INTERES GENERAL
El tuit del papa Francisco antes del debate del aborto en el Senado
"El Hijo de Dios nació descartado para decirnos que toda persona descartada es un hijo de Dios. Vino al mundo como un niño viene al mundo, débil y frágil, para que podamos acoger nuestras fragilidades con ternura", escribió en su posteo de redes sociales.
A horas de que se defina la aprobación o el rechazo de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Senado, el papa Francisco escribió un mensaje que fue entendido como una muestra más de su postura.
"El Hijo de Dios nació descartado para decirnos que toda persona descartada es un hijo de Dios. Vino al mundo como un niño viene al mundo, débil y frágil, para que podamos acoger nuestras fragilidades con ternura", escribió en su posteo de redes sociales.
Estas frases son parte de su homilía del 24 de diciembre, en la que también asegura: "A menudo se oye decir que la mayor alegría de la vida es el nacimiento de un hijo. Es algo extraordinario, que lo cambia todo, que pone en movimiento energías impensables y nos hace superar la fatiga, la incomodidad y las noches de insomnio, porque trae una felicidad grande, ante la cual ya nada parece que pese".
En otro momento de su discurso, pronunciado días atrás, el Papa afirmó: "Dios te dice: 'Ten valor, yo estoy contigo'. No te lo dice con palabras, sino haciéndote hijo como tú y por ti, para recordarte cuál es el punto de partida para que empieces de nuevo: reconocerte como hijo de Dios, como hija de Dios".
Y también indicó: "Este es el punto de partida para cualquier nuevo nacimiento. Este es el corazón indestructible de nuestra esperanza, el núcleo candente que sostiene la existencia: más allá de nuestras cualidades y de nuestros defectos, más fuerte que las heridas y los fracasos del pasado, que los miedos y la preocupación por el futuro, se encuentra esta verdad: somos hijos amados".
Francisco, como máxima autoridad de la Iglesia católica, rechaza la aprobación del aborto y semanas atrás envió mensajes, tanto a través de cartas y como de llamados telefónicos, a legisladores nacionales que participarán en el debate. A ellos transmitió las premisas básicas por las cuales rechaza la iniciativa: el Sumo Pontífice afirma que no se trata de un asunto religioso, sino de ética humana. Incluso, se preguntó si era "justo eliminar una vida para resolver un problema" o " contratar un sicario" para lograr esa finalidad.