LO DIJO LA DIRECTORA DE LA ESCUELA 255
“Estoy harta de pedir reparaciones, te dicen que sí y después no hacen nada"
La Escuela N° 255 es una de las que no se encuentra en condiciones de iniciar las clases presenciales debido a una serie de reparaciones que ya han sido solicitadas, pero que aún no se realizaron.
Marisa Vigo, directora del establecimiento educativo, comenzó diciendo: “El año pasado veníamos a entregar los módulos a las familias y, en varias oportunidades, nos dijeron que vendrían también desde Provincia a inspeccionar los trabajos que deben hacerse”.
Dos veces la directora acompañó a un inspector en un recorrido detallado por el edificio, tomando nota de los pedidos. “Esos arreglos que pedí no son solo para responder al protocolo por la pandemia, sino por los años de desidia que hubo en cuanto a mantenimiento”.
Agregó: “Igual la mayoría de las reparaciones las venimos pidiendo desde hace años, en 2019 no hicieron mantenimiento en esta escuela porque no había empresa que se hiciera cargo”.
Años anteriores, dijo, los arreglos que hicieron eran muy precarios: “El famoso lo atamos con alambre y las cosas se rompían a los dos días”.
“Lo único que se hizo en octubre y noviembre fue cambiar algunas luminarias”, dijo. Dentro de las prioridades está el arreglo del techo del salón, los pasillos y algunas aulas en las que entra el agua. Falta puerta en los baños de los niños y hay que cambiar mochilas, al igual que en el baño de docentes. La pintura interior y exterior debe ser renovada, además de muchos bancos y mesas.
Con respecto al protocolo, solo recibieron cinco litros de alcohol en gel y tres máscaras de protección. Pusieron las cintas de distanciamiento en la entrada de la escuela: “Hoy recién retomaban sus puestos los porteros, así que nosotras tuvimos que abrir la escuela después de tantos meses, barrer y lavar pisos en las oficinas porque no se podía trabajar en ese estado de suciedad”.
Solo una vez, el año pasado, la consejera les pidió que abrieran la escuela porque iría gente a limpiar: “Solo limpiaron el hall de entrada y la escalera, los baños ni los tocaron y las aulas estaban como quedaron cuando terminaron las clases”, dijo muy molesta.
“Si realmente uno pensara en el protocolo, no hay nada, porque estamos a días de inscribir y así no se puede”.
Pocos paros
Desde el gremio se habla de la posibilidad de no iniciar las clases como medida de fuerza, si el Gobierno no responde las inquietudes que han presentado. Al respecto, la directora afirmó que se ha adherido muy pocas veces a los paros: “Estoy de acuerdo en todos los pedidos que se realizan, pero no con la forma, porque creo que nos terminamos perjudicando entre los que menos debemos ser perjudicados”.
Agregó: “Más en esta zona que tenemos poblaciones demasiado vulnerables y que nadie respeta sus derechos, entonces hacer un paro significa que el pibe no tenga su taza de leche calentita, un ambiente más o menos cómodo y que pueda abrir su cabeza para que nadie lo lleve de la nariz cuando sea adulto”.
Al hablar de la postura de ATE de no iniciar las clases presenciales sin antes constatar el estado de los edificios, dijo: “Me parece que es acertado y que se jugó porque ibas a ir a enseñar a un lugar que no tenía lo esencial para poder trabajar”.
Aseguró: “En lo educativo, tanto el personal directivo como los docentes hacemos todo lo posible para que sea de calidad, en cuanto a lo edilicio no tengo injerencia y estoy harta de pedir, todos te dicen que sí, pero después las reparaciones no las hacen”.
Para finalizar, dijo: “A veces creo que es más redituable a nivel político inaugurar una escuela que realizar las reparaciones en las que ya existen”.
Susana Alegría-Fotos: Fabio Hernández