2021-02-05

VIDA SALUDABLE

Aceite de rosa mosqueta en tus rutinas de belleza: cómo usarlo

Propiedades, usos y contraindicaciones del uso de aceite de rosa mosqueta sobre tu piel.

El aceite de rosa mosqueta es uno de los ingredientes naturales que más interés ha suscitado en los últimos años en los campos de la cosmética y la dermatología.

Este aceite de color rojizo translúcido proviene de las semillas de una variedad de rosa que crece silvestre, la rosa mosqueta (Rosa rubiginosa). No hay que confundirlo con el aceite esencial de pétalos de rosa, que se obtiene por un proceso de evaporación de las flores de la rosa centifolia o rosa damascena.

Numerosos estudios han indicado que el aceite de las semillas de la rosa mosqueta ayuda a la regeneración de la piel debido a sus altas concentraciones de ácidos grasos esenciales y de vitaminas antioxidantes, como la C y la E.

Esta composición química lo hace altamente indicado para pieles secas, dañadas o con cicatrices.

Propiedades

El aceite de rosa mosqueta tiene una elevada cantidad de ácidos grasos esenciales poliinsaturados: un 30% de omega-3 y un 45% de omega-6.

Este contenido graso promueve la regeneración de la piel, lo que ayuda a mejorar la apariencia de las arrugas y de los tejidos dañados: marcas de acné, estrías, quemaduras y manchas solares, psoriasis, eccemas…

En particular, los estudios de dermatología demuestran que su uso continuado mejora notablemente la apariencia de las cicatrices, incluso las que quedan tras graves quemaduras.

El mejor aceite de rosa mosqueta es el que proviene de la agricultura biológica, cultivado sin plaguicidas, 100% puro y extraído por presión en frío. Todos los aceites son sensibles a las altas temperaturas, pero la extracción en frío previene la oxidación acelerada del aceite.

Como todos los aceites puros, se recomienda guardarlo en frascos de color oscuro, lejos de la luz y el calor, y perfectamente cerrados.

Cómo se usa

Es tan suave que se puede aplicar directamente sobre la piel. Con las manos y la cara limpias, se vierten unas gotas en los dedos y se aplican suavemente sobre el rostro y el cuello, con movimientos ascendentes.

La piel absorbe muy fácilmente el aceite de rosa mosqueta, lo que hace que a veces se le conozca como un aceite seco.

Minutos después de aplicarlo, la piel presenta un aspecto suave e hidratado, radiante pero sin brillos grasos.

Uso y contraindicaciones

Su aplicación continuada ayuda de manera efectiva a atenuar cicatrices y arrugas, además de prevenir el envejecimiento. Se indica para:

-Regenerar los tejidos dañados.

-Favorecer la cicatrización de heridas y úlceras en la piel.

-Tratar la piel afectada por quemaduras o expuesta a radioterapia.

-Tratar las pieles con psoriasis, eccemas y dermatitis de contacto.

-Retrasar la aparición de líneas de envejecimiento.

-Prevenir las estrías en el embarazo.

-Tratar el pelo seco: los champús que lo incluyen como ingrediente resultan idóneos para las puntas resecas y abiertas.

Por su gran contenido en ácidos grasos, el aceite de rosa mosqueta no es recomendable para pieles grasas, con exceso de seborrea o con acné, ya que puede favorecer la aparición de puntos negros. Sí puede ayudar a reparar las cicatrices del acné recientes.

Las personas con pieles sensibles es mejor que hagan antes una prueba en el antebrazo para asegurarse de que no suscita una reacción alérgica.

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