2021-02-10

CONCENTRACIÓN EN EL CENTRO CÍVICO POR EL FEMICIDIO DE ÚRSULA

Un testimonio estremecedor: "La marcha podría haber sido por mí"

“Al ver la noticia dije: 'La marcha de hoy podría haber sido por mí'”, afirmó Elisa González, durante un encuentro en el Centro Cívico, en repudio de lo que sucedió en la ciudad bonaerense de Rojas, donde Úrsula Bahillo, que tenía dieciocho años, fue asesinada por el policía Matías Martínez, con quien había tenido una relación.

Ese hecho que ocurrió el viernes trajo a la mente de Elisa escenas dantescas que le tocó vivir hace un año, cuando la expareja acudió a su casa, de madrugada, y prendió fuego la vivienda. “Además, me cagó a trompadas”, contó.

“Yo ya había hecho denuncias, sin embargo, él pasaba por mi cuadra con una moto, como si nada”, afirmó, en relación a episodios intimidantes previos que no fueron tenidos en cuenta para que la Justicia actuara antes de que el acto de violencia extrema se concretara.

“Las chicas de ‘Ni una menos’ estuvieron conmigo desde el primer día”, apuntó. En cuanto al agresor, informó: “Se encuentra en el penal, condenado a diez años, que, en realidad, es poco, pero bueno… al menos está en prisión”. Acongojada, Elisa exclamó: “¡Basta de tener que juntarnos porque mataron a otra compañera!”.

Y recordó un episodio que la llevó, directamente, al llanto: “Una vez que llevé a mi nieta a pintar unos murales relacionados con este tema, ella me dijo: ‘Si vos hubieras estado ahí, yo habría elegido tal color’... No tenemos por qué estar acá haciendo una marcha, cuando en realidad hay gente que nos tendría que proteger, pero no lo hace…”.

A su lado, Daniela Carrasco, embarazada de treinta semanas, expresó: “En lo que va del año, ya hubo cuarenta y cuatro femicidios. Lo de Úrsula fue la gota que rebalsó el vaso. Y hay que recordar que en Bariloche venimos de acompañar a una chica que no llegó a la muerte, pero sufrió violencia sexual dentro de la comisaría de Melipal (en referencia a la denuncia que una agente de la institución realizó contra el comisario Roberto Parra, a quien acusó de violación)”.

“En ‘Ni una menos Furilofche' tenemos un grupo de acompañamiento, donde trabajamos todo el tiempo el tema de la necesidad de denunciar, pero ante hechos como el de Úrsula, donde había denuncias previas, se nos viene todo abajo”, informó.

“Las instituciones del Estado no están funcionando. Es complejo. Nos pasa que hay mujeres que tienen más miedo a denunciar que a la situación de violencia en sí, aun sabiendo que corre riesgo su vida”, sostuvo.

La joven recordó la existencia de la Ley 27.499, promulgada el 10 de enero de 2019 y conocida como Ley Micaela, por Micaela García, la joven entrerriana de veintiún años que fue asesinada por Sebastián Wagner, quien días antes había salido en libertad condicional de la cárcel, donde cumplía una condena por la violación de dos chicas.

Esa normativa establece la capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñen en la función pública, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación.

Pero, para Daniela, esa ley no alcanza. “Las compañeras no se sienten seguras si van solas a la comisaría, porque se ven expuestas; les suelen contestar con evasivas, como ‘no es acá donde tenés que venir’, ‘volvé en otro momento’, ‘lo tuyo es un problema familiar’… Todo eso implica un proceso de desgaste”, consideró.

“Creemos que en las instituciones tiene que haber gente formada y capacitada, que esté preparada para recibir a una mujer en la situación en la que llega a realizar una denuncia; y eso, hoy, no pasa”, apreció.

En cuanto a la relevancia que la temática de violencia de género tiene en la actualidad, la joven reflexionó: “Suponemos que sucedió siempre, pero, desde hace un tiempo, producto de la organización y constante movilización de 'Ni una menos', estamos mostrando lo que pasa, y enseñando que no se trata de una cuestión personal, es decir que lo que acontece dentro del núcleo familiar no es algo que la mujer debe resolver sola, sino que implica a las instituciones”.

Acerca de lo que sucedió durante la cuarentena, Daniela narró: “Durante 2020, el grupo de acompañamiento explotó, con muchísimas comunicaciones por las redes sociales que indicaban actos de violencia. El encierro potenció la cuestión. Situaciones que tal vez ya existían se hicieron más grandes, no solo para las víctimas, sino para sus familias y vecinos. Nos llegaban consultas de todo tipo”.

“Lo que pasa ahora es que los hechos se hacen visibles y todo ese entramado que durante tanto tiempo estuvo oculto, porque se creía que era algo normal, se ha empezado a romper, y nosotras mismas nos cuestionamos qué es lo que queremos y merecemos; pero las instituciones deben estar a la altura de lo que sucede”, aseveró.

A la hora de buscar factores mayormente comunes en las inquietudes que reciben en “Ni una menos”, expuso: “Generalmente, los casos de violencia física son acompañados por violencia económica, sexual, psicológica… Pasa mucho, por ejemplo, con las exparejas, en la cuestión del mantenimiento de los niños…”.

Daniela Carrasco, al referirse al caso puntual de Úrsula Bahillo, que motivó la concentración en el Centro Cívico, suspiró: “A mí, me supermovilizó, porque es de nuevo lo mismo…”.

Y con la frase inconclusa, se acarició el vientre, donde ya sabe que hay una niña, y dijo: “Para mi hija, quiero un mundo mejor”.

Christian Masello/Fotos: Facundo Pardo

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