ESCRITA Y DIRIGIDA POR ALEX BENN
Estrenan el sábado “Maldita raya”
Con actuación de Adrián Marré y Quique Braunstein, la obra homenajea las estéticas de Charles Chaplin y de El Gordo y El Flaco, aunque con ambientación patagónica.
El próximo sábado (6 de febrero) desde las 22, se producirá el estreno de “Maldita raya”, obra que reconoce autoría de Alex Benn, con trabajo en el escenario de Adrián Marré y Quique Braunstein. En realidad se trata de una pequeña temporada, porque también habrá funciones el 13, el 20 y el 27 de febrero, siempre a la misma hora y en el mismo reducto, que adaptó su funcionamiento a las restricciones que imponen los protocolos sanitarios.
“Es la vigésimo quinta obra que escribo como dramaturgo y sería la décimo tercera a estrenar. La primera se llamaba Un cielo propio y se estrenó en Buenos Aires a fines de 1997 por el recordado Roberto Villanueva”, introdujo Benn, en diálogo con El Cordillerano. Por su parte, “Maldita Raya tiene que ver con las viejas películas de (Charles) Chaplin o de El Gordo y El Flaco, esas películas mudas que tienen bastante que ver con la pantomima y con el clown. En este caso, hay algunos sonidos y frases inventadas pero muy entendibles en cualquier idioma”, avisó.
Hay estéticas que superan el paso del tiempo. “Nosotros nos reíamos con las películas de Chaplin, ahora uno se las muestra a chicos que no saben ni qué son pero a los dos minutos, cuando se dan cuenta de cómo va la historia, también se empiezan a reír. Entonces, esa universalidad me parecía sumamente interesante en una temática muy piola de bucear”. Para “Maldita raya”, su autor se hizo una pregunta: “¿qué pasaría si dos tipos tienen que cuidar un límite ridículo en el medio de la estepa patagónica?”
Ese interrogante “me parecía gracioso, llevado para el lado de la comedia porque está bueno reflexionar, criticar o satirizar desde el humor, sobre todo en los tiempos que corren”, resaltó el teatrero. “A partir de ahí surgieron cosas muy de clown, aunque sin narices de colores, más bien tiene que ver con la forma de actuar. Me gustaba también que esta obra pudiera llevarse a cualquier lugar del mundo y se entendiera por igual”, ilustró.
Un delirio
Para que “Maldita raya” llegara a buen término, “fueron muchos meses de ensayo. El texto está escrito momento a momento, 22 páginas con casi nada de diálogo. Los personajes no tienen nombre, salvo Soldado Uno y Soldado Dos, y un tercer soldado que es como un Casco Azul que hago yo, con unas pequeñas intervenciones y algunas otras cosas que tienen que ver con ayudar a contar la historia, que por momentos es un delirio, un disparate”, adelantó Benn.
Ocurre que “este límite o raya se mueve, va cambiando de posición y de forma, cosa que vuelve locos a estos dos soldados. A veces, no se sabe por qué pasó eso y otras, son ellos mismos los que la modifican, con tal de competir o perturbar la paz de su enemigo, hasta que al final de la historia se guarda la raya en un baúl y los dos comparten el mismo territorio. Borran la raya o la grieta”, adelantó el también director, que no tuvo problemas en contar el final.
A título de fundamento, “como persona me interesa eliminar las diferencias o mejor dicho, respetar las diferencias porque somos iguales”, aclaró. “Ponerse en el lugar del otro, entenderse y aunar o buscar soluciones más que enfrentamientos, porque la vida ya es bastante difícil”, consideró el dramaturgo. Ya resultaba ardua antes de marzo de 2020, imagínese ahora… MOMA queda en Traful 210 (Melipal), por si alguien se olvidó, durante estos largos meses de confinamientos.
Adrián Moyano