2021-01-30

¿QUIÉN FUE LA MODISTA DE LA BANDERA?

Belgrano y las mujeres de la Revolución

Historiadoras aprovecharon el reciente año consagrado al prócer para echar luz sobre algunas de ellas que hicieron aportes muy cerca suyo.

Quienes asistimos a escuelas en las décadas de los 70 y 80, sabemos que nada nos contaron del rol que desempeñaron mujeres en la Revolución de Mayo o en el período de luchas que se abrió inmediatamente después de 1810. Dos historiadoras aprovecharon 2020 –Año del General Manuel Belgrano- para detener la mirada sobre varias que realizaron contribuciones significativas a la derrota de los realistas y que, hasta hoy, son desconocidas por el gran público e, incluso, por especialistas.

Berta Wexler y Graciela del Valle Sosa aportaron el artículo “Manuel Belgrano y las mujeres en el contexto revolucionario del Río de la Plata”. Su trabajo integra el volumen digital “Belgrano y su tiempo”, de cuya publicación por parte de la Academia Nacional de la Historia dio cuenta recientemente El Cordillerano. Wexler es integrante del Centro de Estudios Interdisciplinarios de las Mujeres (CEIM) en la Facultad Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. En tanto, Del Valle Sosa es investigadora independiente que se desempeña en el Museo de la Mujer Argentina (Buenos Aires), entre otros desempeños.

Recuerda su texto que “Belgrano fue enviado a la Villa del Rosario con la finalidad de frenar las fuerzas realistas que amenazaban la zona”. Al arribar, “se hospedó en la casa de Vicente Anastasio de Echevarría, un amigo con el que estudió en Charcas y trabajó en el Consulado. Allí conoció a su hermana y le encargó que le confeccionara una bandera con los colores celeste y blanco. Su meta era diferenciar la divisa roja española que, hasta ese momento, se usaba y así lo informó al Gobierno de Buenos Aires”. Hasta aquí la historia es más o menos conocida.

María Catalina

Para contar con esa divisa, “encargó a María Catalina Echevarría de Vidal la confección de la Bandera Argentina que se enarboló en Rosario, por primera vez, el 27 de febrero de 1812 como una insignia distintiva para su ejército”, consideran las autoras. En efecto, “el nombre de María Catalina fue desconocido por dos siglos”. Ocurre que “recién en el año 2012, tuvo su homenaje como rosarina en el acto conmemorativo del Bicentenario de la Creación de la Bandera”.

Trajeron a colación las investigadoras que “en esos momentos, se colocó una placa como recordatorio de esta costurera en el pasaje Juramento, a metros del Monumento Nacional a la Bandera, se convirtió en el primer recuerdo formal que se le tributa a Echevarría de Vidal en su ciudad natal”. Una parte de la trama que siguió también es conocida, pero otra no: “Pese a las órdenes del Triunvirato de que escondiera esa bandera, en una actitud firme y de rebeldía, Belgrano realizó la ceremonia de izamiento a orillas del río Paraná y frente a las baterías de artillería Independencia y Libertad. María Catalina y su hermano asistieron a ese acto”.

En efecto, “muchas mujeres, todas anónimas, participaron colaborando con presencia activa dentro del proceso de militarización de la sociedad de la época que no admitía para esos casos a las mujeres. Catalina Echevarría de Vidal, después de 200 años, se hizo visible en Rosario como la modista que cosió la Bandera de Belgrano, más tarde, reconocida por el Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata”. Es tiempo de que su nombre salga de las publicaciones especializadas para que circule entre todas y todos aquellos que honran la enseña que confeccionó.

Adrián Moyano

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