2021-02-04

DIO LA VUELTA AL NAHUEL HUAPI EN KAYAK

Cheri Harris recorrió América en bicicleta y eligió a Bariloche como su lugar en el mundo

Cheri Harris es de Oregon, pero hace diez años vive en Bariloche con su familia y ya es ciudadana argentina. Es profesora de inglés y conoció América, de Canadá a la Patagonia argentina, en bicicleta. En ese viaje, se enamoró de Bariloche, que adoptó como su hogar. Siempre en compañía de su familia, disfruta de diversas actividades en la naturaleza. Y este verano, junto a una amiga estadounidense, pudo cumplir su sueño de dar la vuelta al Nahuel Huapi en kayak. En el programa “Contame algo” que conduce Edgardo Lanfré en El Cordillerano Radio 93.7, contó por qué eligió Bariloche y habló sobre su aventura alrededor del Nahuel Huapi. 

“La primera vez que vinimos a Argentina, yo con mi esposo, andábamos en bicicleta. Desde Canadá, todo Estados Unidos, México y Centroamérica, y después todo Sudamérica. Hasta Ushuaia llegamos. Entonces, la primera vez pasamos en 2005 y nos encantó Argentina”, repasó en perfecto castellano. Volvimos a Estados unidos y, con nuestros tres hijos -el más chiquito tenía 9 meses-, nos mudamos a Bariloche para vivir. Vinimos acá para escalar, para remar. Yo soy profe de inglés y mi esposo, escalador. Y vinimos para tener una vida más linda. Estamos muy contentos acá”.

“Oregon también tiene lagos y montañas, no tan grandes como los Andes, y el clima no es tan extremo como acá, que te cambia en un minuto”, señaló. “El pueblo de donde venimos tiene más o menos la misma población. Es muy parecido”.

En cuanto a las diferencias culturales, no fueron obstáculo: “El mate me encanta y me gusta que ustedes se juntan mucho en familia y con amigos. Es otro mundo allá y, de verdad, no lo extraño tanto. Prefiero mucho más la manera que ustedes tienen, mucha más de inversión en relaciones, en familia y en gente. Es más lindo. Y una vida mucho más tranquila. Allá es mucho movimiento, andan mucho y muy rápido. Prefiero una vida más tranqui, más simple. Y es más lindo acá en Bariloche, estar en la naturaleza”.

Este verano, junto a una amiga, Cheri cumplió su sueño de dar la vuelta al lago Nahuel Huapi. “Cuando nos mudamos acá fue un sueño el de remar en kayak de travesía todo el lago”, contó. “Me encontré con una amiga que también es estadounidense. Ella se llama Lark, y con su esposo, son guías de kayak de travesía y de muchas cosas. Y muchas veces salimos juntas para conocer distintas partes del lago. Y nos agarró la cuarentena, no había trabajo, ella estaba más disponible y yo también. Y hablamos de hacer realidad ese sueño, que era de ella también”. No quisieron dejar pasar más el tiempo y se decidieron.

“Con poca anticipación, tres días nomás, buscamos una oportunidad, según el pronóstico, y elegimos un día para salir", contó. “En esos tres días, arreglamos toda la comida y temas de seguridad”.

“Empezamos desde Bahía Serena”, comenzó a relatar. “El viento viene del Oeste la mayoría del tiempo y queríamos empezar con el viento de atrás. Bahía Serena es tranqui y es una manera de entrar al lago fácilmente. Arrancamos y terminamos en el mismo lugar”.

Desde Bahía Serena hacia Dina Huapi, el trayecto siguió hacia Brazo Huemul, La Angostura, Brazo Última Esperanza, y Rincón. “Ahí nos encontró mi esposo con más comida”, contó Cheri. Luego Brazo Machete, Isla Centinela y Brazo Blest. “Desde el fondo de Blest, paramos, comimos el almuerzo y después, con el viento atrás, salimos de Blest con una carpa entre dos remos, hicimos como una vela entre las dos. Fue muy lindo y pasaron cuatro horas sin remar, pero avanzando igual”, describió. De ahí llegaron a Tristeza, donde acamparon. “Después de Tristeza cruzamos hasta Bahía López, después a la entrada de Península San Pedro y de ahí terminamos al otro día. Catorce días en total”.

La aventura, además, le dio la oportunidad de conocer rincones nuevos del lago y desde otra perspectiva. “Para mí, desde Huemul hasta casi llegando a Villa a Angostura fue lo más lindo. Porque me encanta ver el lago color turquesa, cuando no hay viento, no hay olas y se ve tan profundo el fondo”, compartió. “Machete también fue muy lindo. Y las cascadas de Tristeza son una belleza”. También contó que pudieron conversar con algunos pobladores y que hicieron un registro fotográfico de la experiencia dentro de sus posibilidades. “Sacar foto o video mientras estás remando no es muy fácil”, contó entre risas. “Pero sí desde la costa”.

Tiene dos hijos y una hija, muy acostumbrados a acompañar a la mamá. “Desde chicos, están remando conmigo. Cuando terminamos había mucha emoción de verlos”, compartió Cheri, que aseguró por ahora no tienen planes de volver a Estados Unidos. “Estamos muy contentos acá”.

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