2021-02-05

NADA EXPLICA EL ORIGEN DEL NOMBRE EN LAS VIEJAS CRÓNICAS

No hay ninguna relación entre Patagonia y el tamaño de sus antiguos pobladores

Llevó la crónica del viaje de Hernando de Magallanes el italiano Antonio Pigafetta, quien en ninguno de sus escritos anotó el porqué de la designación. 

Suele afirmarse que la denominación Patagonia alude al tamaño desmesurado -a ojos europeos- de los indígenas con que se topó la expedición de Hernando de Magallanes al desembarcar en la actual Santa Cruz. Pero un análisis minucioso de las fuentes arroja que no hay relación alguna entre las dimensiones corporales de los antiguos aonik’enk (tehuelches del sur) y la palabra con que el navegante portugués designó a tan vastas geografías. 
Como se sabe, “la región sur de Argentina lleva un nombre de particular resonancia mundial: Patagonia. El origen, significado y extensión geográfica de ese topónimo ha sido motivo de múltiples polémicas en el campo académico e incluso político”, comparte César Fernández en “Patagonia y Patagónicos”, libro de su autoría que salió a la calle en 2020 (Carminalucis, Edición de Libros Argentinos). 
El investigador cipoleño trae a colación la historia más conocida: “el 31 de marzo de 1520 Fernando de Magallanes llegaba a la bahía que denominara San Julián en la que hoy es la provincia argentina de Santa Cruz. Pigafetta, cronista del viaje, cuenta que el almirante de la flota llamó patagones a los habitantes del lugar. Las otras dos alusiones que aparecen sobre el vocablo están registradas en el mapa que acompaña el relato donde se mencionan el estrecho Patagónico y la región Patagonia”. 
Aclara el estudio de Fernández que “todos estos vocablos están escritos en italiano, la lengua en la que se editara esta obra, dado que se ha extraviado la primera versión en español, que fuera entregada al emperador Carlos I”. El escritor se refiere a “Relación del primer viaje alrededor del mundo”, que tiene como autor precisamente al cronista Antonio Pigafetta, uno de los pocos sobrevivientes de la expedición y oriundo de Vicenza. 
Según Fernández, “estas son las únicas referencias que hay en la crónica y no se proporciona ninguna explicación sobre el motivo por el que se eligiera tal denominación. Al no haber información aclaratoria se especuló que tal nombre se debería a la talla de los habitantes recientemente conocidos, tal vez los tehuelches, que eran ‘gigantes’ ante los españoles que tenían menor altura; se suponía que también sus pies tendrían un gran tamaño. Sin embargo, en el texto original no hay referencias a dicho tamaño ni a la dimensión de sus pisadas”, aclara el investigador. 
 
Elucubración
 
Ante ese vacío, “comenzó a difundirse en algunas enciclopedias la interpretación de ‘pie grande’ o ‘patudo’, o sea un compuesto de pata (nombre vulgar de pie) y gon, un supuesto aumentativo. Esta explicación, a falta de otros datos en el texto, fue universalmente aceptada”. Otras interpretaciones aluden a vocablos de origen quechua, aunque Fernández no les da mayor entidad porque se trata de una “lengua sin relación con la Patagonia”. 
Es más, “una derivación similar indica que patagones sería un vocablo compuesto de patak ‘cien’ en quechua y aoniken, uno de los nombres de las parcialidades tehuelches y que del todo indicaría ‘cien aborígenes’. También resulta inexplicable que una forma mixta quechua y tehuelche –dos lenguas sin contacto- haya sido la elegida para designar a estos últimos”. 
Fernández también desestima la propuesta de Marie Ritchie Key, para quien Patagonia “es una palabra de la lengua yagán”. Para el estudioso del Alto Valle “esto no parece probable luego de los numerosos estudios en los que se prueba que Magallanes no usó nombres indígenas sino del santoral católico como Santa Cruz, Once Mil Vírgenes, Monte Cristo, San Julián u otros de la lengua española, tal es el caso de Mar Pacífico o Cabo Deseado”. 
Resulta válida la apreciación porque “la ideología etnocentrista de carácter asimilacionista imperante en la época llevaba a que los nombres nuevos solo fuesen castellanos. A tal punto es valedero este criterio que hasta en los zoonónimos empleados se recurre a las denominaciones hispánicas. Cabe preguntarse por qué se iba a modificar ese criterio recurriendo a un nombre indígena para ‘bautizar’ a un pueblo y una región”, razona Fernández, con acierto. Para el escritor rionegrino, hay que rastrear por otros rumbos el origen del nombre Patagonia. 

Adrián Moyano

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