"SIEMPRE INVITAMOS A LOS JÓVENES A HACER LO MEJOR QUE PODAMOS"
San José Obrero realizó con gran éxito la tercera feria de la Fábrica de Futuro
El centro de integración juvenil San José Obrero del barrio Nuestras Malvinas realizó hoy la tercera feria de la Fábrica de Futuro. Electrodomésticos, choripanes, plantas, artículos de panadería, respostería y del taller de herrería eran algunos de los productos que se podían adquirir.
A principio de año, eran unos 15 o 20 jóvenes los que integraban el San José Obrero. Ahora son aproximadamente 75 los que diariamente asisten a los distintos trabajos. Por otro lado, están las 200 personas que participaron de los talleres productivos que brindaron este año. Finalizados los mismos, quedaron relacionados con el espacio.
Esta gran familia ha logrado transformar la mala situación económica, la angustia, la tristeza y el desamparo que causó la pandemia, en cosas sumamente positivas.
Fernando Fernández, en diálogo con El Cordillerano, comentó: “Hoy es la última feria de un año histórico y muy raro para todos nosotros, siempre es una lucha ir empujando para que las cosas sucedan, pero lo fuimos logrando”.
En el peor contexto se destrabaron un montón de situaciones y el trabajo con los jóvenes creció muchísimo. “Podría crecer mucho más porque hoy en las horas que llevamos de feria ya hay tres pibes que me pidieron traer algunos amigos para que se sumen al proyecto”. Esto es sumamente positivo, pero deben ir con cautela: “Nos hace falta ir creciendo en estructura para poder sostenerlo”.
Más allá de la crisis provocada por el COVID-19, han vivido meses inolvidables: “Fue algo mágico, nosotros inauguramos la sede una semana antes de la cuarentena y nos quedamos con las ganas de un montón de procesos que queríamos arrancar”.
En ese momento, se detuvieron a pensar cómo seguir. “Lo primordial era el tema de los alimentos, pero al mes y medio pedimos permiso en la Municipalidad para retomar los talleres productivos”.
A partir de ahí, no se detuvieron. Es de remarcar que dentro de la gran familia no tuvieron un solo caso de contagio, sí algún contacto estrecho, pero en esos casos, avisaron y se quedaron en sus hogares aislados.
Mucho se habla de la irresponsabilidad de los jóvenes, en el San José Obrero sucede todo lo contrario: se cuidan a sí mismos para no perjudicar al resto. “Los invitamos a hacer siempre lo mejor que podamos”.
En el caso de los jóvenes de los barrios populares, se preguntaron: ¿era mejor tener abierto o cerrado durante estos meses?. La respuesta fue simple: “Era indispensable que continuaran con las actividades, sino esos chicos iban a estar en las esquinas haciendo cosas menos productivas”, afirmó Fernández. En el San José Obrero están dentro de un contexto de cuidado y la toma de conciencia funcionó.
Pasos agigantados
El proyecto de la Fábrica de Futuro sigue creciendo a pasos agigantados. “Cada mes empieza un espacio nuevo, con adobe, con fierros doblados o tirantes que nos donó el Vivero del Municipio, vamos inventando hasta construir lo que hace falta”.
Ahora están buscando otro contenedor. “Para marzo tenemos planificado abrir tres talleres y es indispensable otro lugar físico”.
De manera paralela, siguen adelante con la construcción de lo que será la Fábrica de Futuro, pero saben que eso es un proceso mucho más largo. “Es un espacio de mil metros cuadrados, pero calculamos que va a estar totalmente terminada de acá a dos años y la realidad no nos espera, los chicos necesitan ya”.
A lo largo de estos meses de pandemia fueron generando metros cuadrados que de forma inmediata se transformaron en nuevo talleres. Poco a poco van transitando la vida, sumando herramientas y conocimientos que les abren un camino cargado de certezas. Esto significa que el día que cuenten con el edificio terminado, estarán totalmente preparados para enfrentar nuevos desafíos.
El obispo Juan José Chaparro visitó a la gran familia del San José Obrero
La crisis en algunos barrios
Fernández comentó su punto de vista acerca de cómo se vive la crisis en los barrios: “Tengo que decir algo que quizás es contrario a algunos discursos que se quiere dar de desastre permanente y total”. Aseguró: “Yo me paro todos los días en esta esquina de Soldado Olavarría y José Obrero y la verdad es que las cosas se ven tranquilas, incluso mucho más que en otros años en los cuales no había pandemia”.
Agregó: “Eso para mí define una presencia muy firme del Estado, seguro que podría ser mejor, más organizado o eficiente, pero lo que no se puede decir es que no hubo esa clase de ayuda”.
El panorama de hace un par de años para esta misma fecha era otro: “Teníamos al Bora instalado en la puerta del supermercado por miedo a los saqueos y una enorme tensión en el ambiente, hoy eso no pasa”.
A pesar de su manera de ver la crisis, asegura también: “Creo que el Estado podría haber hecho más cosas, pero a nivel nacional, provincial y municipal estuvo presente como mínimo a través de los planes, de la asistencia a los más chicos y los módulos alimentarios”.
A pesar de estar atravesando una crisis inédita, la gente planifica estas fiestas con lo que tiene, dentro de sus posibilidades, esperanzada en que el año próximo sea mucho mejor.
Susana Alegría. Fotos: Facundo Pardo