron el 2 de julio, y se aplicaron en más de la mitad de las provincias argentinas el año pasado. Algunos dicen: “Las clases no volvieron”. Quizá fue así en el distrito donde está el comunicador, pero en varios lugares hubo un regreso, donde se priorizó a quienes estaban en el último año. Por ejemplo, el 10 de agosto comenzó San Juan, con doce mil quinientos estudiantes en catorce de sus diecinueve departamentos, y el 12 de agosto lo hizo la provincia de Formosa, con diecinueve mil quinientos alumnos, en todo su territorio, salvo en Clorinda y la capital. ¿Y qué confirmamos? Que eso permitiría la generación de confianza. No aplicaremos los protocolos por primera vez en marzo, lo haremos a partir del aprendizaje que tuvimos durante 2020.

E.C.: – ¿Cómo fue el encuentro con los miembros de UnTer?

N.T.: – Muy positivo. Observé una voluntad de diálogo, tanto por parte del gobierno como del sindicato.

E.C.: – ¿Ellos están de acuerdo en empezar?

N.T.: – Sí, con la complejidad que implica hacerlo: que las escuelas estén en condiciones para poder tener un regreso a la presencialidad. Hay algunas que están preparadas, y otras en las que habrá que seguir trabajando durante las próximas semanas para que se encuentren adecuadas.

E.C.: – ¿Llegarán a tiempo para el 3 de marzo?

N.T.: – Creo que sí. Después habrá que ver escuela por escuela, pero la definición es que tenemos que trabajar para que, según el día que determinó cada jurisdicción, nuestros chicos y docentes, con la aplicación de los protocolos, estén en los colegios. Por supuesto, implicará nuevos desafíos. Y frente a algo nuevo que descubramos, que nos impacte en una escuela, tendremos que tomar decisiones –lo hará cada jurisdicción–, pero priorizando una presencialidad cuidada.

 

E.C.: – El año pasado, el presidente fue claro en cuanto a que las medidas que se tomaban eran para priorizar la salud, y, por ello, entre otras cosas, no había clases presenciales. Ahora, que la situación sanitaria, en gran parte de la Argentina, por ejemplo en Bariloche, está mucho más complicada que en aquel entonces, se ha decidido el regreso a las aulas. ¿Cuál es la explicación?

N.T.: – En marzo de 2020, más del noventa por ciento de los países suspendió la presencialidad, no importaba si tenían dos casos de COVID-19 o quinientos. Era la incertidumbre absoluta. Se afirmaba que las escuelas eran un lugar de alta multiplicación del virus, lo que se dijo hasta agosto, que fue la última vez que la Organización Mundial de la Salud planteó esa problemática. Nosotros, el 2 de julio, aprobamos los protocolos para una vuelta segura, y el 10 de agosto ya había regresado una provincia, mientras el 12 lo hizo la segunda. Santiago del Estero estaba por volver, pero lo suspendieron porque tuvieron un rebrote. Hoy, febrero de 2021, no sabemos lo mismo, en cuanto a la evidencia global sobre la escuela y el COVID, como en lo referido a la aplicación de los protocolos, que en marzo o agosto pasados. Muchas veces se hacen comparaciones lineales que no son tales. Por ejemplo, se plantea: ¿por qué la Argentina no volvió a la presencialidad con la intensidad que lo hizo Alemania en agosto? Es como preguntarnos ahora por qué aquel país tiene las escuelas cerradas mientras nosotros inauguramos nuestro ciclo lectivo… Nos encontramos en momentos distintos de la pandemia. En agosto, Alemania poseía, entre otras cosas, una situación epidemiológica inmejorable: en un país de ochenta y tres millones de habitantes, había ochocientos casos, y, además, estaba en el verano, mientras nosotros nos encontrábamos en invierno, y esta es una enfermedad respiratoria. El sistema sanitario, las dimensiones de nuestras ciudades, el uso del transporte para llegar a la escuela… son todos factores que impactan, por lo que la comparación no puede ser lineal. Cuando se plantean estas cuestiones, debemos ser serios en el análisis. Todos tenemos derecho a contar con una mirada y una posición, por supuesto, pero algunos poseemos la responsabilidad de tomar determinaciones, y las que nosotros adoptamos, en el campo educativo, no fueron sólo del presidente o del ministro de Educación, sino que han sido decisiones unánimes de las veinticuatro jurisdicciones educativas: la suspensión de clases, los protocolos del 2 de julio, el proceso de reorganización para garantizar los aprendizajes a partir de la unidad pedagógica en 2021, la guía epidemiológica… y lo mismo pasará con las resoluciones que trataremos el viernes en el Consejo Federal de Educación.

E.C.: – En la Argentina, en la actualidad, ¿se cumplen los requisitos para una vuelta general a las clases presenciales?

