VIVIR CON MIEDO
Volvió a trabajar el médico que fue baleado en una guardia
Fue atacado el 15 de octubre pasado en el hospital de Campo Grande. Aún con las balas alojadas en su cuerpo, retomó su actividad laboral. "Ahora creo que me puede volver a ocurrir porque la violencia que hay es cada vez peor", admitió.
Alejandro Vega sufrió un violento ataque a tiros cuando volvía de asistir a un paciente en ambulancia, hace tres meses. Su atacante le disparó a 40 centímetros de su rostro. Un proyectil impactó en la mandíbula; otro, en uno de sus hombros, y el tercero tuvo orificio de entrada y salida en la espalda.
Ahora volvió a trabajar, pero dos de las balas siguen alojadas en su cuerpo, porque su extracción podría lesionar tejidos musculares y nervios. Dijo que volvió a trabajar porque tiene dos hijos, necesita valerse de un ingreso y seguir adelante.
Los vecinos se sorprenden de su pronto regreso. "No pensaban que iba a volver después de lo que me pasó. Algunos no se animan a decirme nada, otros me dan aliento", contó el médico.
Aunque físicamente se siente mucho mejor para trabajar y desenvolverse, cada tanto siente un pinchazo en el hombro o le molesta la mandíbula al realizar ciertos movimientos. Una experiencia traumática como la que él vivió difícilmente podrá quedar atrás. "El temor está, no ha pasado", admitió.
Ahora trabaja en un consultorio externo. Ya no puede estar expuesto en una guardia, ni puede salir en una ambulancia, más allá de la consigna policial que colocaron en el hospital luego de lo ocurrido, para resguardar la integridad física del personal.
"Trabajo en un consultorio y presto mucha atención al paciente y a su acompañante. Vigilo por detrás, a quién tengo; y me tomo un minuto para ver a mi alrededor cuando entro o salgo del hospital y estoy en casa; o subo a mi auto", relató.