NI LA LLUVIA PARÓ LA VIGILIA POR LA LEY DE IVE
El Cívico se tiñó de verde… agua
“La lluvia nunca nos ha parado”, afirmó Cecilia Andrade, de la Asamblea Ni Una Menos, durante la vigilia en el Centro Cívico, en el marco de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, en espera de la votación en el Senado de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), mientras caía un fuerte aguacero que mojaba los banderines verdes que bordeaban el árbol de Navidad y diferentes artistas interpretaban canciones.
Cecilia, al tratar de poner en palabras el sentimiento que envolvía a la concurrencia, sostuvo: “Estamos muy movilizadas, desde los dedos a la punta de los pelos. La calle está prendida fuego, y queremos que salga la ley”.
“Es un día histórico para todes quienes venimos siguiendo esta lucha a lo largo y ancho del país”, añadió.
La joven advirtió que, hasta hace poco, debido al COVID-19, no creía que el tema llegara a tratarse este año, por lo que, al finalmente debatirse, desde los sectores feministas debieron reconstruir, en poco tiempo, lo que habían hecho con anterioridad, “con las limitaciones mismas que la pandemia impone”.
Más allá de las ganas de que no suceda lo del 2018, cuando el resultado fue contrario a sus deseos, la tarde del martes todavía la encontraba con dudas. En ese sentido, dijo: “Desde mi lugar, tengo una incertidumbre gigante. De lo que sí estamos seguras es de que nos encontramos cada vez más cerca, y de que esto no culmina acá: salga o no la ley, debe continuar. Se sabe que, aunque se transformen en normativas, no hay una garantía de que los derechos se cumplan. Hace falta la fuerza, la punción y la lucha en las calles”.
“No todo termina ahora, y los puntos sobre los que haya ‘peros’ se seguirán trabajando, para que la ley quede como la queremos”, manifestó.
“La política es un juego donde van tirando… Me parece que el Senado aún está lleno de dinosaurios, y las decisiones que tienen que tomar, de acuerdo a nuestras voluntades como pueblo, terminan siendo rasgadas por sus morales y creencias individuales, que nada tendrían que influir a la hora de legislar”, opinó.
Y expuso, también, las ganas de que, en caso de que la votación resulte positiva, la ley “se cumpla en todos lados, sin importar las condiciones de quien decida interrumpir su embarazo”.
Al hacer una evaluación rápida del camino recorrido, explicó: “Más allá de lo que la sociedad pueda decir, a favor o en contra, del movimiento feminista, nos deja tranquilas que cada vez somos más acompañando los juicios por abuso, así como también más docentes practican la ESI (Educación Sexual Integral), con más directivos que los acompañan”.
Por otra parte, consideró que, aunque suele pensarse lo opuesto, “en cuestiones estadísticas, las pibas son las que más se cuidan, por ejemplo, con el uso de profilácticos; esos números caen cuando la mujer avanza en edad”.
“Es al contrario de lo que mayormente se cree, con la demonización de las chicas, diciendo que no se cuidan y se embarazan porque después pueden abortar”, redondeó.
Cecilia recordó la votación de 2018, y soltó: “Esa vez nos fuimos dolidas, porque, aunque a la lucha le metemos alegría, lo cierto es que esto se lleva vidas de amigas y compañeras; hay niñes que quedan huérfanos porque las madres se mueren en abortos clandestinos”.
Igualmente, revalorizó el hecho de que aquella ocasión sirvió para conocerse entre quienes compartían el pensamiento. “Tejimos lazos y nos hicimos más fuertes”, indicó.
También, rememoró lo que sucedió con el voto negativo de Silvina García Larraburu: “Su no, a último momento, fue durísimo”, afirmó.
Sin embargo, la muchacha se mostró confiada acerca de que, este año, culminará con un “sí” de la senadora: “A diferencia de otros políticos, ella ha escuchado siempre. No hizo oídos sordos a nuestras cartas y pedidos de que, ahora, vote a favor del proyecto, entendiendo que se trata de una problemática de salud pública, más allá de las creencias individuales (morales o religiosas) que se puedan tener. Tenemos fe en que estará de acuerdo”.
Al respecto, Martina Ragusa, una simpatizante de La Cámpora, integrante del Frente de Mujeres e Igualdad de Género del sector, con su pequeña hija Charo en brazos, sostuvo: “Vivimos una democracia, y dentro del movimiento, y en el Frente de Todos, se respetan las decisiones personales, así como a las compañeras que no están de acuerdo con lo que pedimos, pero, obviamente, desde un frente feminista, buscamos que voten a favor”.
Christian Masello / Fotos: Fabio Hernández