2021-01-27

PELIGRO DE INCENDIO

Los vecinos de Villa los Coihues se sienten en tierra de nadie

“Hay un peligro de incendio esta noche”, canta Joaquín Sabina en una vieja canción. Pero esa expresión, que en la composición tiene un sentido lúdico, para los vecinos de Villa los Coihues es una sensación real, ante los fogones que realizan quienes acampan en un lugar donde no está permitido, una zona del barrio conocida como La Pampita.

Y no solo encuentran riesgo ante la posibilidad de que las brasas se derramen en un fuego descontrolado, sino que viven con temor a la concreción de hechos vandálicos, porque apuntan que quienes se instalan suelen actuar de modo huraño, se observa consumo excesivo de alcohol (y, por ciertas actitudes, creen que también de otras sustancias), e incluso los señalan como responsables de los robos en autos que hubo en la zona.

Por si fuera poco, hay un problema de jurisdicción.

Más de una vez, efectivos de la policía provincial les dijeron que no pueden actuar porque se trata de una problemática que incumbe a la Nación.

Por eso, la Junta Vecinal decidió convocar a un encuentro a la vera de la Ruta 82.

Allí expresaron su preocupación.

María Emilia Gennaro, de coordinación de gestión barrial de la Junta Vecinal, explicó: “Cada quince días, tenemos reuniones en el marco de una comisión de Hábitat y Ambiente. Desde noviembre, el único tema es La Pampita. Hay fogones de llamas altas, acampes, talas, vandalismo dentro del barrio, roban cosas que quedan en los autos…”.

La Junta Vecinal cuenta con otra comisión llamada Tranquilos y Seguros, y en ella, cada noviembre, con la presencia de referentes de diferentes instituciones relacionadas con el tema en la ciudad, se habla de cómo tendría que ser la seguridad barrial.

Pero, en diciembre, al notar que había una presencia notoria de acampes, con fogones peligrosos, además de ruidos excesivamente molestos, se hizo un reclamo, que derivó en nuevas conversaciones con las autoridades. “Nos convocaron de la fiscalía del Ministerio Público de Río Negro y, el miércoles 9 de diciembre, se acordaron diversas cuestiones. Por ejemplo, que se instalaría cartelería informativa, generada por Protección Civil. Eso se hizo. Pusieron los carteles, pero los rompieron, y los tuvieron que volver a colocar. También que cerrarían diversos accesos a La Pampita, y eso también lo hicieron”, indicó María Emilia.

Pero esas medidas no frenaron la problemática.

“Hoy vemos que no se controla el acampe”, apuntó la integrante de la Junta Vecinal.

En ese sentido, ahondó: “La Pampita es un espacio público de jurisdicción nacional. Como hemos visto que la Policía de Río Negro no puede, ni le corresponde, desactivar los acampes, quien debería actuar es la fuerza federal”.

Lo que los vecinos solicitan es que haya un puesto fijo de prevención a cargo de la Policía Federal.

Más allá de esa demanda puntual, reclaman respuestas, para los diversos problemas que atañen al barrio, a la Subsecretaría de Tránsito y Transporte, Protección Civil, el Servicio de Protección y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF), la Escuela Militar de Montaña, el Ministerio de Seguridad de la Nación, el Juzgado Federal de Bariloche y la Policía rionegrina.

Foto gentileza de Junta Vecinal Los Coihues.

“No hay que esperar a que se produzca un incendio forestal para actuar”, manifestó María Emilia.

Cabe remarcar que, en el barrio, las casas lindan con vegetación. “Es preocupante, porque las autoridades saben que estamos en un espacio de interfase; un incendio provocado acá impactaría y pondría en peligro a todo Bariloche”, suspiró la representante de la Junta Vecinal.

A su lado, Luciana Oliveira, complementó: “Dicen que el fuego tremendo que hay en El Bolsón comenzó con una fogata… Más allá de que acá todavía no sucedió, es algo que puede pasar; lo que queremos es prevenir”.

Otra vecina, Liliana Espinosa, por su parte, recalcó la inseguridad que trae aparejada la presencia de muchos de quienes se instalan en el barrio, tanto de noche como de día, ya que asumen actitudes lindantes con lo delictivo. En ese sentido, expuso, como ejemplo, lo que sucede donde estaba la hostería El Retorno: “Sacan las maderas del predio y las queman. Si se les advierte que es peligroso, se ponen agresivos… Hay muchas botellas, envases rotos, pedazos de vidrios… Uno, como vecino, se ve obligado a hablar con personas que no entienden… Es gente sin límites, que está muy alcoholizada o drogada…”.

Y habló de raras escenas que podrían estar relacionadas con los robos que abundan en la zona. “Una vecina me comentó que vio un Clío, con las ventanillas bajas, a las diez de la noche, con tres personas encapuchadas…”, dijo.

Edith Carbone, en tanto, llegó a Bariloche, proveniente de Buenos Aires, hace veintiséis años, y hace dieciséis se instaló en Los Coihues.

“Estoy feliz de vivir acá, pero ahora tengo miedo, porque la gente que suele venir es muy agresiva”, sostuvo.

“Soy docente, y estoy afligida, porque una enseña cosas en la escuela para que haya una comunidad donde los chicos aprendan a querer el lugar donde viven, y a veces nos encontramos con estas situaciones, de delincuentes que lo único que quieren es maltratar a la gente”, añadió.

“Por la noche hacen fuegos de más de un metro de alto, gritan, no dejan dormir… Están siempre borrachos… Si llegan a dejar mal apagados los fogones, se incendian todas las casas… Lo que sucede en El Bolsón puede llegar a pasarnos a nosotros…”, reflexionó.

Y ejemplificó la tensión que se vive con una escena de días atrás: “Mi hijo sintió un ruido fuerte en el tacho de basura, se acercó a ver qué pasaba y encontró que habían arrojado desperdicios sueltos. Le pidió al muchacho que acababa de hacerlo que se los llevara, los pusiera en una bolsa, y, después sí, sin problema, la depositara allí.  Pero esa persona se acercó como si fuera un matón y empezó a increparlo. ‘¿Qué te pasa conmigo?’, le gritaba. Mi hijo, entonces, le explicó que lo único que le solicitaba es que dejara ordenado, porque estamos cansados de juntar lo que tiran. A los pocos minutos vinieron tres más, a agredirnos. Estaban borrachos, y no sabemos si drogados… Le decían a mi hijo que lo iban a abrir de arriba a abajo, que tenían ‘un fierro’… Fuimos a la comisaría 27, y el oficial dijo que no podía tomar la denuncia, solo una exposición, porque no teníamos los nombres de los que nos habían amenazado…”.

“Al otro día, los volvimos a ver… Pasaron dos veces; llevaban un montón de latas de cervezas”, contó.

“Es una pena, porque este lugar es hermoso, para disfrutar, y que pasen estas cosas…”, se lamentó Edith, sin terminar la frase.

Foto gentileza de Junta Vecinal Los Coihues.

Christian Masello /Fotos: Fabio Hernández

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