N.T.: – Sí, en la Argentina, las condiciones para un regreso a la presencialidad cuidada existen. Hay puntos que debemos tener en claro, como lo hemos hablado con Arabela Carreras y el resto de los gobernadores, y estará reflejado en la resolución que se apruebe el viernes: la decisión de intensificar, o, llegado el caso extremo, suspender la presencialidad, tiene que adoptarse en la mínima unidad geográfica posible; no se puede tomar a la Argentina como un todo, ni tampoco a una provincia. No es lo mismo Bariloche que Allen, Viedma, Roca o Cipolletti, por una cuestión territorial y poblacional. Debemos ser conscientes de eso. Si hay que suspender en algún momento las clases presenciales, por una situación de complejidad epidemiológica, de la cual no estamos exentos, tiene que ser por un plazo corto, lo que no significa que haya que volver a un esquema de presencialidad, pero sí debe haber un análisis claro, de cara a la sociedad, de, semana a semana, saber en qué situación se está y qué proyección se hace, lo que implica que tenemos que priorizar la escuela, porque, entre otros aspectos, el 2021 no sólo es un año de aprendizajes nuevos, sino que es vital para cumplir el objetivo que nos trazamos acerca de la unidad pedagógica. Los saberes que nos quedaron pendientes en 2020 los tenemos que reorganizar este año, por eso la presencialidad cobra un valor enorme en este momento.

E.C.: – ¿Todos los grados de primaria, y los años de secundaria, comenzarán las clases presenciales? ¿O sólo algunos?

N.T.: – Más allá de que, según la jurisdicción, hay regresos escalonados, lo que planteamos es que la vuelta involucra a todos los niveles educativos, en todas las modalidades, de acuerdo a las particularidades de cada una de ellas.

 

E.C.: – Tiempo atrás, en varios medios de comunicación se había anunciado que los docentes iban a estar vacunados antes del inicio de las clases presenciales…

N.T.: – Nunca dijimos eso. Siempre he sostenido que la vacuna no es la condición para la presencialidad, lo que es necesario es la existencia de protocolos. El 10 de agosto del año pasado, las clases regresaron en San Juan y la vacuna no existía, ni en la Argentina ni en ningún lugar del mundo. Lo que permitirá la vacuna es intensificar la presencialidad, pero, bajo ningún tipo de vista, dejar de aplicar los protocolos, porque vacunamos al docente, no a los estudiantes. El gobierno, en noviembre, ubicó a los educadores como grupo prioritario. Nuestra expectativa, con la llegada de las dosis, es acelerar la marcha de la aplicación en un millón cuatrocientos cincuenta mil docentes y personal no docente de todo el país. Es el desafío que tenemos por delante. Al mismo tiempo, debe haber una prioridad en el orden: empezaremos por quienes tienen a cargo la educación inicial, la especial, y el primer ciclo de la escuela primaria (primero, segundo y tercer grado); luego seguirán los docentes de secundaria, y así sucesivamente…  Hay un cronograma de cómo se va a vacunar, que termina con los docentes y no docentes universitarios. Por supuesto que aquellos que están en un grupo de riesgo, por edad o una patología, van a ser vacunados con antelación por esa condición.

E.C.: – Obviamente, depende de cuándo lleguen las dosis, ¿pero se tiene idea sobre el momento en que comenzará la vacunación y cuándo culminará?

N.T.: – Nuestra expectativa es estar en proceso de vacunación a fines de febrero, o en marzo.

E.C.: – ¿Pero se sabe cuándo finalizará?

N.T.: – Con una mirada optimista, creemos que en dos o tres meses deberíamos tener a la población de docentes vacunada.

E.C.: – ¿Y qué pasará con el personal no docente de las escuelas?

N.T.: – Hay un orden vinculado al contacto con los estudiantes, entonces irán después. Estarán los directivos, los no docentes, y, entre ellos, los que tienen acercamiento con los chicos contarán con prioridad sobre los que no. Es un acuerdo federal de cómo vacunar.

E.C.: – ¿Qué sucede con los padres que tienen miedo de mandar a sus hijos al colegio? ¿Tendrán la opción de no hacerlo?

N.T.: – La presencialidad es obligatoria. ¿La escuela es un lugar seguro? Sí. Pero no hemos superado la pandemia. Hay que sostener los cuidados. El riesgo existe, y debemos minimizarlo a través de los protocolos. Se debe ser consciente de las dificultades que tenemos. Esto va a implicar avances, pausas, y, quizá, retrocesos, lo que no será ni una victoria ni una derrota, sino comprender que estamos en el marco de una pandemia.

E.C.: – Entonces, ¿está confirmado que, este año, la actividad presencial es obligatoria?

N.T.: – Sí, salvo para los chicos que están en grupos de riesgo, para los que debemos sostener el aprendizaje a distancia, fortaleciendo todas las herramientas de acompañamiento de la escuela, con el fin de que no se lleve a cabo un proceso de asimetría, entre los que van a las clases presenciales y los que se quedan en el hogar.

E.C.: – Más allá de esos casos puntuales, en general, además de lo presencial, ¿se continuará con la virtualidad y la educación a distancia?

N.T.: – Cada provincia elige el modelo: alternancia diaria; colegios de jornada completa donde van todos los chicos, aunque la mitad de la jornada, porque no pueden ir en forma simultánea; algunas escuelas recuperan su ritmo habitual, ya que, por el espacio físico, garantizan el distanciamiento y asisten todos los alumnos; otras instituciones plantean bloques semanales: una semana presencial y la otra en el hogar, con un proyecto para trabajar durante esos días, lo que implica un aprendizaje a distancia, producción de contenidos y, en los casos en que sea posible, virtualidad.

E.C.: – ¿Considera que el año pasado, a partir de la virtualidad, en un país con tantos sectores carenciados, muchos chicos quedaron afuera del sistema?

N.T.: – La desigualdad no nació con el COVID, pero sí la iluminó. Algunos no la querían ver, pero estaba allí. Y también la profundizó, a pesar del esfuerzo del Estado nacional, las provincias y la sociedad. Para cualquier diseño de política pública y educativa, lo primero que se debe tener es el diagnóstico correcto. No se puede gobernar la Argentina pensando que se trata de un país europeo. Tenemos que tener claro cuáles son los desafíos. Acá, el problema de la educación es la desigualdad. Y nuestra responsabilidad va por el carril de pensar qué le damos a la escuela para que la pueda enfrentar.

 

E.C.: – ¿Cómo es ser ministro de Educación durante la pandemia?

N.T.: – Me parece que es una enorme responsabilidad, que asumimos a partir del diálogo y de defender lo que creemos; de no correrle el cuerpo a nuestras convicciones, pero con capacidad de escucha. El 2020 ha sido un año duro, pero lo fue para todos los argentinos, y muchos la pasaron peor que este ministro de Educación. Por supuesto que hemos tenido presiones que vienen con la obligación que tenemos. Nosotros nos debemos a esos ciudadanos que la siguen pasando mal, a pesar del esfuerzo que estamos haciendo. Muchos necesitan y demandan una respuesta que todavía no podemos brindar. Lo que sería imperdonable es no asumir el compromiso, robustecer la capacidad de respuesta que debemos tener. Por ejemplo, miro lo que fue Conectar Igualdad en la gestión de Cristina Kirchner, y hoy no llegamos ni a los talones; estamos comprando medio millón de computadoras, con doce mil millones de pesos, en un esfuerzo fiscal enorme, y, cuando se inicio aquel programa, se adquirieron tres millones, con una inversión de mil millones de dólares. Pero lo que sería inexcusable es que no compremos más y, el año próximo, la brecha digital sea superior a la actual. Debemos institucionalizar el camino a recorrer, para fortalecer las políticas públicas, de cara a la recuperación social y económica.

E.C.: – ¿Qué piensa de la actitud de referentes del PRO que, en los últimos días, durante distintas manifestaciones públicas, han tomado el regreso a las clases presenciales como bandera?

N.T.: – Me parece importante que el PRO se preocupe por la educación, aunque hubiese celebrado que lo hiciera en su gobierno, porque la gestión de Mauricio Macri, en términos educativos, fue una tragedia. La inversión en educación, en ese momento, cayó un treinta tres por ciento, y se rompieron todos los consensos que se habían comenzado a construir. Las palabras son palabras, y a las políticas hay que juzgarlas por los hechos. Macri y su gobierno tendrían que explicarles, a cientos de miles de adolescentes de Río Negro, por qué interrumpieron Conectar Igualdad y dejaron de distribuir computadoras para los chicos. Entre 2010 y 2015, en la gestión de Cristina Kirchner, se distribuyeron cinco millones trescientas mil computadoras. El gobierno de Cambiemos desarticuló ese programa… No podemos enlodar este debate. Cuando reclaman el regreso a la presencialidad, ¿a quién lo hacen? ¿Al ministro de Educación nacional o a Horacio Rodríguez Larreta, con el que estuve reunido el lunes, y con quien comparto, más allá de nuestras diferencias, el desafío de una presencialidad cuidada? ¿A Gerardo Morales, con quien mantuve un encuentro en Jujuy? ¿Al gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, o al de Mendoza, Rodolfo Suárez? Con todos tuve conversaciones… Tenemos la responsabilidad de administrar nuestro sistema educativo, que va de la mano de su reconstrucción y recuperación.

E.C.: – ¿Opina, entonces, que quienes politizan el tema son Patricia Bullrich y Macri, más que la totalidad del PRO?

N.T.: – Creo que se trata de un sector radicalizado, que fue el que más atacó a la educación pública. Me parece que primero tendrían que explicar lo que hicieron ellos. No tengo problema en debatir con el expresidente Macri cuando quiera. Yo puedo dar cuenta de todas las decisiones que tomamos en el marco de la gestión de Alberto Fernández a lo largo del 2020, e incluso del proceso de recuperación de inversión educativa que aprobó el Congreso Nacional, que lamentablemente los diputados y senadores de Cambiemos, mayoritariamente, porque algunos sí lo hicieron, no votaron a favor. Intentan partidizar, generando incertidumbre, en un momento en que tenemos que darles certezas a las familias.

E.C.: – ¿Usted es padre?

N.T.: – Sí, de tres hijos.

E.C.: – ¿En edad escolar?

N.T.: – Sí, los tres.

E.C.: – ¿Va a estar tranquilo este año, cuando vayan al colegio?

N.T.: – Sí, por supuesto.

Christian Masello / Fotos: Facundo Pardo

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